- En México, los jóvenes de entre 15 y 29 años enfrentan un proceso de “desafiliación” o desvinculación de instituciones centrales, como familia, escuela, empleo, e incluso relaciones de pareja y amigos.
Los principales hallazgos de la encuesta Jóvenes en México 2026, elaborada por el Observatorio de la Juventud en Iberoamérica, en colaboración con Fundación SM, revela que al menos 40 por ciento “reportan que simplemente no se hallan en ninguno de estos espacios que tradicionalmente daban apoyo, pertenencia y oportunidades de desarrollo”, señaló José Antonio Pérez Islas, coordinador del proyecto.
- Alertó que la búsqueda de empleo y la falta de recursos se mantienen como las principales causas del abandono escolar, mientras el mercado laboral para este grupo poblacional aún se caracteriza por bajos salarios y prestaciones.
- Hoy México padece una tasa elevada de informalidad, donde se insertan cada año 6 de cada 10 jóvenes, que abandonan sus estudios por falta de recursos económicos.
- El estudio, en el que colaboraron los investigadores Enrique Pérez Reséndiz y Mónica Valdez González, es una radiografía actualizada de las condiciones de vida, valores, expectativas, formas de participación y principales desafíos de ese sector en el país.
Entre los principales hallazgos, en el contexto de este proceso de desafiliación, está que 39.2 por ciento dijeron sentir ansiedad ante los problemas, 27 por ciento consideran que su pareja no los comprende y 31.3 apuntaron que pese a tener amigos, se sienten “muy solos y tristes”, a lo que se suma que 43.2 por ciento afirman que lo que les enseñan en la escuela no les interesa.
- En contraste, afirmó Pérez Islas, la familia es la única institución que ha logrado adaptarse a los cambios sociales y sigue arropándolos. La escuela, el mercado de trabajo y la política “no les funcionan”.
El experto en políticas de juventud explicó que “cuando hay una bronca, y esto lo hemos visto en trabajos cualitativos, los chavos recurren a la familia”, y citó de ejemplo los embarazos no planeados, donde este núcleo se convierte en el refugio al que acuden. La valoración que tienen de la familia, subrayó, sigue siendo muy positiva, incluso, “quizá idealizada”.
- Prueba de ello, dijo, es que sigue siendo su principal red de apoyo. Lo que también se refuerza con que 76 por ciento todavía viven con su familia de origen, mientras 15.9 han formado una nueva y sólo 8 por ciento se independizaron.
- Pérez Islas destacó que otra característica detectada en la encuesta fue la salud mental de este sector, pues 41.1 por ciento consideran que no tienen a alguien con quien hablar de sus problemas.
- “La sociedad acaba culpando a los muchachos de las cosas que les suceden, por este proceso de desafiliación que es tan importante, porque explica esta relación entre el individuo y la institución”, destacó.
Otro de los rubros abordados es el empleo, el cual forma parte de las expectativas de los jóvenes, pero que en la realidad contrasta con las condiciones que les ofrecen. Según los datos recabados, 39.6 por ciento trabajan exclusivamente, y 12.8 compaginan empleo y estudios, proporción que aumenta rápidamente con la edad.
- El estudio revela que entre quienes tienen 25 y 29 años, 61.7 por ciento trabajan, mientras solo 7.3 continúan dedicados exclusivamente a la escuela. Y en el caso de las mujeres las oportunidades no son las mismas.
Entre los 25 y 29 años, 73.7 por ciento de los hombres laboran, frente a 53.3 por ciento de las mujeres. En cambio, 39.7 por ciento de ellas no estudian ni tienen un empleo remunerado, frente a 11.2 por ciento de ellos, “una diferencia que se encuentra estrechamente vinculada con el aumento de responsabilidades familiares y de cuidados”.
Esta desvinculación no es neutral
- Se traduce en ansiedad 39 por ciento, soledad pese a tener amigos, 31 por ciento y la sensación de no tener a nadie con quien hablar 41 por ciento. Afecta de manera particular a mujeres de clases medias y populares entre 25 y 29 años.
Mientras tanto, 4.5 millones de jóvenes no estudian ni trabajan, y otros 9.2 millones de los que sí laboran lo hacen en la informalidad.
- La desigualdad de género se profundiza: El 40 por ciento de las mujeres están fuera de la escuela y de un empleo remunerado, frente a apenas 11 por ciento de los hombres, atrapadas por responsabilidades de cuidado que nadie discute con seriedad.
La cultura digital y la participación política revelan la misma tensión. Las redes son espacios de identidad, emoción y denuncia, pero también de consumo pasivo, validación constante y dependencia.
Los jóvenes se declaran críticos de los algoritmos y la publicidad, pero sus prácticas sugieren lo contrario.
- En política, el desencanto institucional es profundo: Perciben a los partidos y al Estado como distantes, ineficaces y corruptos. Sin embargo, mantienen orgullo por el país y valores como la justicia y la igualdad.
No están apáticos; se repolitizan en otros códigos, empatía, activismo digital, voluntariado. La política se vive como experiencia, no como estructura. El problema es que la distancia entre la intención y la acción sostenida sigue siendo grande.
- El medio ambiente influye en su estado de animo y calidad de vida: Hay conocimiento sobre las crisis ecológicas, pero poca transformación de hábitos de consumo, debido a falta información oportuna.
El tiempo libre se reduce a formas solitarias de ocio, redes, música, series, porque el estudio o el trabajo, más los traslados y las tareas domésticas, dejan poco margen. Y los roles de género en el hogar apenas se han movido, las jóvenes siguen aprendiendo las mismas dinámicas de cuidado que limitan sus oportunidades.
- Hablar de desafiliación no es victimizar a una generación. Es reconocer que las instituciones no se han transformado al ritmo de las nuevas subjetividades. La escuela sigue ofreciendo contenidos que no dialogan con el mundo laboral real.
El mercado de trabajo ofrece precariedad como única puerta de entrada. La política institucional no genera confianza. La familia sostiene, pero no siempre escucha. Y la sociedad tiende a culpar a los jóvenes de su propio desenganche, como si se tratara de una falla de carácter y no de un fracaso colectivo.
Jóvenes en México se independizan menos
Los jóvenes en México se independizan menos y retrasan la formación de una nueva familia frente a generaciones previas, con una caída de casi la mitad en la salida del hogar antes de los 18 años, según la encuesta del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
- La Encuesta Demográfica Retrospectiva (Eder) 2025 determinó que la transición a la vida adulta ocurre más tarde entre las generaciones jóvenes, con menores niveles de independencia, unión, migración y maternidad o paternidad en edades tempranas.
- De quienes nacieron entre 1998 y 2007, el 16,9 % se independizó de su hogar de origen antes de los 18 años, en contraste con 31,1 % de la generación de 1961 a 1967. En ese mismo grupo, el 10,8 % tuvo su primer hija o hijo antes de los 18 años, frente a 15,9 % en la generación mayor.
- El porcentaje de quienes inician su vida en pareja antes de los 18 años bajó del 22,4 % al 15 % entre las generaciones comparadas. La migración en edades tempranas también cayó, al pasar de 21,3 % en la generación de 1961 a 1967 al 14,4 % en la más joven.
Este cambio se da en un contexto en el que las generaciones más jóvenes permanecen más tiempo en la escuela y postergan tener hijos, según el Inegi.
- El porcentaje de quienes dejaron de estudiar antes de los 18 años bajó del 62,4 % al 54,3 % entre las generaciones de 1961-1967 y 1998-2007.
- Mientras que el uso de métodos anticonceptivos en esas edades creció del 2,4 % al 13,4 %, con incrementos del 2,9 % al 12,5 % en mujeres y del 1,6 % al 14,3 % en hombres.
Al respecto, la edad de inicio de la vida sexual se adelantó ligeramente de los 18 a los 17 años.
- A esto se suma un entorno de mejores condiciones materiales durante la infancia, con aumentos en bienes y servicios como televisión (del 49,9 % al 93,5 %), computadora (del 1,2 % al 37,9 %), automóvil (del 17,7 % al 46,3 %), refrigerador (del 44,8 % al 90,5 %) y baño dentro de la vivienda (del 41,5 % al 83,2 %).
- La encuesta también muestra que las mujeres siguen saliendo del hogar antes que los hombres, aunque en ambos casos la proporción disminuyó, del 35,9 % al 21,2 % en mujeres y del 24,3 % al 12,3 % en hombres. Las diferencias frente a este ítem persisten entre zonas rurales y urbanas, donde estos eventos son más comunes en las mujeres.
Entre las mujeres, la unión antes de los 18 años pasó del 43,6 % al 32,4 % en localidades rurales y del 25,4 % al 18,2 % en urbanas, mientras que la maternidad bajó del 31,7 % al 24,0 % en zonas rurales y del 20,2 % al 15,5 % en urbanas./PUNTOporPUNTO
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