TEXTO ÍNTEGRO: PEMEX provoca ECOCIDIO al País, cuyos daños ascienden a +530 MIL MLLNS DLS

Petróleos Mexicanos ha respondido que como “no tienen conocimiento del informe ni de la metodología empleada para estimar la cifra señalada, no es posible validar ni reconocer dicho monto”.

El costo total para desmantelar la infraestructura y limpiar las áreas dañadas por más de un siglo de actividad asociada a Petróleos Mexicanos ascendería a 532.000 millones de dólares.

  • Es una de las conclusiones del informe La deuda ambiental de Pemex, elaborado por Diana Papoulias, doctora en ecotoxicología y jubilada del Servicio Geológico de los Estados Unidos, que realizó para tres organizaciones: Lingo, Sostenibilidad Global y Engenera.

Este cálculo incluye la remediación de ductos, pozos, plataformas marinas y la deuda por contribución al cambio climático, entre otros aspectos.

  • EL PAÍS preguntó a la petrolera estatal por estas cifras, que contestó que “Petróleos Mexicanos cuenta con un esquema de aseguramiento que incluye coberturas de responsabilidad civil y responsabilidad civil ambiental que cubren riesgos de eventos no deseados cuya ocurrencia sea súbita e imprevista”.

El documento se presenta la tarde del martes, en un conversatorio con la autora y otras académicas como Leticia Merino.

  • El informe parte de describir la magnitud en México del ecosistema petrolero. En tierra, hay 29.000 pozos en 22 Estados, con unos 7.000 activos, más una red de ductos para transportar los hidrocarburos de más de 68.000 kilómetros, casi dos veces el perímetro del planeta.
  • También cuenta la infraestructura marina, que son 291 plataformas, 120 campos con 2.000 pozos, nueve terminales marítimas, ocho terminales de almacenamiento, y 1.500 km de ductos marinos, con cinco complejos petroquímicos, cuatro procesadoras de gas y tres refinerías en las costas.

Con esto analizan las principales fuentes de contaminación: residuos como “recortes de perforación” (material sólido del subsuelo), agua congénita con radicación y metales pesados, los diferentes derrames por la actividad marina, las miles de presas antiguas (áreas de vertimiento de lodos y residuos) que filtran contaminantes al suelo y mantos freáticos…

  • “La estimación de la deuda de 525.000 millones de dólares se basa en varias fuentes, como una solicitud de transparencia sobre pasivos ambientales, un mapa con todos los pozos, varios informes de Petróleos Mexicanos ante la Comisión de Valores de la Bolsa de Estados Unidos, reportes en prensa de incidentes donde estaba involucrada la petrolera estatal…”, explica al telefóno Papoulias, la autora.
  • “Hicimos una lista como punto de partida y fuimos contabilizando los costos de estos pasivos ambientales con base en mi experiencia y otros casos similares de costo de remediación”, añade. Como factores clave de la contaminación de grandes áreas de México, el análisis de Papoulias apunta tanto a la enorme expansión de la mancha petrolera como a una “supervisión ambiental sumamente laxa”.

Petróleos Mexicanos ha respondido que como “no tienen conocimiento del informe ni de la metodología empleada para estimar la cifra señalada, no es posible validar ni reconocer dicho monto”.

  • Lo que sí dice la empresa es que, “en términos contables, reconoce provisiones ambientales exclusivamente conforme a la Norma Internacional de Contabilidad NIC‑37, considerando únicamente aquellas obligaciones presentes, legal o implícitamente exigibles, que pueden ser razonablemente estimadas”.
  • Citan su Informe de Sostenibilidad 2024, donde se reporta “una provisión ambiental del orden de 10.000 millones de pesos [500 millones de dólares], así como una provisión adicional aproximada de 115.000 millones de pesos [6.600 millones de dólares] asociada a obligaciones de taponamiento de pozos”.

“Para el ejercicio 2024, PEMEX reportó oficialmente un inventario de 1.185 hectáreas y 32 presas pendientes de remediación, cifras que constituyen la referencia corporativa vigente”, explican desde la petrolera.

  • Estas cifras son contestadas en el informe La deuda ambiental de Pemex, en el que la empresa reporta “un inventario de sitios contaminados por año, el cual representa el área contaminada total menos el área remediada durante este año”.
  • El problema es la falta de concordancia con las diferentes bases de datos disponibles. Mediciones de académicos cifran en 7.200 hectáreas contaminadas solo en el Estado de Tabasco, y la Secretaría de Medio Ambiente dice que hay 166 presas “pendientes de remediación”.
  • “Es probable que estas sean estimaciones bajas, dada la gran cantidad de viejos pozos perforados (1904 – 1970), antes de que se prohibieran las presas de desechos”, hipotiza Papoulias.

“Si yo pudiera mandarle un mensaje al Gobierno de México, es que existe una economía de la remediación y que es una gran oportunidad”, dice la autora. La economía de la remediación es un sector que se enfoca en limpiar y restaurar áreas contaminadas o donde ha ocurrido un desastre ecológico, básicamente enfocado en reparar este tipo de zonas con un costo-efecto adecuado. “Esto se ha hecho en otros países y ha generado mucho trabajo para científicos, técnicos y para las comunidades afectadas”, finaliza.

Pemex, sin registro de la huella tóxica

El huachicoleo es un delito que ha afectado severamente las finanzas de Petróleos Mexicanos (Pemex) y se ha extendido por prácticamente todo el país, a través de grupos delincuenciales que encontraron en él un negocio millonario. Pero, además, la extracción ilegal de combustible ocasiona derrames en distintas zonas, lo cual afecta severamente el medio ambiente y deja daños muchas veces irreversibles.

  • Son organizaciones civiles y defensores del medio ambiente quienes han exigido acciones de remediación, luego de que el derrame de hidrocarburos causa contaminación hídrica del subsuelo, además de que la mayoría de cultivos en zonas afectadas han quedado contaminados: la tierra alrededor de los gasoductos se convierte en zonas muertas.
  • Aunque existen dependencias entre cuyas tareas se encuentra la preservación y cuidado de zonas naturales afectadas, ninguna de ellas cuenta con un informe oficial sobre el daño en campos agrícolas y, en general, en el medio ambiente.
  • La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) o la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente del Sector Hidrocarburos (ASEA) han “olvidado” dar a conocer esta información.

Pemex, por su parte, asegura en el Reporte Anual de Sostenibilidad 2024, que mantiene el monitoreo constante de sus sistemas de ductos e instalaciones de procesos.

  • Este monitoreo tiene como objetivo detectar tanto fallas operativas como actos vandálicos que pudieran ocasionar fugas y derrames, evitando posibles afectaciones al aire, suelo y agua, y permitiendo una respuesta inmediata para minimizar cualquier impacto ambiental potencial.
  • La empresa asegura que está comprometida con la identificación, evaluación y gestión de dichos riesgos. Esto se materializa a través del establecimiento de medidas preventivas y de mitigación de impactos ambientales; sin embargo, no aporta datos precisos sobre las afectaciones ambientales ocasionadas por el robo de hidrocarburos.

Autoridades federales omiten daño ambiental

México enfrenta una crisis ambiental de dimensiones históricas, alimentada por décadas de descontrol, corrupción e impunidad en torno a Pemex, la empresa estatal que hoy, según el activista Carlos Álvarez Flores, se ha convertido en «la petrolera más contaminante y quebrada del mundo».

En entrevista con Reporte Indigo, el presidente de la organización México, Comunicación y Ambiente A.C., y especialista en residuos y cambio climático, lanzó una severa crítica al manejo ambiental del sector energético, especialmente por parte de Pemex, señalando que la contaminación química derivada de hidrocarburos es uno de los principales problemas que enfrenta la humanidad desde hace más de un siglo.

  • “Hay que llamarlo por su nombre: contaminación química. Los hidrocarburos son sustancias químicas y llevamos más de 130 años extrayéndolos, refinándolos y contaminando”, afirmó.
  • A pesar de las múltiples denuncias, reportes y siniestros documentados, el activista considera que el problema persiste por falta de voluntad política y transparencia.
  • “Estamos ante un evento que es conocido, pero increíblemente no se soluciona. Ni la Profepa ni la ASEA han sido eficaces. El impacto ambiental de Pemex es gigantesco, pero no se puede cuantificar en millones de pesos”, declara.

Contaminación sin control ni registro oficial

La dimensión ambiental del problema es tan grande como invisibilizada. Álvarez Flores denuncia que los derrames provocados por tomas ilegales y el abandono de infraestructura no están registrados ni en el Sistema de Sitios Contaminados (SISCO) de la Semarnat.

  • “Pemex es la única que sabe cuántos derrames ha tenido, pero esos datos no se hacen públicos. El SISCO apenas fue actualizado después de tres años y reconoce solo mil 139 sitios contaminados por Pemex, pero en realidad son muchos más”, afirmó.
  • Ni siquiera el siniestro ocurrido en Tlahuelilpan, Hidalgo, en 2019 —que dejó 137 muertos tras la explosión de una toma clandestina— cuenta con un informe oficial de afectación ambiental, según el activista.

“Podríamos pensar en entre cinco mil y diez mil hectáreas de suelo contaminado, pero no se puede afirmar porque no hay información oficial ni acciones de remediación.”

Carlos Álvarez Flores llama a una urgente revisión del modelo energético nacional y exige que se asuma la responsabilidad ambiental que por ley corresponde al Gobierno federal. Mientras tanto, las fugas siguen, los sitios contaminados aumentan y el país continúa perdiendo tanto recursos naturales como económicos.

Huachicol: una actividad que nace dentro

  • Carlos Álvarez no duda en señalar que el fenómeno del huachicol —la ordeña ilegal de ductos de combustible— es un delito que se comete desde adentro de Pemex, con la participación o complicidad de trabajadores de la empresa.

“Desde hace más de 40 años se roba combustible. Carlos Romero Deschamps fue el padre del huachicol. Hay evidencia gráfica de su participación cuando era joven. Esto siempre ha sido una red interna”, aseguró.

  • Estima que, en medio siglo, se han generado al menos 60 mil tomas clandestinas. Sin embargo, Pemex cuenta con sistemas de monitoreo de presión que detectan cualquier fuga, por lo que sostiene que la empresa siempre ha sabido dónde ocurren los robos, pero ha optado por no actuar.

En la actual administración federal, se han desarrollado estrategias distintas y se han instrumentado operativos a cargo de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, en contra de bandas dedicadas al huachicoleo.

Suelo y agua, los más contaminados

  • Durante 2024, Pemex registró un total de mil 37 eventos considerados como contaminantes ambientales, de los cuales el 27.4 por ciento correspondieron a fugas de gas a la atmósfera, mientras que el 72.6 por ciento restante estuvieron relacionados con derrames de hidrocarburos en suelo o cuerpos de agua.

Así lo da a conocer Pemex en su Reporte Anual de Sostenibilidad 2024, en el que detalla que 44 de los derrames afectaron cuerpos de agua, con un volumen total estimado de 830.4 barriles derramados.

  • Estos hechos, que generan un impacto ambiental en la zona donde ocurrren, corresponden a los registrados a partir de las actividades propias de la empresa. Es decir, se trata de siniestros ocasionados por descuidos y falta de protocolos durante el tratamiento o transporte de los hidrocarburos.
  • Por lo tanto, en esas estadísticas no se incluyen los datos, y por lo tanto tampoco las afectaciones ambientales derivadas de los derrames ocasionados por quienes se roban el combustible, aunque estos ilícitos, señala la empresa, continúan representando uno de los principales desafíos operativos para la empresa.
  • Pemex cuenta con mecanismos internos y externos de respuesta a emergencias, respaldados por equipos especializados que operan con tecnología avanzada y protocolos rigurosos para garantizar una atención eficiente. Una vez controlada la situación, se implementan acciones preventivas para minimizar la recurrencia de estos incidentes.

A pesar de ello, durante una revisión realizada por este medio en los portales de las diferentes instituciones vinculadas al cuidado del medio ambiente, así como las distintas áreas de Pemex, no se encontró registro de información relacionada con los daños ambientales derivados directamente del huachicoleo, por lo que se anotó:

  • En su reporte de sostenibilidad, la empresa estatal asegura que brinda atención a estos eventos contaminantes en estricto cumplimiento de la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos (LGPGIR) y su reglamento, asegurando la adecuada contención, recuperación y limpieza de las áreas afectadas. En casos que lo ameriten, Pemex también realiza estudios de caracterización y remediación del suelo contaminado.

  • “Para derrames significativos (mayores a un metro cúbico), Pemex notifica a las autoridades regulatorias de inmediato y formaliza los reportes con información detallada sobre el incidente.

  • Asimismo, en caso de riesgo para comunidades cercanas, se emiten alertas y coordinaciones con las autoridades locales para garantizar la seguridad de la población”, precisa. La empresa implementa estrategias preventivas y medidas correctivas para minimizar impactos ambientales derivados de derrames y fugas de hidrocarburos.

Como parte de su enfoque en prevención y respuesta ante emergencias, Pemex desarrolla ejercicios periódicos de simulación y preparación para fortalecer su capacidad de actuación en contingencias.

Sin datos, frente al desastre

  • El huachicoleo ha generado un grave impacto ambiental, afectando no solo la economía del país, sino también la salud de sus ecosistemas y comunidades. A pesar de ello, Pemex no tiene un registro oficial de los daños causados. La información que brinda a través del Reporte Anual de Sostenibilidad 2024 tiene que ver únicamente con los derrames de hidrocarburo propios de la actividad que realizan.

Es decir, no se incluyen los derrames que ocasionan las bandas delictivas dedicadas al huachicoleo y, por lo tanto, tampoco el impacto ambiental que ocasionan.

  • En el documento mencionado, la empresa reconoce que los derrames de petróleo y sustancias peligrosas representan un riesgo significativo para el medio ambiente, la seguridad de sus empleados y las comunidades cercanas. De tal forma que implementan protocolos de mantenimiento e inspección en sus instalaciones para asegurar una operación segura.
  • “Nuestra estrategia de prevención y respuesta se basa en el monitoreo continuo de ductos mediante sistemas tecnológicos, lo que nos permite detectar fallas o actos vandálicos que puedan derivar en fugas y derrames”, asegura la empresa estatal, pero sin profundizar en información relacionada con la contaminación que esos hechos vandálicos ocasionan.

Ante cualquier incidente, explica Pemex, se reporta ante el Centro de Coordinación y Apoyo a Emergencias (CCAE) y se realiza la atención de la emergencia a través de actividades de contención, recuperación y limpieza, “garantizando una respuesta oportuna para mitigar el impacto ambiental”.

Acuerdan trabajo conjunto

La Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA), instancia encargada, entre otras cosas, de regular y supervisar la seguridad industrial, seguridad operativa y protección al ambiente respecto de las actividades del Sector Hidrocarburos, firmó recientemente un convenio de colaboración con Pemex.

  • Aunque ni la ASEA, ni la Profepa, ni la propia Semarnat, de la que dependen las dos primeras, cuentan con información estadística sobre los daños al suelo, agua y aire a causa del robo de combustible, el propósito de ese convenio es reforzar la protección ambiental en el sector hidrocarburos, con acciones conjuntas de control de emisiones y vigilancia ambiental.

El acuerdo incluye el uso de laboratorios móviles, programas de capacitación, talleres y el intercambio de información técnica y científica. Se enmarca en el Compromiso 93 de la presidenta Claudia Sheinbaum para reducir la contaminación atmosférica y en el Objetivo 4.3 del Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030./PUNTOporPUNTO

Documento Íntegro a Continuación:

https://observatoriodelextractivismo.org.mx/wp-content/uploads/2026/04/La-deuda-ambiental-de-pemex_abril2026_low.pdf

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