TEXTO ÍNTEGRO: MÉXICO registró 295 HOMICIDIOS durante la última semana de mayo de 2026

Cada mes, las cifras de homicidios se convierten en uno de los indicadores más observados sobre la situación de seguridad en México. Sin embargo, detrás de esos números existe una metodología específica que determina qué casos son contabilizados, cómo se registran y cuáles no forman parte de la estadística oficial.

Durante la última semana de mayo de 2026, México registró 295 homicidios, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC). Guanajuato encabezó la lista de entidades con más casos reportados, al acumular 33 denuncias por este delito.

Durante el fin de semana se reportaron 134 homicidios en el país: 36 casos el viernes 29 de mayo, 43 el sábado 30 y 55 el domingo 31.

La SSPC registró 295 asesinatos entre el lunes 25 y el domingo 31 de mayo de 2026, lo que representa una disminución de 2.96% respecto a la semana anterior, cuando se contabilizaron 304 casos.

Durante el periodo señalado, la entidad que concentró el mayor número de homicidios fue:

  • Guanajuato: 33

Homicidios por día y estados con más denuncias

25 de mayo: 35
  • Guanajuato: 5
  • Baja California: 3
  • Sonora: 3

26 de mayo: 37

  • Oaxaca: 5
  • Guanajuato: 4
  • Puebla: 3

27 de mayo: 56

  • Colima: 8
  • Sinaloa: 7
  • Guanajuato: 6

28 de mayo: 33

  • Estado de México: 4
  • Guanajuato: 3
  • Baja California: 3

29 de mayo: 36

  • Estado de México: 5
  • Sinaloa: 4
  • Guanajuato: 3

30 de mayo: 43

  • Guanajuato: 8
  • Sinaloa: 5
  • Michoacán: 5

31 de mayo: 55

  • Baja California: 7
  • Guanajuato: 4
  • Sinaloa: 4

Total en la semana: 295

En redes sociales surgieron cuestionamientos sobre la forma en que se contabilizaron los homicidios en la semana referida.

El director del diario Noroeste, Adrián López, aseguró que en Sinaloa se habrían registrado 14 muertes violentas el domingo 31 de mayo, aunque la Fiscalía estatal reportó únicamente cuatro al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). Según señaló, algunos casos fueron clasificados bajo otras categorías o no fueron incluidos en el reporte oficial, por lo que acusó una posible subestimación de las cifras de violencia.

En lo que va del sexenio de la presidenta Claudia Sheinbaum, se han contabilizado aproximadamente 38 mil 667 homicidios.

Guanajuato sigue encabezando cifras

Guanajuato volvió a liderar las cifras semanales de homicidios en México, al registrar 33 casos de este delito.

Los días con mayor número de casos reportados en la entidad fueron el sábado 30 de mayo, con ocho, y el miércoles 27 con seis.

El domingo 31 de mayo se reportó el asesinato de un padre de familia y su hijo, quienes atendían un puesto de comida en el municipio de Valle de Santiago.

Un día antes, el sábado 30 de mayo, un hombre fue asesinado a balazos cuando viajaba con su familia en un vehículo en el municipio de Celaya.

¿Cuántos homicidios se contabilizaron en mayo?

Del 1 al 31 de mayo en México se contabilizaron 1,318 homicidios.

Los estados que concentraron el mayor número de casos, en el mes citado, fueron los siguientes:

  • Guanajuato: 126
  • Sinaloa: 112
  • Baja California: 89
  • Estado de México: 85
  • Veracruz: 70

Los estados con más homicidios en 2026

De acuerdo con el estudio “La guerra en números”, de TResearch Internacional, en lo que va de 2026, México suma 7 mil 313 homicidios, siendo Guanajuato el estado que registra más con 669, seguido por Baja California con 584 y Chihuahua con 517.

  • Guanajuato: 669
  • Baja California: 548
  • Chihuahua: 517
  • Sinaloa: 508
  • Estado de México: 452
  • Morelos: 425
  • Veracruz: 406
  • Guerrero: 381
  • Oaxaca: 338
  • CDMX: 334

Asimismo, los estados que registraron el menor número de homicidios fueron:

  • Aguascalientes: 19
  • Baja California Sur: 18
  • San Luis Potosí: 15
  • Durango: 13
  • Yucatán: 12

Así decide México qué homicidios contabiliza

Cada mes, las cifras de homicidios se convierten en uno de los indicadores más observados sobre la situación de seguridad en México. Sin embargo, detrás de esos números existe una metodología específica que determina qué casos son contabilizados, cómo se registran y cuáles no forman parte de la estadística oficial.

La clasificación no depende de reportes policiales, notas periodísticas ni hallazgos preliminares. De acuerdo con la metodología vigente del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), un homicidio sólo puede incorporarse a la estadística nacional cuando forma parte de una carpeta de investigación iniciada formalmente por una fiscalía o procuraduría estatal.

La actualización más reciente del sistema entró en vigor en enero de 2026 mediante el Registro Nacional de Incidencia Delictiva (RNID), mecanismo que sustituyó al anterior Instrumento de Registro, Clasificación y Reporte de los Delitos y las Víctimas.

El punto de partida: una carpeta de investigación

Según la metodología publicada por el SESNSP el 20 de febrero de 2026, la incidencia delictiva se construye a partir de los presuntos delitos registrados en carpetas de investigación abiertas en agencias del Ministerio Público.

El documento establece que no se toman en cuenta informes policiales, noticias criminales, expedientes administrativos, actas circunstanciadas ni cualquier otro documento distinto al inicio formal de una carpeta de investigación.

La razón, señala la metodología, es que el Ministerio Público es la única autoridad facultada para presumir formalmente la ocurrencia de un delito y registrarlo para efectos estadísticos.

Esto significa que una muerte violenta sólo puede ingresar a las estadísticas oficiales cuando existe una carpeta de investigación donde la autoridad ministerial clasifique los hechos como un delito.

Qué se considera homicidio para fines estadísticos

Dentro de la clasificación nacional de delitos del RNID, el homicidio forma parte del grupo de conductas que atentan contra la vida y la integridad corporal.

La definición oficial establece que homicidio es la conducta mediante la cual una persona priva de la vida a otra.

La categoría incluye:

  • Homicidio simple
  • Homicidio calificado
  • Homicidio doloso
  • Homicidio culposo
  • Homicidio en riña
  • Parricidio
  • Infanticidio

La metodología también distingue entre homicidio doloso y homicidio culposo. El primero ocurre cuando existe voluntad consciente dirigida a ejecutar el delito.

Mientras que el segundo se registra cuando la muerte ocurre sin intención, derivada de imprudencia, negligencia, impericia, falta de cuidado o falta de previsión.

Ambas categorías forman parte de la estadística oficial, aunque se contabilizan de manera diferenciada.

Las tentativas también se registran, pero no se cuentan como homicidios consumados
El RNID incorpora un criterio adicional: el grado de consumación del delito. Cada expediente debe indicar si el delito fue consumado, quedó en tentativa o no pudo identificarse su grado de ejecución.

Por ello, las tentativas de homicidio doloso se registran de manera independiente. La metodología define una tentativa cuando la ejecución del delito comienza, pero por causas ajenas a la voluntad del agresor no se concreta la muerte de la víctima.

Estos casos no pueden contabilizarse como homicidios consumados.

Qué muertes quedan fuera de la categoría de homicidio

El RNID establece exclusiones precisas, ya que no se contabilizan como homicidio:

  • Feminicidios
  • Abortos
  • Inducción o ayuda al suicidio
  • Muertes naturales

Cada uno de estos hechos se registra en categorías distintas dentro de la clasificación estadística nacional. Por ejemplo, el feminicidio constituye un delito independiente cuando la privación de la vida de una mujer ocurre bajo circunstancias relacionadas con razones de género.

La metodología también incorpora la categoría de transfeminicidio cuando la víctima es una mujer trans o una persona cuya identidad o expresión de género se ubica dentro del espectro femenino.

Cómo se contabilizan los casos

Una de las modificaciones centrales introducidas por el RNID es que ahora cada delito cuenta con información desagregada sobre fecha, hora y lugar de ocurrencia.

La contabilización se realiza con base en el municipio donde ocurrieron los hechos y no necesariamente donde se presentó la denuncia o se abrió la carpeta de investigación.

Además, cada delito cuenta con identificadores únicos que permiten vincularlo con víctimas específicas y con la carpeta correspondiente.

El sistema también registra características de las víctimas como sexo, edad, nacionalidad, pertenencia a población indígena o condición de discapacidad.

De 22 delitos a un catálogo de 71

La metodología actual es resultado de un proceso de actualización iniciado por el Consejo Nacional de Seguridad Pública en diciembre de 2024.

  • Hasta 2015, el sistema estadístico nacional sólo generaba información para 22 delitos. Posteriormente, se amplió a 53 conductas delictivas y, a partir de enero de 2026, el Registro Nacional de Incidencia Delictiva comenzó a operar con información correspondiente a 71 delitos.

El nuevo modelo permite identificar la fecha exacta de ocurrencia de los hechos, el municipio donde sucedieron, el número de víctimas involucradas y el grado de consumación de cada conducta criminal.

La cifra que se publica cada mes

Las estadísticas que difunde mensualmente el SESNSP son una versión pública construida a partir de los registros enviados por las 32 fiscalías y procuradurías estatales.

  • Detrás de cada cifra de homicidio existe un proceso de clasificación que determina si la muerte corresponde a un homicidio doloso, homicidio culposo, feminicidio, tentativa u otra conducta delictiva.

En términos estadísticos, la diferencia entre una categoría y otra no depende únicamente de que exista una persona fallecida, sino de cómo quedó registrada la conducta dentro de la carpeta de investigación y de los criterios establecidos por el Registro Nacional de Incidencia Delictiva.

Mayo cerró con mil 300 homicidios en México

Durante el mes de mayo fueron asesinadas mil 318 personas, lo que representa una ligera disminución de 6.4 por ciento con respecto al mes de abril cuando se contabilizaron mil 409 víctimas.

De acuerdo con el reporte diario del gabinete de seguridad federal, en el quinto mes del año, cada 24 horas fueron privadas de la vida 42 personas en promedio.

En Sinaloa, los homicidios observaron un alza de 13.1 por ciento, al sumar 112 víctimas, 13 más con respecto al mes de abril. La entidad acumuló ocho días con más de cinco asesinatos, siendo los más violentos el domingo 3 de mayo con ocho víctimas, así como el sábado 9, el martes 19 y el miércoles 27 con siete crímenes por cada día.

  • En tanto, la Ciudad de México se ubicó en el sexto lugar a nivel nacional al contabilizar 71 asesinatos, dos más que en abril. La capital de la República Mexicana acumuló tres días con más de cinco homicidios, siendo los más violentos el domingo 10 de mayo con nueve víctimas y el viernes 22 con ocho casos.
  • Las entidades con el mayor número de asesinatos durante mayo son: Guanajuato (126), Sinaloa (112), Baja California (89), Estado de México (85), Chihuahua (72), Ciudad de México (71), Veracruz (70), Guerrero y Jalisco (69 por cada estado), Michoacán (65), Tabasco (61), Sonora (55) y Morelos (50).

2025: menos homicidios en las cifras oficiales, más desapariciones

El gobierno de México ha presumido durante 2025 una reducción cercana al 40% en las estadísticas oficiales de homicidio respecto a años y gobierno anteriores, al pasar de un promedio diario de 86.9 casos en septiembre de 2024 a 54.5 casos en octubre de 2025. Sin embargo, otros indicadores oficiales —como el aumento sostenido de personas desaparecidas— y una serie de hechos de alto impacto registrados en distintos puntos del país muestran una realidad más compleja.

Mientras el discurso institucional se concentra en la baja de asesinatos, el país cerró el año con casi 14 mil personas que siguen desaparecidas, cárteles que operan con tácticas de guerra, ciudades atrapadas en conflictos internos y economías locales sometidas por las extorsiones al por mayor del crimen organizado.

Desapariciones: el delito que no baja

De acuerdo con datos oficiales del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, hasta el 26 de diciembre de 2025 se registraron 33 mil 814 denuncias por desaparición. De ellas, 13 mil 868 personas continúan sin ser localizadas y 1 mil 379 fueron halladas muertas.

  • Las cifras de las denuncias son similares a las de 2024, pero con una diferencia clave: el número de personas que siguen desaparecidas aumentó casi 11%, lo que evidencia una crisis sostenida de búsqueda e identificación. Para los colectivos, la desaparición se ha convertido en una estrategia criminal: borra el cuerpo, diluye el delito y prolonga indefinidamente el castigo para las familias.

Las propias personas buscadoras están siendo víctimas recurrentes del crimen organizado que desaparece a sus seres queridos: en julio, un informe de Amnistía Internacional que refiere que, desde 2014 hasta junio de 2025, suman 16 homicidios de personas buscadoras, de las que 11 son madres, dos hermanas, dos esposas y una activista.

Varios de los episodios relacionados con desapariciones que más conmocionaron en 2025 ocurrieron en Jalisco, con el hallazgo del rancho Izaguirre, en Teuchitlán, identificado por colectivos de búsqueda como un sitio de desaparición, exterminio y posible adiestramiento criminal.

  • El caso detonó una reacción mediática nacional, obligó al gobierno federal y al de Jalisco a pronunciarse públicamente y reavivó el reclamo de colectivos sobre la omisión institucional en la búsqueda de personas desaparecidas.
  • Aunque las autoridades anunciaron investigaciones y operativos, el episodio reforzó la percepción de que el país enfrenta una violencia estructural que puede operar durante años sin ser detectada por el Estado, incluso en zonas urbanas visibles y altamente transitadas.

El impacto se profundizó cuando, meses después, colectivos localizaron fosas y restos humanos en zonas cercanas al estadio Akron, en plena capital jalisciense, un espacio cotidiano y altamente simbólico, y donde se celebrarán juegos del próximo Mundial de futbol.

Culiacán: una guerra que desangra la vida cotidiana

En Sinaloa, particularmente en Culiacán, 2025 estuvo marcado por la guerra interna del Cártel de Sinaloa. Balaceras, bloqueos, ataques a hospitales, suspensión de clases y jornadas enteras de encierro se volvieron parte de la rutina.

En el texto se documentó que la violencia no solo se mide en muertos: está en las desapariciones, calles vacías al caer la tarde, funerarias saturadas, en las escuelas con niños que padecen trastornos de ansiedad y depresión, y en el miedo que se normaliza. La fragmentación criminal al interior del cártel de Sinaloa, entre mayitos y chapitos, convirtió a la capital sinaloense en un territorio donde la vida cotidiana depende de disputas que nadie controla.

Uruapan y Apatzingán: la extorsión como forma de gobierno

En Michoacán, Uruapan volvió a mostrar otra cara de la crisis de inseguridad: la extorsión como sistema de control territorial. Animal Político documentó tras el asesinato del alcalde Carlos Manzo, el 1 de noviembre, que comerciantes y pequeños empresarios viven bajo la certeza de que emprender implica pagar cuota, cerrar o huir. “Aquí nadie se salva de pagar la extorsión al narco”, dijeron en la crónica publicada por este medio.

Esa violencia silenciosa explica también los asesinatos selectivos que marcaron el año y que sacudieron la percepción nacional de inseguridad.

  • El homicidio del alcalde Carlos Manzo, luego de pedir ayuda hasta en diez ocasiones a los gobiernos federal y estatal, envió un mensaje contundente: ni el poder político garantiza protección. A ello se sumó el asesinato del líder limonero Leonardo Bravo en Apatzingán, una región donde el crimen organizado disputa no solo rutas, sino economías completas.
  • En marzo de ese año, se registraron el asesinato de múltiples cortadores de limón tras pisar minas antipersona, o sufrir el ataque de drones armados con bombas artesanales. De hecho, quedó documentado que los caminos rurales de la región de Apatzingán se han convertido “en caminos de terror”, tal y como denuncian los pobladores.

Ambos casos, el de Carlos Manzo y el de Leonardo Bravo, reforzaron la percepción de que el crimen no solo mata: administra territorios, castiga disidencias y sustituye funciones del Estado.

El algoritmo del narco para reclutar jóvenes

El asesinato a manos de un joven de 17 años del alcalde Manzo también abrió un debate a nivel nacional acerca del uso cada vez más recurrente de jóvenes por parte del crimen organizado.

Sobre este tema, el 3 de diciembre, en el que se documenta cómo los grupos delictivos utilizan redes sociales como Tik Tok, plataformas de mensajería y videojuegos en línea para reclutar adolescentes y jóvenes de forma cada vez más eficiente y discreta, aprovechando las vulnerabilidades económicas y emocionales de los jóvenes, y la ausencia del Estado en buena parte del territorio.

Este uso cada vez más recurrente de redes sociales para reclutar a adolescentes, también ha repercutido en un aumento notable de los casos de desaparición.

Crimen organizado con lógica y tácticas de guerra

Otro rasgo distintivo de 2025 fue la especialización bélica del crimen organizado, en particular del Cártel Jalisco Nueva Generación. El uso de drones con explosivos, minas antipersona y coches bomba, como el más reciente registrado en Coahuayana, confirmó una evolución hacia tácticas propias de conflictos armados, elevando el riesgo para la población civil.

  • “Definitivamente, en este 2025 ha habido un incremento de la violencia con uso de drones, minas y explosivos en Michoacán”, dijo en entrevista una persona integrante del Observatorio Regional de Seguridad Humana de Apatzingán, que pidió anonimato por seguridad.
  • El Observatorio ha documentado al menos 26 eventos de violencia explosiva -incluyendo minas terrestres y drones- en la región de Apatzingán, entre 2022 y lo que va de este año. Esos eventos dejaron 33 personas muertas (14 de ellos militares) y otras 46 lesionadas, incluyendo un niño de apenas dos años en la localidad de Chandio, Apatzingán.

Además, el uso cada vez más recurrente de drones cargados con bombas artesanales y de minas antipersona que entierran en caminos rurales -hasta mayo, se habían registrado 10 víctimas por minas explosivas, una cada 14 días– también está generando numerosos episodios de desplazamientos forzados.

Al corte de diciembre, el Observatorio llevaba registrados diez casos activos de comunidades que fueron abandonadas por sus pobladores en 2025, debido a que se convirtieron en territorios minados y en disputa por tierra y aire./Agencias-PUNTOporPUNTO

Documento íntegro a continuación:

https://drive.google.com/file/d/1-PURoTTRSldvoUyg7t7oBty1rJ-D-98K/view?usp=sharing

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