El sol podría convertirse en el principal recurso de México para avanzar hacia la soberanía energética, en un momento de alta presión sobre los mercados internacionales de petróleo y gas. Sin embargo, la transición hacia la energía solar todavía depende de China para obtener la tecnología necesaria.
- De acuerdo con Jorge Guillermo Musalem Ruben, comisionado en la Coordinación de Proyectos de Energías Limpias de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), la planeación del desarrollo del sistema eléctrico hacia el 2030 contempla a la solar como la principal fuente de adición de capacidad.
Los recientes contratos de asociación mixta anunciados por la Secretaría de Energía contemplan 37 proyectos que agregarán 6,500 megavatios (MW) de capacidad renovable. Casi 60% de ese volumen provendría de esquemas de generación solar.
“México podría alcanzar mucho más rápido de lo planeado su soberanía energética si todas las inversiones en generación fueran plantas solares con almacenamiento. Se están diseñando la regulación y los modelos de negocio de los sistemas de almacenamiento para que haya reglas claras en el país”, comentó en una mesa de diálogo en el Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM).
Dependencia de China
Para Sergio Aceves Borbolla, coordinador del Comité de Energía del CICM, México debe avanzar con mayor fuerza en infraestructura para energías renovables, especialmente en un contexto en que se ha abierto, desde el gobierno federal, la discusión en torno al fracking para extraer gas y petróleo del subsuelo.
- La oportunidad solar, sin embargo, tiene un componente industrial que México todavía no domina. China concentra actualmente 80% de la producción mundial de paneles solares y 95% del polisilicio, un componente clave.
- “El único problema que vemos, desde el punto de vista de la soberanía, es la enorme dependencia con China. Entendemos que esta dependencia sería durante la inversión inicial y en el largo plazo, seríamos totalmente soberanos”, afirmó.
- Guillermo Musalem confirmó que la fabricación de módulos solares está automatizada en el país asiático debido a las grandes inversiones que se han realizado para la instalación de mega fábricas, que pueden producir de 1 a 10 GW al año en módulos fotovoltaicos.
“En México sí se lleva a cabo la manufactura de paneles, pero es básicamente ensamblaje de todos los componentes, como el aluminio, vidrio, cableado, etcétera. En donde realmente está la producción masiva del mundo es en China, no solo es el lugar donde más se fabrican, sino también en donde hay mayor calidad, porque la competencia entre distintas marcas”, dijo.
México tiene potencial
La discusión adquiere relevancia ante la dependencia energética del país de otras fuentes. Actualmente, la energía solar representa alrededor de 6% de la generación eléctrica nacional, frente a 57.7% del gas natural.
Pese a los retos, los expertos afirmaron que la energía solar es el futuro no solo en México, sino en el mundo, ya que ofrece ventajas ambientales y de costos superiores a otras fuentes.
- El precio de instalación fotovoltaica pasó de alrededor de 100 dólares por watt hace cinco décadas a 10 centavos actualmente.
- México, además, cuenta con una amplia capacidad para aprovechar la radiación solar. 70% del territorio nacional puede producir alrededor de 1,700 kWh por cada kW instalado, cifra superior al 80% del promedio mundial.
“Probablemente, antes del 2050 la mayor fuente de energía en el mundo sea solar, en este momento la matriz es dominada por el carbón, pero cada vez más estamos llegando a más sistemas fotovoltaicos”, remarcó Musalem.
La generación solar y almacenamiento representa una posibilidad de avanzar hacia una mayor soberanía energética, pero alcanzar ese objetivo no dependerá solo de la cantidad de sol disponible, también estará ligado a la expansión de una industria que hoy tiene a China como principal proveedor mundial.
Entre el discurso sustentable y la realidad fósil
La transición energética de México ha sufrido un recorte oficial: el gobierno federal claudicó en su meta inicial de generar el 45 % de la electricidad con fuentes limpias para 2030, bajando el listón a un 38 %.
- Esta nueva cifra no solo representa una caída del 7 % respecto al objetivo planteado el primer día del actual sexenio, sino que deja al país por debajo de los compromisos internacionales pactados en el Acuerdo de París, donde originalmente México asumió el reto de alcanzar un 43% de generación de energía limpia para el año 2030.
Aunque esta meta ya había sufrido un ajuste a la baja, estimándose una participación del 38.5 % de fuentes limpias según las propias proyecciones del Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico (PLADESE). El reciente anuncio oficial del 38 % ni siquiera logra sostener este nuevo piso ya recortado.
El gobierno prometió añadir 32 mil megawatts de energía nueva hacia 2030, de los cuales 22 mil provendrán de fuentes renovables. No obstante, la reconstrucción del sector toma tiempo. Los proyectos necesitan cierres financieros, estudios, permisos y construcción de líneas de transmisión.
Ramírez advierte que la explosión de energía limpia no ocurrirá en el corto plazo. “La gran masa de proyecto va a entrar en 2028-2029, junto con sus obras de refuerzo para interconectarse”. Explica que, con esto, la administración de Sheinbaum estaría apostando a lograr su meta —ya rebajada— en la recta final de su periodo.
- El panorama se vuelve más crítico al observar la dependencia fósil del país. Entre enero y septiembre de 2025 el 61 % (165 TWh) de la generación eléctrica provino de ciclos combinados (gas natural), mientras que solo 23 % (63 TWh) de fuentes limpias, de acuerdo con el reporte ¿Cómo va la generación de energía en México? elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
- Lejos de alejarse de los hidrocarburos, la presidenta Sheinbaum ha abierto la puerta a métodos de extracción de gas altamente cuestionados. Bajo la bandera de “fortalecer la soberanía nacional“, su administración conformó un grupo científico de expertos para explorar la viabilidad de incursionar en nuevas tecnologías de fracturación hidráulica o fracking.
Apostar por la extracción de gas local choca frontalmente con la urgencia climática. Esta técnica aumenta las emisiones de metano, un gas de efecto invernadero sumamente agresivo. El impacto ya es visible: a principios de 2026, Petróleos Mexicanos (Pemex) reportó que sus emisiones de metano se dispararon un 51.2 % en comparación con el año anterior.
La radiografía energética de México muestra a un país atrapado entre el discurso de la sustentabilidad y el peso de su realidad fósil. Con una meta de energías limpias rebajada, promesas postergadas para el cierre del sexenio y un coqueteo con el fracking, el gobierno pone en vilo su credibilidad frente a los compromisos climáticos a nivel internacional.
México, rezagado en transición energética: WEF
México muestra avances en el desempeño de su sistema energético, pero enfrenta un rezago estructural en las condiciones necesarias para sostener la transición hacia energías más limpias y resilientes, de acuerdo con el Energy Transition Index 2026 del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés).
- El país se ubicó en la posición 59 de 120 economías evaluadas, con una calificación de 56.5 puntos. Si bien destaca un desempeño relativamente sólido en indicadores actuales, con un puntaje de 66.9 en “system performance”, el principal foco de preocupación es su baja calificación en “transition readiness”, que apenas alcanza 41.0 puntos, reflejando debilidades en factores clave como regulación, financiamiento, infraestructura e innovación.
El informe subraya una tendencia global que también aplica a México, en donde los sistemas energéticos siguen mostrando mejoras en el corto plazo, pero las condiciones que permiten sostener esos avances se están deteriorando.
A nivel mundial, el índice prácticamente se estancó en 2026, con un crecimiento marginal de apenas 0.03%, mientras que la preparación para la transición cayó por primera vez en más de una década . Este desacople entre desempeño actual y capacidad futura es especialmente relevante para economías emergentes como México.
El país puede mantener ciertos niveles de acceso, estabilidad o generación energética en el presente, pero enfrenta dificultades para atraer inversión, expandir infraestructura o implementar políticas que aseguren una transición sostenida, detalla el informe.
América Latina pierde impulso
La región de América Latina y el Caribe registró una caída de 0.5% en su desempeño dentro del índice, impulsada por retrocesos en infraestructura, regulación e innovación .
- En contraste, países como Brasil (lugar 17) y Chile (20) mantienen mejores posiciones, lo que evidencia una creciente divergencia regional en la capacidad de avanzar en la transición energética.
- Uno de los principales obstáculos identificados por el reporte es la desigual distribución de la inversión global en energía limpia. Aunque el financiamiento alcanzó niveles récord, el 75% se concentra en un número limitado de economías, mientras que los países que impulsarán el crecimiento de la demanda, como México, enfrentan costos de financiamiento entre dos y tres veces más altos .
Este contexto limita la capacidad del país para desarrollar nuevos proyectos energéticos, particularmente en un entorno donde la certidumbre regulatoria y la bancabilidad son factores determinantes para la asignación de capital.
El informe también advierte sobre un cambio estructural en la transición energética global, pues el desafío ya no radica únicamente en generar energía, sino en integrarla al sistema.
- Actualmente, más de 2 mil 500 gigawatts de proyectos energéticos a nivel mundial están detenidos por falta de conexión a redes eléctricas . Este fenómeno resalta la importancia de la infraestructura de transmisión y distribución, un área donde México enfrenta rezagos relevantes, particularmente ante el crecimiento de la demanda industrial y el fenómeno del nearshoring.
El reporte enfatiza que las economías emergentes serán determinantes en la evolución de la transición energética global, al concentrar cerca del 80% del crecimiento en la demanda eléctrica .
México se encuentra en una posición estratégica, pero con limitaciones estructurales que podrían impedirle capitalizar plenamente esta oportunidad, añade el informe./PUNTOporPUNTO























