Guardias prolongadas, desgaste emocional y agresiones, son los desafíos de ejercer MEDICINA en MÉXICO

Ser médico en México implica mucho más que atender pacientes. Las jornadas prolongadas, el agotamiento emocional, la violencia y las dificultades para conseguir estabilidad económica forman parte de los desafíos que enfrenta la profesión en 2026. A ellos se suma uno cada vez más presente: atender a personas que llegan al consultorio con diagnósticos, tratamientos y recomendaciones obtenidos de internet o de herramientas de inteligencia artificial.

En este Día del Médico, que se celebra cada 23 de octubre, las investigaciones disponibles muestran una profesión en transformación. Aunque Medicina general continúa entre las carreras mejor remuneradas del país, esa ventaja económica convive con condiciones laborales desiguales, experiencias de discriminación y riesgos que pueden afectar tanto a quienes ejercen como a los pacientes que dependen de ellos.

Uno de los indicadores más preocupantes proviene de una investigación publicada en 2024, que encuestó a 678 médicos residentes de distintas regiones del país. El 54% reportó haber experimentado algún tipo de violencia por parte de colegas o superiores.

Aunque el estudio no representa a todos los médicos mexicanos ni describe exclusivamente situaciones ocurridas este año, sus resultados cobran relevancia ante las nuevas investigaciones publicadas durante 2026 sobre salud mental, desigualdad y condiciones de formación profesional.

Detrás de estas cifras aparece una pregunta que rara vez acompaña a los reconocimientos por el Día del Médico: ¿quién cuida la salud, la seguridad y el bienestar de quienes se dedican a cuidar a los demás?

Guardias interminables y el costo de no descansar

El cansancio es uno de los problemas más persistentes durante la formación médica, particularmente entre quienes realizan una residencia para convertirse en especialistas.

Una investigación científica publicada en junio de 2026 advirtió que las jornadas de médicos en formación pueden alcanzar las 80 horas semanales, una carga que compromete el descanso, la salud emocional y el desempeño profesional.

Sin embargo, el problema no consiste únicamente en trabajar muchas horas. También está relacionado con una cultura que históricamente ha asociado la resistencia física, el sacrificio personal y la capacidad de soportar el agotamiento con el compromiso profesional.

Médicos adicionales necesitaría México para alcanzar el promedio de profesionales por habitante de la OCDE, según una estimación propia basada en el informe Panorama de la Salud 2025 y las proyecciones poblacionales de 2026. El país registra 2.7 médicos por cada mil habitantes, frente a los 3.9 del promedio de la OCDE.

Esa visión puede convertir el descanso en una señal de debilidad y dificultar que los propios médicos reconozcan cuándo necesitan ayuda.

La misma investigación advierte que la privación del sueño y el exceso de trabajo pueden deteriorar la concentración, el rendimiento y el bienestar psicológico. Sus autores también señalan que el estigma relacionado con la salud mental constituye una barrera para buscar atención.

A esta situación se suman las condiciones en que transcurre la preparación de algunos especialistas.

En la encuesta a 678 residentes, el 24.2% declaró haber realizado guardias de castigo y el 52.1% señaló que, durante las guardias, no contaba permanentemente con supervisión de médicos de mayor experiencia.

Pero el desgaste no desaparece necesariamente al concluir la residencia. Para algunos profesionales, mantener dos empleos representa una dificultad adicional, especialmente cuando deben trasladarse de un centro de trabajo a otro.

La doctora Thalia Ibañez, gerente clínico de Mölnlycke Health Care en México, señala que esta situación puede reducir considerablemente el tiempo disponible para la convivencia familiar.

“Yo considero que es muy complejo poder encontrar un equilibrio tanto en la vida laboral como en la vida personal, porque hay compañeros que tienen dos trabajos”, explicó.

De acuerdo con la especialista, hay médicos que combinan distintos empleos y destinan buena parte de su día a trabajar o trasladarse, de modo que llegan a sus hogares con poco tiempo para compartir con sus familias.

Aunque considera deseable establecer horarios que permitan dejar de trabajar a determinada hora y dedicar el resto del día a la vida personal, reconoce que esto puede resultar difícil cuando se tienen varias responsabilidades laborales.

El problema también tiene una dimensión emocional. El ejercicio cotidiano de la Medicina puede implicar atender situaciones críticas, comunicar diagnósticos difíciles, acompañar el sufrimiento de pacientes y enfrentar la muerte.

En ese escenario, el agotamiento profesional, conocido como burnout, no debe confundirse con una simple jornada pesada. Se trata de un fenómeno asociado con el estrés laboral crónico que no ha sido gestionado adecuadamente y que puede manifestarse mediante agotamiento, distanciamiento del trabajo y una menor sensación de eficacia profesional.

Violencia y acoso: los riesgos también están dentro de la profesión

A las exigencias físicas y emocionales se suma un problema que trasciende las paredes del consultorio: la inseguridad.

  • Durante 2025 se documentaron 27 incidentes de violencia u obstrucción contra servicios de atención sanitaria en México. Entre ellos se registraron al menos 17 ataques contra instalaciones de salud, siete trabajadores sanitarios asesinados y dos secuestrados.

Las cifras corresponden a incidentes identificados por un monitoreo especializado, no a un registro completo de todos los delitos cometidos contra personal sanitario. Tampoco todas las víctimas eran médicos.

Pese a esas limitaciones, la información evidencia que hospitales, clínicas y espacios de atención pueden convertirse en escenarios de violencia.

El riesgo adquiere características distintas según la región y el entorno donde se ejerce. Para un profesional de la salud, la seguridad del lugar de trabajo puede convertirse en un factor tan importante como el ingreso, los horarios o las oportunidades de crecimiento.

Sin embargo, parte de la violencia también ocurre entre integrantes de la propia comunidad médica.

  • Un estudio publicado en 2025 y difundido nuevamente en septiembre de 2026 encontró que 84% de 428 médicas encuestadas había experimentado alguna forma de acoso sexual durante su preparación o trayectoria profesional. Asimismo, 82% reportó discriminación de género.
  • Entre las participantes que señalaron haber sufrido acoso, 78% identificó a un médico de mayor jerarquía como uno de los responsables.
  • El problema se agrava cuando las personas responsables tienen influencia sobre evaluaciones, ascensos u oportunidades profesionales.

En esos casos, denunciar puede representar un riesgo para la continuidad de la formación o el empleo. La investigación identificó precisamente el temor a las represalias y al daño profesional entre los motivos para no denunciar.

Así, la seguridad médica no puede entenderse exclusivamente como protección frente a la delincuencia. También implica trabajar en ambientes libres de acoso, discriminación y abuso de poder.

Trabajar como médico no garantiza estabilidad económica

Aunque la remuneración no explica por sí sola las dificultades de la profesión, continúa siendo un elemento importante.

  • El Índice Compara Carreras 2026 del IMCO coloca a Medicina general como la segunda carrera mejor remunerada de México, con un ingreso mensual promedio de 27 mil 823 pesos entre las personas ocupadas que estudiaron esa carrera.
  • No obstante, existen diferencias importantes según la edad y las condiciones de empleo. Entre los profesionistas menores de 30 años, el promedio es de 20 mil 143 pesos, mientras que la tasa de informalidad laboral alcanza 21.8% entre quienes estudiaron Medicina general.

Estos indicadores corresponden a personas con esa formación académica que están ocupadas, no exclusivamente a médicos que atienden pacientes en consultorios.

La diferencia importa porque una carrera bien remunerada en términos generales no garantiza que todos sus egresados encuentren trabajos con las mismas prestaciones y oportunidades.

Para quienes ejercen en consultorios anexos a farmacias, por ejemplo, los ingresos pueden depender de acuerdos particulares, jornadas de cobertura, honorarios y, en determinados esquemas, de la cantidad de consultas atendidas.

Por otro lado, abrir un consultorio independiente permite mayor autonomía, pero también obliga a cubrir renta, equipo, insumos, mantenimiento y gastos de operación.

Esto significa que el ingreso recibido por una consulta no equivale necesariamente a una ganancia neta.

  • También existe una diferencia entre los médicos generales y quienes deciden especializarse. Aunque continuar la preparación puede abrir otras oportunidades profesionales, implica dedicar más años a la formación y postergar determinadas metas económicas o personales.
  • Por ello, elegir dónde y cómo ejercer se convierte en una decisión que involucra mucho más que el salario: también importan la autonomía, la estabilidad, las responsabilidades y el tiempo disponible fuera del trabajo.

El nuevo paciente: internet, inteligencia artificial y más exigencias

Los cambios tecnológicos representan otro desafío para los médicos mexicanos.

Hoy, la información sobre enfermedades, medicamentos y tratamientos está disponible prácticamente a cualquier hora. Esto puede ayudar a que las personas comprendan mejor su salud, pero también significa que el profesional debe dedicar parte de la consulta a revisar dudas, corregir interpretaciones equivocadas y explicar por qué una recomendación encontrada en internet no necesariamente corresponde a un caso particular.

La inteligencia artificial está acelerando esta transformación.

  • Una investigación sobre confianza y salud difundida en 2026 encontró que 33% de los participantes en México utiliza herramientas de inteligencia artificial para cuidar su salud o tomar decisiones relacionadas con ella.
  • Al mismo tiempo, el 83% expresó confianza en su médico como fuente de información sobre problemas de salud.

Los resultados muestran que la tecnología no ha desplazado la confianza depositada en los profesionales, pero sí está modificando las fuentes que consultan las personas antes y después de recibir atención.

Para los médicos, esto implica desarrollar nuevas habilidades de comunicación, mantenerse actualizados y ayudar a sus pacientes a distinguir entre información general y recomendaciones que requieren una valoración individual.

La transformación también ocurre dentro del consultorio.

El estudio “Médico Digital en Latinoamérica 2026″, presentado en octubre de 2026, que reunió información de más de 4 mil 200 médicos de cinco países latinoamericanos, encontró que en México alrededor de cuatro de cada diez médicos encuestados utilizaban expedientes clínicos electrónicos.

Una proporción similar había utilizado programas especializados para emitir recetas digitales.

Estas herramientas pueden facilitar la organización de los historiales clínicos y ciertas tareas administrativas, pero su incorporación también requiere recursos, capacitación y medidas para proteger los datos personales.

El desafío no consiste solamente en adoptar tecnología. Se trata de utilizarla sin perder uno de los componentes esenciales de la Medicina: la relación de confianza entre el profesional y quien busca ayuda.

La vocación también necesita límites

Detrás de las jornadas, los ingresos y las nuevas tecnologías permanece una exigencia difícil de medir: la expectativa de que un médico siempre debe estar disponible.

La profesión suele asociarse con el sacrificio, la entrega y la responsabilidad frente al sufrimiento humano. Aunque estos valores forman parte de su identidad, también pueden favorecer que se normalicen jornadas excesivas o que el descanso y la vida personal queden en segundo plano.

  • Una investigación publicada durante 2026 sobre la salud mental de médicos en formación cuestionó precisamente la idealización del profesional como alguien que debe resistir cualquier dificultad.
  • Sus autores sostienen que ejercer Medicina no debería implicar renunciar a la vida individual ni convertir el sacrificio permanente en una condición para demostrar compromiso.
  • Este planteamiento adquiere relevancia cuando se consideran las distintas etapas de la carrera: los años de estudio, la residencia, el comienzo de la práctica profesional, la construcción de una consulta propia y el esfuerzo continuo por mantener actualizados los conocimientos.

Cada etapa plantea retos diferentes, pero todas comparten una necesidad: contar con condiciones que permitan desarrollar la profesión sin comprometer permanentemente la salud y la seguridad de quien la ejerce.

En el Día del Médico de 2026, el reconocimiento a quienes cuidan la salud de los mexicanos también abre espacio para mirar su propia realidad. Porque el futuro de la Medicina no depende únicamente de formar mejores especialistas o incorporar nuevas tecnologías, sino también de garantizar que quienes ejercen puedan trabajar, descansar y vivir con dignidad./Agencias-PUNTOporPUNTO

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