TEXTO ÍNTEGRO: CALENTAMIENTO del MAR continúa en aumento y tiende a IMPONER nuevos RÉCORDS

El Niño es un fenómeno natural del océano Pacífico que ocurre cada cierto tiempo y cambia el clima en todo el mundo. En algunos lugares provoca sequías, como en Indonesia y en otros puede causar lluvias intensas e inundaciones, como en Perú.

El calentamiento de los océanos sigue aumentando y podría romper nuevos récords en los próximos meses, en medio del posible regreso del fenómeno de El Niño, según el observatorio climático europeo Copernicus Climate Change Service.

  • De acuerdo con el último informe del organismo, el abril la temperatura promedio de la superficie del mar alcanzó entre los 60° sur y 60° norte llegó a 21 °C, el segundo valor más alto registrado para ese mes. La temperatura más alta registrada en abril se produjo en 2024 durante el último episodio fuerte de El Niño.
  • Los científicos explican que las temperaturas del mar se están manteniendo muy cerca de sus máximos históricos, lo que aumenta la posibilidad de que El Niño vuelva a desarrollarse en los próximos meses, incluso aunque actualmente el planeta esté en fase de La Niña, que suele ser más fría.

La situación preocupa especialmente en una amplia zona del océano Pacífico, desde el centro del ecuador hasta la costa oeste de Estados Unidos y México, donde ya se están registrando olas de calor marinas muy intensas.

Samantha Burgess, experta en clima del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio, advirtió que en cuestión de días podrían volver a romperse récords de temperatura en el mar. También señaló que abril dejó varios eventos extremos en distintas partes del mundo:

  • Huracanes en el océano Pacífico
  • Inundaciones en Medio Oriente y Asia central y sur
  • Sequías en el sur de África

«Abril de 2026 refuerza la clara señal de un calentamiento global sostenido. Las temperaturas de la superficie del mar alcanzaron niveles casi récord, con olas de calor marinas generalizadas.

El hielo marino del Ártico se mantuvo muy por debajo de la media, y Europa experimentó fuertes contrastes de temperatura y precipitaciones; todos ellos indicadores de un clima cada vez más marcado por los extremos», señaló Burgess.

¿Qué podría pasar en 2027?

Cuando ocurre El Niño, el aumento de temperatura global suele sentirse con más fuerza al año siguiente, por eso, varios expertos anticipan que 2027 podría ser un año especialmente caluroso.

El científico Zeke Hausfather, de Berkeley Earth, estima que 2027 podría incluso superar el récord de calor registrado en 2024.

Burgess señaló que todavía es temprano para determinar con precisión la intensidad del fenómeno, ya que las proyecciones realizadas en primavera suelen ser menos fiables.

El Niño y el cambio climático: una combinación peligrosa

El Niño es un fenómeno natural del océano Pacífico que ocurre cada cierto tiempo y cambia el clima en todo el mundo. En algunos lugares provoca sequías, como en Indonesia y en otros puede causar lluvias intensas e inundaciones, como en Perú.

  • También puede influir en temperaturas más altas a nivel global y aunque es un fenómeno natural que ocurre de forma periódica, su impacto ahora se suma al calentamiento global causado por la actividad humana.

Algunas proyecciones indican que el próximo El Niño podría ser tan fuerte como el de hace tres años, e incluso acercarse al “Super El Niño” de 1997-1998.

La temperatura de los océanos marcó un nuevo récord en 2025

El océano absorbe más del 90 % del exceso de calor atrapado por los gases de efecto invernadero, lo que lo convierte en el principal depósito de calor del sistema climático.

Los nuevos cálculos, publicados en Advances in Atmospheric Sciences, han sido realizados por un equipo internacional de más de 50 científicos de 31 instituciones de todo el mundo.

El calor oceánico aumenta continuamente

  • El estudio combina datos de los principales centros de datos internacionales y grupos de investigación independientes, incluidos el Instituto de Física Atmosférica de la Academia China de Ciencias; Copernicus Marine (el programa de observación de la Tierra europeo) y NOAA/NCEI (el programa de vigilancia medioambiental estadounidense), y un metaanálisis oceánico (CIGAR-RT) de tres continentes, Asia, Europa y América.
  • Todos confirman que, en 2025, el Contenido Calorífico del Océano (OHC, por sus siglas en inglés), es decir, el índice que refleja la acumulación de calor almacenado en el océano y que supone uno de los mejores indicadores del cambio climático a largo plazo, alcanzó el nivel más alto jamás registrado, lo que confirma el continuo aumento del calor oceánico.

El aumento de las temperaturas oceánicas no es uniforme

En el estudio se estima que en 2025 el calor aumentó 23 zettajulios, cifra equivalente a 37 años de consumo mundial de energía primaria (las fuentes naturales como el petróleo, el carbón o el gas natural que se usan para producir electricidad o gasolina).

  • El equipo también descubrió que el calentamiento del océano no es uniforme y que algunas zonas se están calentando más rápido que otras.
  • En 2025, cerca del 16 % de la superficie oceánica mundial alcanzó un OHC récord, y alrededor del 33 % se situó entre los tres valores más cálidos de sus registros históricos.

«Se produjo un fuerte calentamiento en los océanos australes, el Atlántico norte, el mar Mediterráneo y la zona cálida del Indopacífico, mientras que se produjo un enfriamiento en el Pacífico ecuatorial, el océano Índico occidental y el Atlántico tropical, lo que refleja en parte ajustes dinámicos a escala de cuenca, asociados en gran medida con una transición a condiciones de La Niña», aclara el estudio.

  • Además, el informe refleja que el calentamiento oceánico ha sido más fuerte desde la década de 1990 hasta alcanzar el máximo histórico en 2025.

La temperatura media anual global de la superficie del mar en 2025 fue la tercera más cálida desde que hay registros y se mantuvo aproximadamente 0,5 °C por encima de la media de referencia de 1981-2010, aunque fue ligeramente inferior a las de 2023 y 2024, debido al paso de los fenómenos climáticos de El Niño a La Niña en el Pacífico tropical.

El aumento de los fenómenos meteorológicos extremos

El estudio recuerda que el aumento de la temperatura del océano provoca el aumento del nivel del mar, intensifica y prolonga las olas de calor y los fenómenos meteorológicos extremos.

Las temperaturas superficiales más cálidas favorecen una mayor evaporación y lluvias más intensas, lo que provoca ciclones tropicales y fenómenos meteorológicos más extremos como las inundaciones y perturbaciones generalizadas en gran parte del sudeste asiático, la sequía en Oriente Medio y las inundaciones en México y el noroeste del Pacífico en 2025.

La mayor incertidumbre climática: la actividad humana

  • El equipo presentará los resultados finales del estudio en una colección especial sobre los cambios en el contenido calorífico del océano organizada por la revista Advances in Atmospheric Sciences.

Aunque la ciencia sigue evolucionando, una conclusión sigue siendo clara: la mayor incertidumbre climática es lo que decidan hacer los seres humanos.

  • «Juntos, podemos reducir las emisiones, prepararnos mejor para los cambios que se avecinan y ayudar a salvaguardar un clima futuro en el que los seres humanos puedan prosperar», subrayan los autores.

Calentamiento de los océanos pone en riesgo a grandes depredadores marinos

Un estudio reciente advierte que grandes peces oceánicos, como el atún y el tiburón blanco, enfrentan un riesgo creciente debido al calentamiento de los mares. Estas especies mesotérmicas requieren un alto gasto energético para adaptarse a temperaturas cada vez más elevadas, lo que incrementa su vulnerabilidad.

  • La investigación, publicada en la revista Science, señala que peces como los atunes y tiburones, incluidos el peregrino y el blanco, experimentan una mayor demanda energética y un riesgo de sobrecalentamiento conforme aumentan las temperaturas oceánicas.
  • Los hallazgos permiten identificar qué especies son más susceptibles al calentamiento del océano, información clave para desarrollar estrategias de conservación basadas en su fisiología y así prevenir posibles colapsos poblacionales derivados del cambio climático.
  • El análisis, en el que participó la Universidad de Granada (España), evaluó cómo factores como el tamaño corporal, la regulación térmica de cada especie y el calentamiento global influyen en su distribución actual y su nivel de riesgo a futuro.

El trabajo, que aportó nuevas claves sobre la extinción de especies del pasado, diferenció entre dos grandes grupos de peces según su capacidad para regular el calor corporal.

Por un lado, los ectotermos estrictos, cuya temperatura corporal depende directamente de la del agua; y por otro, los mesotermos, que generan y retienen parte de su calor interno.

  • Estos últimos, entre los que se encuentran algunas de las especies más conocidas y de mayor tamaño, requieren de mucha más energía que los ectotermos de tamaño similar y además disipan el calor con gran dificultad.
  • El equipo responsable de la investigación desarrolló y validó una técnica innovadora para estimar la demanda metabólica de una amplia variedad de peces óseos y cartilaginosos a partir de su tamaño corporal y su estrategia térmica.

Este avance resultó especialmente relevante porque permite estudiar especies cuya tasa metabólica era prácticamente imposible de medir de forma directa en el laboratorio.

  • Gracias a estas estimaciones, los autores pudieron determinar que, a medida que los peces mesotermos aumentan de tamaño, generan calor más rápido de lo que pueden perderlo, un desajuste metabólico que provoca un riesgo creciente de sobrecalentamiento.
  • Este fenómeno explica por qué, en los océanos actuales, muchas de estas especies se concentran en aguas frías, altas latitudes o zonas profundas, para compensar su elevada demanda energética.

El estudio propuso también una nueva explicación a las extinciones de especies ocurridas hace millones de años, ya que sus autores sugieren que gigantes como el megalodón pudieron extinguirse al quedar atrapados en una combinación letal: una altísima necesidad de energía, una escasa capacidad para disipar el calor y el cambio en las condiciones del océano./PUNTOporPUNTO

Documento Íntegro a Continuación:

https://essd.copernicus.org/articles/11/1189/2019/essd-11-1189-2019.pdf

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