Más del 70% de los TRABAJADORES a escala MUNDIAL están expuestos a padecer efectos del Cambio Climático

El impacto del calor excesivo entre los trabajadores le puede costar a la economía de un país hasta un 1.5% del Producto Interno Bruto (PIB).

Las olas de calor, la contaminación del aire, los incendios forestales, las inundaciones y la propagación de enfermedades están transformando las condiciones en las que laboran 2,400 millones de personas, equivalentes al 70.9% de la fuerza laboral mundial, frente al 65.5% registrado en 2000.

  • La falta de medidas de adaptación no solo incrementará los accidentes y las enfermedades laborales, sino que también pondrá en riesgo la productividad, la continuidad operativa de las empresas y la estabilidad de millones de empleos, advierte la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
  • Además de afectar la salud, el cambio climático amenaza directamente la permanencia de diversas actividades económicas. El informe de la OIT señala que 1,200 millones de empleos dependen de ecosistemas saludables, principalmente en agricultura, pesca y silvicultura. La degradación ambiental, la pérdida de biodiversidad y el agotamiento de recursos naturales pueden volver improductivas regiones completas, obligar al cierre de actividades económicas y acelerar la migración laboral hacia otras zonas.

«Se prevé que las repercusiones del cambio climático sean especialmente graves para los trabajadores pobres, los temporeros, quienes laboran en la economía informal y las micro y pequeñas empresas, ya que suelen disponer de menos recursos para adaptarse a los nuevos riesgos y, en muchos casos, no pueden dejar de trabajar aun cuando las condiciones ponen en peligro su salud», advierte la OIT en el informe Garantizar la seguridad y la salud en el trabajo en un clima cambiante.

Los impactos ya son visibles en actividades que dependen de las condiciones ambientales. La agricultura enfrenta temporadas de cultivo cada vez más impredecibles por las sequías, el estrés hídrico y los fenómenos meteorológicos extremos.

En la construcción, las jornadas deben ajustarse para evitar las horas de mayor calor, mientras que en la aviación las altas temperaturas reducen el rendimiento de las aeronaves y provocan retrasos o limitaciones operativas. Los servicios de salud también experimentan una mayor presión debido al incremento de pacientes afectados por golpes de calor, enfermedades respiratorias y padecimientos transmitidos por vectores.

  • La OIT advierte que el calor excesivo, la radiación ultravioleta, la contaminación del aire, los productos agroquímicos y las enfermedades transmitidas por mosquitos ya provocan cada año cerca de 4.5 millones de muertes relacionadas con el trabajo, además de 22.9 millones de lesiones y enfermedades profesionales. Ante ello, el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) estima que el cambio climático podría provocar 14.5 millones de muertes adicionales hacia 2050 si no se fortalecen las medidas de adaptación.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) destaca que enfermedades como el cáncer, las afecciones cardiovasculares, respiratorias y renales, así como los trastornos de salud mental, aumentan conforme se intensifican los efectos del calentamiento global.

Por otro lado, el Banco Mundial ha advertido que los efectos del cambio climático podrían incrementar los desplazamientos internos por motivos ambientales, mientras que el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) señala que la reducción de la productividad laboral será una de las principales consecuencias económicas del aumento de la temperatura global.

Uno de los sectores donde ya se observan cambios es el deportivo. Diversas ligas profesionales han modificado horarios de entrenamiento y competencia para evitar las horas de mayor radiación solar, mientras que eventos internacionales incorporan protocolos de hidratación y monitoreo térmico.

  • En la agricultura ocurre algo similar: varios países han adelantado el inicio de las jornadas y aumentado los periodos de descanso para disminuir el riesgo de golpes de calor, una estrategia que la OIT considera efectiva cuando se complementa con capacitación y acceso permanente a agua potable.
  • «El cambio climático amenaza los ecosistemas y, por tanto, los 1,200 millones de empleos que dependen de ellos. Regiones enteras pueden quedar improductivas y muchos entornos laborales serán demasiado calurosos para trabajar. Esto provocará un aumento de las migraciones inducidas por el clima, del trabajo informal y del desempleo», señala la OIT en su evaluación sobre seguridad y salud en un clima cambiante.

Ante este panorama, la OIT sostiene que la adaptación del mercado laboral debe convertirse en una prioridad de política pública. El organismo propone fortalecer las normas de seguridad y salud en el trabajo, rediseñar jornadas laborales, mejorar la infraestructura de los centros de trabajo, incorporar sistemas de alerta temprana y ampliar la capacitación para empleadores y trabajadores.

“La transición hacia una economía resiliente al clima dependerá no solo de crear empleos verdes, sino también de proteger a quienes hoy sostienen las actividades económicas más expuestas a un planeta cada vez más cálido”, agrega la OIT.

  • En el reporte “Trabajar para alcanzar las emisiones netas cero” de Deloitte, se plantea que el cambio climático no solo modificará los empleos existentes, sino que dará origen a una nueva etapa del mercado laboral: la Green Collar Workforce (fuerza laboral verde), donde la idea central es que la transición hacia una economía con emisiones netas cero será una transformación comparable a la Revolución Industrial o a la digitalización, porque cambiará la forma en que se trabaja en prácticamente todos los sectores.
  • Deloitte estima que 80% de las habilidades necesarias para alcanzar una economía de emisiones netas cero ya existen en la fuerza laboral actual, por lo que la mayoría de los trabajadores necesitará capacitación adicional, más que una reconversión profesional completa. Solo alrededor del 20% corresponderá a habilidades completamente nuevas.

Según el modelo económico de Deloitte, si gobiernos y empresas impulsan una transición ordenada, el mundo podría crear más de 300 millones de empleos adicionales para 2050, frente a un escenario de transición desorganizada o pasiva.

«El sector educativo y de capacitación es un instrumento clave de política económica para que los gobiernos preparen a las personas para desarrollar nuevas y satisfactorias ocupaciones en una economía de bajas emisiones”, agrega el informe.

El impacto en México

En México existen 59.6 millones de empleos, de los cuales 20.8 millones corresponden a trabajadores de sectores como agricultura, manufactura, industrias extractivas, electricidad, construcción e informalidad, es decir, el 64.5% de las personas están en actividades que tienen las condiciones más difíciles por las consecuencias del cambio climático, por lo que las autoridades mexicanas han comenzado a fortalecer las medidas de prevención.

  • La Secretaría del Trabajo y Previsión Social impulsa la actualización de criterios para prevenir el estrés térmico laboral, mientras la Secretaría de Salud desarrolla protocolos nacionales para la atención de olas de calor, con sistemas de alerta temprana y recomendaciones para reducir la exposición durante los periodos de temperaturas extremas.
  • La necesidad de estas medidas crece conforme aumentan los riesgos climáticos. El Banco de México estimó que la exposición a temperaturas superiores a 35 °C reduce las horas trabajadas, especialmente entre trabajadores del sector informal y en actividades como construcción, manufactura, comercio y preparación de alimentos.

Por esa situación, el sector privado también acelera su adaptación al cambio climático para proteger a sus trabajadores y mantener la continuidad de sus operaciones, entre ellas, Cemex, que reforzó sus protocolos de prevención del estrés térmico, monitoreo de riesgos y respuesta ante fenómenos climáticos; Grupo Bimbo y Arca Continental integraron evaluaciones de riesgos físicos, como olas de calor, sequías e inundaciones, en sus estrategias de negocio; mientras que FEMSA y Peñoles fortalecieron sus sistemas de gestión de seguridad, planes de emergencia y resiliencia operativa frente a eventos climáticos extremos, de acuerdo con sus reportes integrados y de sostenibilidad más recientes.

Trabajadores están expuestos al estrés térmico

El mundo no ha parado de calentarse. Se han registrado nuevamente las temperaturas más altas en la historia en el planeta, superando los récords registrados en julio del año pasado y acumulando 13 meses consecutivos como los más calurosos desde que se tiene registro, estima el Servicio de Cambio Climático Copérnico de la Unión Europea.

El cambio climático y el aumento de la temperatura en el mundo han acelerado su impacto en el entorno laboral y los casos se multiplica por millones. De hecho, en las últimas dos décadas, el número de trabajadores expuestos a olas de calor ha crecido 66%, estima la Organización Internacional del Trabajo (OIT), para llegar a un número de 231 millones de personas.

  • De acuerdo con el informe El calor en el trabajo: Implicaciones para la seguridad y la salud difundido por la organización este jueves, cada vez más personas están expuestas al estrés térmico en su espacio laboral, lo que se ha convertido en un problema cada vez más generalizado en todo el mundo.
  • De hecho, los países del continente americano son los que han registrado el mayor aumento de lesiones en el trabajo provocadas por el estrés térmico.
  • Lo cual ha provocado un incremento de 33.3% en el número de incidencias en las últimas dos décadas; esto se puede deber, explican los especialistas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT- ONU), a mayores temperaturas en regiones donde los trabajadores no estaban acostumbrados a tanto calor.

“El estrés térmico es un asesino invisible y silencioso que puede causar rápidamente enfermedad, insolación o incluso la muerte. Con el tiempo, también puede provocar graves problemas cardíacos, pulmonares y renales a los trabajadores”, se advierte en el estudio.

  • La OIT estima que el impacto del calor excesivo entre los trabajadores le puede costar a la economía de un país hasta un 1.5% del Producto Interno Bruto (PIB). Además, a nivel global, si se implementan medidas adecuadas enfocadas en garantizar la seguridad y salud de la fuerza laboral en este aspecto, se podrían generar ahorros por 361,000 millones de dólares asociados a pérdidas en ingresos y gastos de tratamiento médico.
  • “Mientras el mundo sigue lidiando con el aumento de las temperaturas, debemos proteger a los trabajadores del estrés térmico durante todo el año. El calor excesivo está creando desafíos sin precedentes para los trabajadores de todo el mundo durante todo el año, y no sólo durante los periodos de olas de calor intensas”, expresa Vera Paquete-Perdigao, directora del Departamento de Gobernanza de la OIT.

Los costos del estrés térmico en el trabajo

Pero las olas de calor que se han experimentado en los últimos años no son las únicas causantes de los problemas de salud entre la fuerza laboral, es el incremento generalizado de la temperatura per se lo de mayor impacto, ya que 9 de cada diez trabajadores están expuestos a calor excesivo de forma constante y 8 de cada diez lesiones ocupacionales por este factor se han generado fuera de las olas.

  • La OIT estima que 2,400 millones de trabajadores en el mundo están expuestos al calor excesivo en sus centros de trabajo, esto abarca no sólo a quienes laboran al aire libre, sino también a quienes los hacen en oficinas o fábricas. Esta cifra equivale al 70% de la fuerza laboral global y representa un aumento de 9% en dos décadas.
  • La factura de esta realidad equivale cada año a 22.9 millones de accidentes y la pérdida de 18,970 vidas. Globalmente, advierte el organismo, 6.1% de las lesiones fatales y 6.3% de los costos asociados a discapacidades se podrían evitar si se eliminan los riesgos asociados a la exposición al calor excesivo en el trabajo.

Ante este contexto, la OIT llamó a los gobiernos a implementar las políticas públicas necesarias para enfrentar esta nueva realidad y a las empresas a poner en marcha las medidas prácticas para garantizar la salud de los trabajadores.

«Se trata de una cuestión de derechos humanos, de derechos de los trabajadores y de una cuestión económica, y las economías de renta media son las que se llevan la peor parte. Necesitamos planes de acción y legislación contra el calor durante todo el año para proteger a los trabajadores, y una mayor colaboración mundial entre los expertos para armonizar las evaluaciones del estrés térmico y las intervenciones en el trabajo», aseveró Manal Azzi, jefa del área de Seguridad y Salud en el Trabajo de la OIT.

Las crisis pone en riesgo al 70% de los empleados a nivel mundial

  • Más del 70% de los trabajadores a nivel mundial está expuesto a graves riesgos para la salud relacionados con el cambio climático, de acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
  • La agencia especializada de la Organización de las Naciones Unidas advierte que las políticas existentes en materia de seguridad laboral son insuficientes para hacer frente a la creciente amenaza.

El organismo publicó el informe ‘Garantizar la seguridad y la salud en el trabajo en un clima cambiante’. Sostiene que la crisis climática tiene grandes repercusiones en la salud ocupacional. Proyecta que 2,400 millones de los empleados están expuestos a episodios de calor excesivo en algún momento de sus jornadas y reporta que los trabajadores en riesgo han aumentado para pasar del 65.5 a 70.9% del total de la fuerza laboral mundial entre 2000 y 2020.

  • La OIT alerta que el cambio climático está creando un “cóctel de peligros” que cada año cobra la vida de millones de empleados. La contaminación atmosférica es el riesgo más mortífero.
  • Está relacionada con 860,000 fallecimientos asociados al trabajo entre quienes desempeñan actividades productivas al aire libre. El calor extremo provoca 18,970 muertes laborales al año y la radiación ultravioleta se vincula con 18,960 defunciones por cáncer de piel.
  • El reporte puntualiza que, entre la fuerza laboral, han aumentado los casos de afecciones como el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, respiratorias, las disfunciones renales y los trastornos mentales a causa de la crisis ambiental.

Las personas que trabajan en regiones pobres o en vías de desarrollo, las que laboran en la economía informal, los temporeros y los colaboradores de micro y pequeñas empresas son los más afectados por la tendencia.

Manal Azzi, jefa del equipo de seguridad y salud en el trabajo de la OIT, dice que «el cambio climático está creando importantes riesgos adicionales para el bienestar de los trabajadores. Es esencial que prestemos atención a estas advertencias. Las consideraciones sobre seguridad y salud en el trabajo deben formar parte de nuestras respuestas al cambio climático, tanto en las políticas como en las acciones”.

América registra el aumento más rápido de lesiones laborales por el calor

Cada vez más trabajadores están expuestos al estrés térmico en todo el mundo, advierte un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) «El calor en el trabajo: Implicaciones para la seguridad y la salud». La región de las Américas ha registrado el aumento más rápido de la proporción de lesiones profesionales relacionadas con el calor desde el año 2000, con un incremento del 33,3 %.

  • Los nuevos datos revelan que regiones que antes no estaban acostumbradas al calor extremo enfrentarán mayores riesgos, mientras que los trabajadores en climas ya calurosos enfrentarán condiciones cada vez más peligrosas.
  • América, Europa y Asia Central registran el mayor aumento de lesiones en el lugar de trabajo por estrés térmico desde 2000, con incrementos del 33,3 % y el 16,4 % respectivamente. Esto se debe posiblemente al aumento de las temperaturas en regiones donde los trabajadores no están acostumbrados al calor, señala el informe.

Los trabajadores de África, los Estados árabes y Asia y el Pacífico son los más expuestos al calor excesivo. En estas regiones, el 92,9%, el 83,6% y el 74,7% de la mano de obra se ve afectada, respectivamente. Estas cifras están por encima de la media mundial del 71%, según las cifras más recientes disponibles (2020).

Asesino silencioso

Las condiciones laborales que cambian más rápidamente se observan en Europa y Asia Central, según el informe. Entre 2000 y 2020, la región registró el mayor aumento de la exposición al calor excesivo, con un incremento de la proporción de trabajadores afectados del 17,3%, casi el doble del aumento medio mundial.

«El estrés térmico es un asesino invisible y silencioso que puede causar rápidamente enfermedad, insolación o incluso la muerte. Con el tiempo, también puede provocar graves problemas cardíacos, pulmonares y renales a los trabajadores», subraya el estudio.

Pérdidas de vida

El informe calcula que 4.200 trabajadores de todo el mundo perdieron la vida por olas de calor en 2020. En total, 231 millones de trabajadores estuvieron expuestos a olas de calor en 2020, lo que supone un aumento del 66% respecto a 2000.

  • No obstante, el informe subraya que nueve de cada diez trabajadores en todo el mundo estuvieron expuestos a un calor excesivo fuera de una ola de calor y que ocho de cada diez lesiones profesionales por calor extremo se produjeron fuera de las olas de calor.
  • La mejora de las medidas de seguridad y salud para prevenir las lesiones derivadas del calor excesivo en el lugar de trabajo podría ahorrar hasta US$361.000 millones en todo el mundo -en pérdida de ingresos y gastos de tratamiento médico- a medida que se acelera la crisis de estrés térmico, que afecta de manera diferente a las regiones del mundo.

Las estimaciones de la OIT muestran que las economías de ingresos bajos y medios, en particular, son las más afectadas, ya que los costes de las lesiones por calor excesivo en el lugar de trabajo pueden alcanzar alrededor del 1,5 % del PIB nacional./Agencias-PUNTOporPUNTO

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