Desde hace años, la Ciudad de México ha sido estudiada por los hundimientos del subsuelo que no solo afectan la infraestructura, sino también la vida de millones de habitantes. La NASA compartió una imagen realizada con datos del satélite NISAR que presencian un hundimiento crítico.
De acuerdo con la agencia, hay zonas donde la depresión es superior a 2 centímetros al mes, debido en gran parte al bombeo de agua subterránea, sumado al peso del desarrollo urbano. Uno de los lugares más afectados es el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, la principal terminal aérea del país.
NASA muestra el hundimiento de la CDMX
La agencia espacial compartió una imagen que muestra las zonas más afectadas por el hundimiento del terreno con color azul. Entre ellas, se localizaron al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), el monumento del Ángel de la Independencia, localizado en Av. Reforma, y el Lago de Chalco.
- Junto al aeropuerto, también se detectó el lago artificial Nabor Carrillo. Estas presentan un hundimiento superior a 2 centímetros mensuales.
- Por otro lado, las áreas amarillas y rojas, según la NASA, probablemente corresponden a señales de ruido residual que se espera que disminuyan a medida que el NISAR recopila más datos.
“Ciudad de México es un punto crítico conocido en lo que respecta a hundimientos, e imágenes como esta son solo el comienzo para NISAR”, dijo David Bekaert, gerente de proyecto del Instituto Flamenco de Investigación Tecnológica y miembro del equipo científico de NISAR.
“Vamos a ver una afluencia de nuevos descubrimientos de todo el mundo, dadas las capacidades de detección únicas de NISAR y su cobertura global constante”.
- El análisis fue realizado con datos del satélite NISAR (Radar de Apertura Sintética de la NASA e ISRO), que puede rastrear los cambios en tiempo real en la superficie de la Tierra desde la órbita, sin las limitaciones de las nubes o la vegetación que dificultan el estudio, debido a los sensores ópticos y los radares de alta frecuencia.
La misión NISAR fue lanzada en 2025, y pretende ayudar a comprender mejor los cambios en la superficie terrestre, desde ciudades, bosques y glaciares. También puede ser utilizado ante desastres, generando datos para apoyar a mitigar y evaluar los daños.
La CDMX se hunde entre 15 y 30 cm por año
En junio de 2025, geólogos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ya habían advertido los alcances críticos de los hundimientos en la capital, que tenían entre 15 y 30 cm por año.
La CDMX fue controlada sobre un acuífero. La UNAM señaló que el 70% del suelo se considera hundible, condición que se ha agravado por la falta de permeabilidad del suelo cubierto de asfalto, las pocas áreas verdes, el peso de las construcciones y la “irracional” extracción de agua de pozos subterráneos.
- Sergio Rodríguez, geólogo de la UNAM, explicó que esta cantidad, multiplicada por 10 años, alcanzaría los tres metros de hundimiento. Solo en el caso del monumento del Ángel de la Independencia, cada determinado tiempo se le tiene que añadir un escalón debido al descenso del terreno.
- La NASA expuso que se le han añadido 14 escalones a su base a medida que el terreno de su alrededor se hunde.
La densidad poblacional en la Ciudad de México ha ocasionado una extracción desmesurada de agua en pozos subterráneos y, junto con el peso de la infraestructura urbana, provocan una compactación arcillosa y volcánica del suelo que haya llegado al límite de su capacidad.
Estas reacciones provocan una subsidencia (hundimiento gradual del terreno), y ha llegado hasta 40 centímetros anuales en algunas colonias o barrios de la ciudad, como Iztapalapa, pese a ser una de las zonas con mayor cantidad de pozos subterráneos.
- “Este es el punto de no retorno. Ya no hay forma de parar este proceso”, sentenció Wendy Morales, geóloga de la UNAM. La especialista planteó dos escenarios: que los gobiernos y la población se adapten, lo que aumentaría los grados de marginación; o que se produzcan desplazamientos forzados a otras zonas del país.
Sergio Rodríguez apuntó que el único posible futuro es desconcentrar la capital a través de nuevas ciudades o nuevos centros urbanos más planificados donde haya empleo, hospitales, centros comunitarios y escuelas.
De seguir como ahora, el hundimiento seguirá, y la CDMX tendrá más áreas que no podrán ser habitadas.
¿Qué zonas de CDMX presentan los mayores hundimientos?
Uno de los puntos más afectados es la zona del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), ubicada en la alcaldía Venustiano Carranza, donde el terreno blando ha provocado deformaciones en pistas, desniveles y daños en estructuras cercanas.
- La alcaldía Cuauhtémoc también aparece entre las áreas monitoreadas por el impacto del hundimiento diferencial, especialmente en el Centro Histórico, donde edificios emblemáticos presentan inclinaciones y afectaciones estructurales derivadas del movimiento constante del subsuelo.
«Un punto de referencia de la zona, el Ángel de la Independencia en el Paseo de la Reforma, es un indicador visible del hundimiento. Construido en 1910 para conmemorar los 100 años de la independencia de México, este imponente monumento se alza a 36 metros de altura y se le han añadido 14 escalones en su base a medida que el terreno circundante se hunde gradualmente», refiere la NASA.
En la zona oriente del Valle de México, alcaldías como Iztapalapa y Tláhuac, además de municipios mexiquenses como Nezahualcóyotl y Valle de Chalco, presentan algunos de los daños más severos relacionados con grietas, fracturas y riesgo de inundaciones.
¿Cómo afecta el hundimiento a la infraestructura de la capital?
Especialistas advirtieron que el fenómeno ya genera consecuencias directas en la infraestructura urbana de la capital. Entre ellas destacan fugas en tuberías de agua potable, deformaciones en vialidades y problemas en el sistema de drenaje profundo.
El hundimiento también afecta el funcionamiento del alcantarillado, ya que algunas zonas han perdido la inclinación natural necesaria para desalojar el agua, situación que incrementa el riesgo de inundaciones durante la temporada de lluvias.
Además, carreteras y puentes que conectan la capital con municipios del oriente presentan deformaciones constantes debido a que el suelo se compacta a velocidades distintas en trayectos relativamente cortos.

El Oriente de la capital se hunde 40 centímetros al año
En la calle 63 esquina Avenida 2, de la alcaldía Iztapalapa, una casa de dos pisos construida con bloques de concreto, está inclinada a la derecha. La vivienda se está hundiendo.
La casa está asentada sobre una de las zonas con mayores hundimientos de la Ciudad de México, en la zona oriente, también una de las regiones con más índices de pobreza del área metropolitana.
El hundimiento de la Ciudad de México no es nuevo. Edificios históricos como la Catedral Metropolitana conservan registro del hundimiento desde hace más de 100 años, pero este fenómeno ya impacta a viviendas, pequeños negocios y espacios públicos en algunas alcaldías como Tláhuac e Iztapalapa.
En la colonia Santa Cruz Meyehualco vive Ulises, un hombre de 69 años que vive con sus nietos. La construcción está partida en tres partes y está a punto de caer por castillos fisurados, paredes cuarteadas y techos desprendidos de los muros. Unos polines de madera la sostienen algunas zonas.
“Vea cómo está dañada, ya le puse polines ahí, polines aquí. Pueden ver cómo está todo cuarteado, vean el castillo cómo se partió”.
Sabe que se debe a los hundimientos porque se lo informó el personal de protección civil. Además, es una zona sísmica. Pero también, asegura Ulises, que ninguna autoridad le ha dado respuesta a sus peticiones de apoyo.
Para reparar la vivienda calcula que necesita unos 700 mil pesos, que no tiene. La familia no se quiere salir porque no tiene a dónde más ir. Pero la vida de todos está en constante riesgo.
“Se escucha la alarma sísmica y todos a correr”, cuenta Ulises.
La subsidencia del suelo de la CDMX
El territorio que era la Gran Tenochtitlan se convirtió en la capital de lo que en aquel entonces se denominó la Nueva España y desde entonces no ha parado de crecer sobre los territorios de lo que eran lagos.
- Actualmente, la Ciudad de México tiene más de 9.2 millones de habitantes. Más de 21 millones, si se considera a toda la zona metropolitana.
- Para 1866 ya había cientos de pozos que extraían agua del subsuelo.
- Para 1898, un ingeniero, Mariano Téllez Pizarro, se dio cuenta que los edificios se levantaban o se hundían con respecto al nivel de la calle.
En ese entonces se hundía 8 centímetros por año. Para 1958 subió a 29 centímetros por año.
Eso encendió las alertas. La razón del hundimiento acelerado era la sobreexplotación del acuífero subterráneo.
- En la Ciudad de México y zona metropolitana el suelo está compuesto principalmente de arcilla, por lo que el agua se infiltra y se almacena entre los poros de las partículas de arcilla.
Cuando están hidratadas estas partículas, están separadas, pero si se secan, tienden a compactarse y, por tanto, el suelo se hunde.
A este fenómeno del hundimiento gradual por la sobreexplotación del agua se le denomina subsidencia.
Sacrificar al oriente
Para lidiar con este problema, las autoridades de la Ciudad de México tomaron decisiones: dejar de extraer en la zona central, más urbanizada, y extraer agua de pozos subterráneos de la periferia, explica Carlos Alcántara, subdirector técnico de estudios y regeneración del espacio público en la Secretaría de Obras.
Con el crecimiento de la mancha urbana, el oriente se fue poblando, pero ahora decenas de colonias están asentadas en zonas de riesgo por hundimiento, debido a las decisiones de hace más de 75 años.
- Una de esas colonias es La Ciénega, en la alcaldía Tláhuac, donde los hundimientos provocan graves encharcamientos cuando llueve.
- La colonia es relativamente reciente. No tiene red de agua potable ni drenaje, pero sí muchos problemas de habitabilidad. Los vecinos se cooperan, con dinero o trabajo, para aumentar el nivel de las calles y sortear las inundaciones.
- La ciudad de México está en un punto crítico. Si no se logra desacelerar el hundimiento, donde en algunas colonias es de más de 30 centímetros al año, muchas colonias del oriente podrían quedar inhabitables, sostiene Wendy Morales, del Instituto de Geología de la UNAM.
¿Qué se puede hacer?
Una forma natural de reducir el impacto de los hundimientos es proteger los bosques que sirven para rellenar los mantos acuíferos como la Sierra de las Cruces, la Sierra de Chichinautzin, la Sierra Nevada y las Sierras de Guadalupe y Apan-Tezontepec, apunta Morales.
Sin embargo todas estas zonas de recarga enfrentan un problema de tala ilegal.
- El gobierno de la Ciudad de México implementó un programa con el que busca recargar el acuífero subterráneo, al que ha llamado Acupuntura Hídrica. Consiste en la construcción de 100 pozos de infiltración, para darle un buen destino a los cientos de miles de litros de agua de lluvia que colapsan el tráfico y el transporte público.
“Esto no va a tener un efecto a corto plazo pero si no tomamos partido hoy, en un futuro lo que vamos a dejar a nuestros descendientes son mayores problemas», sostiene Carlos Alcántara.
El hecho de que el suelo se hunda no solo tiene efectos en la infraestructura, también impacta directamente nuestra calidad de vida.
El funcionario afirma que si las calles se deforman y se vuelven intransitables, entonces también se vuelven focos rojos de asaltos o tiraderos clandestinos. Y eso es un problema inevitable para todas las personas que viven en la colonia./Agencias-PUNTOporPUNTO























