La pobreza laboral en México repuntó ligeramente entre abril y junio con lo que rompió una tendencia de tres trimestres a la baja al ubicarse en 31.9% a nivel nacional, impulsada por un incremento de la ocupación en sector informal, de acuerdo con especialistas.
- Esto significó un alza de 1.2 puntos porcentuales en comparación con el trimestre previo, cuando se ubicó en 30.7%, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) publicados.
- En el segundo trimestre de 2025, este indicador se colocó en 35.1% y en adelante disminuyó hasta llegar en el primer trimestre de 2026 a 30.7%, su nivel más bajo desde 2005 cuando comenzó la medición.
El porcentaje alcanzado entre abril y junio de 2026 es el segundo más bajo desde que se tiene registro y el menor para un segundo trimestre.
La pobreza laboral mide el porcentaje de la población cuyo ingreso per cápita proveniente de su trabajo es insuficiente para adquirir la canasta alimentaria.
- En el ámbito rural y urbano se replicó el panorama nacional pues en el segundo trimestre de 2026 la pobreza laboral alcanzó al 44.7% y al 28.3%, respectivamente, con lo que se rompió una racha de tres trimestres a la baja.
#ÚltimaHora🚨 En el segundo trimestre de 2026, 31.9% de la población se encontró en pobreza laboral, una disminución de (-)3.2 puntos porcentuales con respecto al 2T2025 aunque presentando un aumento de 1.2 puntos porcentuales respecto al trimestre anterior.
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— México, ¿cómo vamos? (@MexicoComoVamos) August 26, 2026
Aumento de informalidad influye en repunte
Este incremento se relaciona con un mercado laboral que registra un aumento en la ocupación en el sector informal, dicen especialistas.
“Refleja el deterioro en el mercado laboral por la creación de muy pocos empleos formales y mayor creación en las unidades informales que son menos productivos”, advierte Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base.
- En el segundo trimestre, el trabajo en unidades económicas informales fue el único que registró un crecimiento y la tasa de ocupación del sector informal apuntó su nivel trimestral más alto de la historia.
- “Tiene consecuencias directas en el ingreso de las personas porque en una ocupación informal los ingresos son prácticamente la mitad de lo observado en un empleo formal. Por eso en este trimestre podríamos ver ese repunte en la pobreza laboral”, explica Axel González, coordinador de Datos de México, ¿Cómo vamos?
- Siller añade que la inflación en los servicios también contribuyó a empujar a más personas a la pobreza laboral. La inflación en servicios se ubicó en julio pasado en 4.36%, por arriba del 3.12% de la general.
La especialista prevé que el indicador de pobreza laboral aumente “un poco más” y González que se mantenga en niveles similares pues los movimientos más “bruscos” ocurren al inicio de año por el aumento al salario mínimo.
- La población que está en pobreza laboral es de alrededor de 41.8 millones de personas, un tercio de los mexicanos.
“El problema es tener a 32% en una situación en la que no le alcanza su ingreso laboral ni para comer. Los datos muestran lo que nos falta todavía para que el trabajo no sea una fábrica de pobreza”, señala Rogelio Gómez Hermosillo, presidente ejecutivo de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza.
- Los retos, agrega Axel González, son la informalidad y la baja participación femenina en el mercado laboral. “Hacen que los ingresos de los hogares sean bajos y que se encuentren en pobreza laboral”, explica.
- El ingreso laboral real per cápita a nivel nacional fue de 3,655.63 pesos en el segundo trimestre, lo que significó un aumento de apenas 0.1 porcentuales respecto al trimestre previo.
Entidades con mayor pobreza laboral
- Chiapas, Oaxaca y Guerrero fueron las entidades con mayor pobreza laboral y Baja California Sur, Baja California y Colima tienen menores niveles.
- En las zonas rurales, la pobreza laboral pasó de 49.1 a 44.7 por ciento, mientras que en las urbanas bajó de 30.8 a 28.3 por ciento.
El retroceso anual de la pobreza laboral no fue generalizado.
- En el último año, el indicador aumentó en 13 entidades, siendo Sinaloa la que registró el mayor deterioro, con un incremento de 3.7 puntos porcentuales.
Le siguieron Coahuila, con 2.6 puntos, y Michoacán, con 2.4 puntos.
¿Cómo afectó el incremento en las ciudades y en el campo?
El repunte de este indicador se observó tanto en los entornos urbanos como en los rurales, rompiendo en ambos casos la racha de descensos que se venía registrando previamente. En las comunidades rurales, la pobreza laboral alcanzó al 44.7% de la población, mientras que en las zonas urbanas afectó al 28.3% de los habitantes.
- Aunque el porcentaje total de pobreza sigue siendo más alto en el campo, el impacto del reciente deterioro se percibió con mayor intensidad en las ciudades.
Durante el periodo de abril a junio de 2026, el ingreso laboral real per cápita en las zonas rurales creció un 1.7%, mientras que en las áreas urbanas sufrió un retroceso del 0.3%, mermando la capacidad de compra de las familias en los centros poblados.
¿A cuánto asciende el ingreso promedio por trabajo en México?
- El ingreso laboral real per cápita a nivel nacional se situó en 3,655.63 pesos durante el segundo trimestre de 2026. Este monto representó un incremento marginal de apenas 0.1% en comparación con el trimestre inmediato anterior.
La insuficiencia de estos ingresos consolida una problemática social en la que la tenencia de un empleo no garantiza la cobertura de los requerimientos nutricionales esenciales de un hogar. Las familias en esta condición enfrentan dificultades cotidianas para adquirir los alimentos de la canasta básica a pesar de mantenerse integradas a la actividad económica.
- El indicador elaborado por el Inegi mide de manera específica el poder adquisitivo del ingreso laboral por persona, sin tomar en cuenta otras fuentes de percepción económica no provenientes del trabajo, tales como transferencias gubernamentales o remesas.
Crecimiento de la economía no baja la pobreza
En 2020, México registró la mayor incidencia de pobreza y pobreza extrema multidimensional de los últimos años: 52.8% y 17.2% de la población, respectivamente, cifras ligeramente superiores a las observadas en 2016 y 2018. A partir de ese año se produjo una reducción pronunciada y sostenida.
- En 2024, última fecha para la que se dispone de información oficial, la pobreza multidimensional descendió a 29.6% de la población y la pobreza extrema a 5.3%. En apenas cuatro años, la pobreza se redujo casi a la mitad y la pobreza extrema en poco más de dos terceras partes.
- En términos generales, la disminución de la pobreza suele asociarse con periodos de expansión económica. Cuando aumenta la producción de bienes y servicios, se incrementan el empleo y los ingresos laborales, lo que fortalece la capacidad económica de los hogares y reduce la pobreza por ingresos.
Asimismo, una mayor actividad productiva tiende a favorecer el empleo formal en detrimento del informal, ampliando la cobertura de la seguridad social y de los servicios de salud.
El incremento de los ingresos mejora la alimentación, permite disminuir el trabajo infantil, favorece la permanencia escolar y facilita el mejoramiento de las condiciones de la vivienda.
- En conjunto, el crecimiento económico suele traducirse en avances tanto en el bienestar material como en el ejercicio de los derechos sociales, reduciendo la pobreza multidimensional. Sin embargo, las cifras oficiales del INEGI muestran un comportamiento que rompe con ese patrón.
- El producto interno bruto por habitante en 2024 fue prácticamente del mismo nivel que en 2018 —poco más de 190 mil pesos anuales, a precios constantes de 2018—, mientras que la pobreza multidimensional pasó de 41.9% a 29.6% y la pobreza extrema de 7.0% a 5.3%.
- Estos datos sugieren que la notable reducción de la pobreza observada en los últimos años difícilmente puede atribuirse al crecimiento de la actividad económica, cuyo desempeño ha sido insuficiente incluso para generar un aumento significativo del ingreso por habitante.
¿Cómo explicar la reducción entre pobreza y bajo crecimiento económico?
Una primera explicación apunta a la política social implementada desde 2019, caracterizada por la ampliación de programas de carácter universal y por el predominio de las transferencias monetarias directas.
Estos recursos incrementan el ingreso de los hogares, particularmente de aquellos en situación de mayor vulnerabilidad, contribuyendo a reducir la pobreza por ingresos y, por esa vía, la pobreza multidimensional.
- En términos generales, este mecanismo implica una redistribución del ingreso, siempre que los impuestos sean progresivos y las transferencias se concentren en los sectores de menores recursos.
- No obstante, diversos estudios muestran que, si bien estas transferencias reducen la pobreza, su efecto es relativamente limitado. También se ha señalado que el creciente flujo de remesas enviadas por mexicanos residentes en el extranjero ha contribuido a disminuir la pobreza.
- Sin embargo, la evidencia disponible indica que, aunque las remesas ejercen un efecto favorable sobre los ingresos de numerosos hogares, su impacto agregado sobre la reducción de la pobreza es igualmente modesto.
Otro mecanismo ampliamente reconocido para disminuir la pobreza consiste en la redistribución progresiva del ingreso mediante impuestos y transferencias.
- Al trasladar recursos desde los grupos de mayores ingresos hacia los de menores recursos, disminuye la pobreza por ingresos y aumenta la capacidad de los hogares para superar algunas privaciones sociales.
- Sin embargo, durante los últimos años no se han registrado modificaciones sustanciales en la política fiscal, más allá de una mayor eficiencia en la recaudación derivada del fortalecimiento de los mecanismos de fiscalización.
Lo que sí ha ocurrido es una política sostenida de recuperación del salario mínimo, orientada a revertir la prolongada pérdida de poder adquisitivo acumulada desde 1986 y que se sostuvo hasta 2015 fechas en que su incremento se desvinculó del Índice Nacional de Precios al Consumidor.
- A partir de 2019, los incrementos salariales han superado ampliamente la inflación, impulsando una recuperación acelerada del salario mínimo real hasta aproximarse, en 2024, a los niveles observados en 1982.
El aumento del salario mínimo ha repercutido no solo en los trabajadores formales, sino también en una parte importante de quienes laboran en la economía informal, ya sea por el denominado «efecto faro» o por el incremento de la demanda de bienes y servicios producidos en ese sector, que favorece el aumento de precios y remuneraciones.
Además, investigaciones del Banco de México y del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo (PUED) muestran que los incrementos salariales han sido proporcionalmente mayores entre los trabajadores de menores ingresos que entre aquellos ubicados en los niveles salariales más altos.
- La política de recuperación del salario mínimo, profundizada durante las dos administraciones federales más recientes, ha contribuido a redistribuir el ingreso en favor de los trabajadores con menores remuneraciones.
Se trata de un doble proceso redistributivo: entre distintos grupos sociales y dentro de la clase de los trabajadores.
- Al favorecer principalmente a los hogares de menores recursos, esta redistribución del ingreso reduce la pobreza por ingresos y, en consecuencia, la pobreza multidimensional.
- Este efecto puede reforzarse cuando los incrementos salariales permiten mejorar el acceso efectivo a derechos sociales como la educación, la salud, la seguridad social, una vivienda adecuada y una alimentación suficiente y de calidad.
La experiencia reciente muestra que es posible reducir significativamente la pobreza en un contexto de bajo crecimiento económico mediante políticas redistributivas, particularmente a través de la recuperación del salario mínimo. Sin embargo, la continuidad de esta estrategia dependerá de su viabilidad económica en el largo plazo.
El desafío consiste en determinar hasta qué punto será posible seguir elevando los salarios reales sin afectar el empleo, la inversión y la estabilidad macroeconómica. La sostenibilidad de este camino será, probablemente, uno de los temas centrales del debate económico en los próximos años./PUNTOporPUNTO
Documento Íntegro a Continuación:
https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2026/pl/pl2026_08.pdf























