- Más de 250,000 personas están registradas como desaparecidas por la Cruz Roja en todo el mundo, una cifra que aumentó casi un 70 por ciento en cinco años, anunció la organización en agosto de 2025.
- Ese aumento se debe a la proliferación de conflictos armados, migraciones masivas y al desacato a las leyes de la guerra, indicó en un comunicado el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).
“Desde Sudán hasta Ucrania, desde Siria hasta Colombia, la tendencia es clara: el creciente número de personas desaparecidas nos recuerda que las partes en conflictos armados y quienes las respaldan no protegen a las personas durante la guerra”, declaró el director general del CICR, Pierre Krahenbuhl.
- La Red de Vínculos Familiares del CICR tenía a unas 284,400 personas registradas como desaparecidas a finales de 2024, lo que representa un aumento del 68 por ciento desde 2019, cuando había 169,500 desaparecidos, según las cifras publicadas el viernes. Pero Krahenbuhl advirtió de que esa cifra representa “solo la punta del iceberg”.
“En todo el mundo millones de personas han sido separadas de sus seres queridos, a menudo durante años o incluso décadas”, dijo.
- Las desapariciones son evitables, afirmó. “Con medidas más fuertes para prevenir las separaciones, proteger a las personas detenidas y gestionar los cadáveres de manera adecuada, podría evitarse ese estado de angustia permanente a una cantidad incalculable de familias”.
“Cada cifra representa a una madre, un padre, un hijo o una hija, un hermano o una hermana cuya ausencia deja una herida abierta que las estadísticas no pueden captar”, explicó.
- “Los estados deben esclarecer el destino de las personas” El CICR destacó que los Estados y las partes en los conflictos armados tienen la responsabilidad principal de prevenir desapariciones, esclarecer el destino de las personas desaparecidas y proporcionar apoyo a sus familias.
- “La forma en la que los Estados responden a los casos de personas desaparecidas puede ser determinante para las sociedades mucho tiempo después de que la violencia haya terminado, lo cual es clave para la consolidación de la paz, la reconciliación y la capacidad de las comunidades para sanar”, afirmó.
Asimismo, enfatizó en que cuando las partes respetan el derecho internacional humanitario, “se reduce el riesgo de que se produzcan desapariciones”.
- El CICR, con sede en Ginebra, argumentó que el número total de personas desaparecidas probablemente sea mucho mayor que las registradas. Según el organismo, más de 16,000 personas fueron halladas el año pasado y más de 7,000 se reunieron con sus familias.
El caso de los migrantes desaparecidos expone una emergencia
Las estadísticas suelen ser frías. Los números aparecen en informes internacionales, se citan en conferencias y se convierten en referencias para funcionarios, académicos y organismos humanitarios. Pero detrás de cada cifra existe una historia, una familia y una ausencia que no termina nunca.
- La desaparición de personas migrantes es una de las tragedias más profundas y menos visibilizadas de nuestro tiempo.
- El reciente informe del Proyecto de Migrantes Desaparecidos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) registra 412 personas migrantes fallecidas o desaparecidas en las Américas durante 2025.
A simple vista, el dato podría parecer una buena noticia: representa una disminución significativa respecto a los 1,272 casos reportados en 2024.
- Sin embargo, la propia OIM advierte que esta reducción no necesariamente significa que la tragedia haya terminado. Por el contrario, podría reflejar menos capacidad para documentar las muertes debido a recortes presupuestales y restricciones operativas para las organizaciones humanitarias.
En otras palabras, el problema podría seguir ahí; simplemente hay menos ojos para verlo.
- La desaparición de migrantes es una herida abierta que atraviesa todo el continente. Desde la selva del Darién hasta el desierto de Sonora, desde las aguas del Río Bravo hasta las carreteras de México.
- Miles de personas continúan apostándolo todo para escapar de la pobreza, la violencia, la persecución política o la falta de oportunidades. Muchos llegan a su destino. Otros son detenidos. Algunos son deportados. Y demasiados desaparecen sin dejar rastro.
Lo más cruel de esta tragedia es que no termina cuando la persona desaparece. Ahí comienza el sufrimiento para quienes se quedan.
- Una madre en México que espera una llamada que nunca llega. Una esposa en Guatemala que sigue enviando mensajes a un teléfono apagado.
- Un hijo en El Salvador que conserva la última fotografía de su padre antes de emprender el viaje hacia Estados Unidos.
Son familias condenadas a vivir entre la esperanza y la incertidumbre, atrapadas en un duelo permanente porque no saben si deben llorar a un muerto o seguir buscando a un desaparecido.
- Cuando se cierran los caminos legales, los migrantes no desaparecen. Lo que desaparece es la seguridad.
Cuando se militarizan las fronteras, las personas no dejan de migrar.
- Lo que cambia es que se internan más profundamente en desiertos, montañas, ríos y territorios controlados por organizaciones criminales.
- Cuando los gobiernos presumen operativos de contención como grandes éxitos políticos, rara vez mencionan el costo humano que se paga en vidas perdidas.
La realidad es incómoda para todos los gobiernos involucrados.
- Estados Unidos ha endurecido progresivamente sus políticas migratorias durante administraciones republicanas y demócratas. México ha asumido cada vez más el papel de muro de contención. Los países expulsores siguen sin resolver las causas estructurales que obligan a millones de personas a abandonar sus comunidades.
El resultado es una enorme geografía de desaparecidos que se extiende desde Sudamérica hasta la frontera estadounidense.
Frente a esta crisis, las organizaciones humanitarias realizan una labor que debería avergonzar a los Estados.
- Son ellas quienes mantienen bases de datos, acompañan a las familias, organizan búsquedas, impulsan identificaciones forenses y construyen redes transnacionales para localizar personas desaparecidas.
- Son ellas quienes explican a los familiares cómo denunciar, a qué instituciones acudir y qué hacer cuando una llamada deja de llegar. Mientras tanto, los gobiernos siguen reaccionando de forma fragmentada y burocrática ante un fenómeno que exige coordinación internacional permanente.
- La desaparición de migrantes debería ser considerada una emergencia humanitaria continental. No basta con contabilizar cuerpos. No basta con emitir comunicados de condolencias. No basta con inaugurar mesas de trabajo.
Se necesitan mecanismos binacionales y regionales de búsqueda inmediata, intercambio de información en tiempo real, fortalecimiento de los sistemas forenses, protección de datos genéticos, financiamiento suficiente para las organizaciones humanitarias y, sobre todo, vías legales de movilidad que reduzcan la necesidad de recurrir a rutas clandestinas.
Hasta que aparezcan, o hasta que alguien les diga dónde están, la migración seguirá teniendo un rostro que pocas veces se muestra: el de los desaparecidos que nadie quiere ver.
En la desaparición de migrantes subregistro impide la búsqueda en México
La desaparición de personas migrantes en México es un fenómeno documentado desde 2008 que, pese a su gravedad, mantiene bajos niveles de visibilidad. Aunque las cifras oficiales parecen reducidas, especialistas advierten que la dimensión real podría ser mucho mayor.
- De acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y no Localizadas, existen al menos 275 carpetas de investigación por desaparición de migrantes en el país, mientras que en Coahuila, de acuerdo a la Casa del Migrante de Saltillo, se han registrado 27 casos. Sin embargo, la cifra negra permanece desconocida.
- Cada mes, entre ocho y diez familias, principalmente de Centroamérica, se comunican con la Casa del Migrante de Saltillo para preguntar si sus familiares pasaron por este lugar durante su tránsito.
- «Escriben las familias de Centroamérica y saben que su familiar desapareció en México, pero desconocen en qué estado de la República fue la desaparición; sin embargo, eso ha limitado mucho en que la gente pueda denunciar dónde fue la desaparición», explica Alberto Xicoténcatl Carrazco, director de la Casa del Migrante de Saltillo.
Esta falta de información impide determinar con precisión si una persona está desaparecida o en qué entidad ocurrió el hecho, lo que, sumado a la limitada respuesta institucional, reduce las posibilidades de resultados favorables en las investigaciones.
A ello se suma la falta de recursos en las instituciones encargadas de la búsqueda. «Tienen poco personal, poco presupuesto y eso complejiza la búsqueda. Sí creemos que hacen falta más capacidades técnicas para que las fiscalías y las comisiones de búsqueda tengan mayores posibilidades y capacidades para buscar», señala.
- En el caso de Coahuila, aunque existe un Centro de Identificación Forense considerado modelo a nivel nacional, su operación se ha visto afectada por la reducción de apoyos internacionales, lo que limita el procesamiento de restos para identificación genética.
- «El Centro de Identificación Forense de Coahuila prácticamente sobrevivía del apoyo internacional que brindaba el gobierno de Estados Unidos; cuando este apoyo se elimina, Coahuila como estado también se ve afectado», agrega.
Pese a este panorama, la responsabilidad del Estado se mantiene vigente. Para las familias de personas migrantes desaparecidas, la exigencia es clara: acceso a la verdad, búsqueda efectiva, localización y justicia. /PUNTOporPUNTO























