ATAQUE a la REFINERÍA SAUDÍ AMENAZA el MERCADO del PETRÓLEO

Los ataques obligaron a interrumpir la producción de 5,7 millones de barriles diarios equivalente a casi el 6% del consumo mundial

El ataque con drones a instalaciones petroleras saudíes registrado el sábado sumió ayer el mercado del petróleo en la incertidumbre. Arabia Saudí se vio obligada a reducir a la mitad su producción diaria de barriles, pero la inquietud no procede tanto de ese recorte como del riesgo de que se produzca una escalada de tensión en la zona. Irán y Estados Unidos se cruzaron ayer duras acusaciones a cuenta del incidente.

Irán se apresuró a negar ayer las acusaciones de EE UU sobre su responsabilidad en el ataque con drones del sábado contra instalaciones petroleras saudies que se atribuyeron los rebeldes Huthi de Yemen. El riesgo de que se agrave el pulso entre Washington y Tcherán constituyce una nueva amcnaza al abastecimiento mundial de energía, ya afectado por el significativo recorte en la producción saudi de crudo que ha provocado la agresión y que puede durar días. Riad afirmó que tiene margen para cubrir las exportaciones con sus reservas.

  • “Las acusaciones parecen fruto de un compló organizado por algunos servicios secretos para desprestigiar la imagen de un país y preparar el camino para acciones futuras”, denunció el portavoz de Exteriores iraní, Abbas Musavi, que afirmó que son “mentiras sin sentido”. El secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, acusó a Irán de estar detrás del bombardeo con drones a dos instalaciones clave de la petrolera saudí Aramco, que está en proceso de salir a Bolsa.
  • El impacto de los incendios que provocaron en la refinería de Abqgaiq, la mayor del mundo, y en las infraestructuras de Khurais, su segundo campo de crudo, obligaron a la empresa a interrumpir la producción de 5,7 millones de barriles diarios, algo más de la mitad de su volumen y equivalente a casi el 6% del consumo mundial. Según diferentes fuentes saudíes consultadas por la prensa económica, el daño en las infraestructuras fue “grande”, aunque Riad prevé recuperar hoy un tercio de la producción interrumpida.
  • Arabia Saudí dispone de 188 millones de barriles almacenados que servirían de colchón durante semanas en el caso de necesitarlos. Una fuente del sector citada por Reuters afirmó que las exportaciones estarían garantizadas en las próximas semanas gracias precisamente al stock —repartido entre el propio territorio saudi y depósitos en Japón, Holanda y Egipto—. Estados Unidos ha ofrecido, no obstante, sus reservas para garantizar el suministro mundial.

Diálogo con Teherán

Según informó ayer el Financial Times, Riad está en contacto además con varios miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) por si fuera necesario que aumenten temporalmente su producción hasta que el reino restablezca la suya, aunque sin especificar quiénes podrian hacerlo. Entre los países OPEP, Arabia Saudí es el primer productor, seguido de Irak, Irán —sometido a las sanciones de EE UU por su programa nuclear—, Emiratos y Kuwait.

  • En cualquier caso, existe margen porque desde finales de 2016, bajo impulso saudí, los miembros de esta organización de productores han estado limitando el volumen de crudo que sale al mercado para sostener el precio.
  • A pesar de que los Huthi se responsabilizaron del ataque, el tercer de este tipo que se han atribuido desde mayo, Pompeo dijo en Twitter que no hay pruebas de que los drones salieran de Yemen. Tampoco ofreció ningún respaldo a sus alegaciones más allá de denunciar que el presidente iraní, Hasan Rohani, y su ministro de Exteriores, Mohammad Javad Zarif, “pretenden que hacen diplomacia”.
  • Zarif, un astuto usuario de las redes sociales (a pesar de que la mayoría de ellas están bloqueadas en Irán), no tardó en responderle. “Tras el fracaso de la mdxima presión, el secretario Pompeo da un giro hacia la de máximo engaño”, tuiteó ayer. El jefe de la diplomacia iraní dijo que “EE UUy sus acólitos están atascados en Yemen” y aseguró que “culpar a Irán no va a poner fin a desastre”.
  • Mientras, el general de la Guardia Revolucionaria Aziz Nasirzadeh recordaba a EE UU que “sus bases y sus portaviones en un radio de 2.000 kilómetros se encuentran al alcance de los misiles iraníes”. No está claro si las palabras de Nasirzadeh, responsable de la Fuerza Aérea de ese Ejército revolucionario, son una mera bravuconada para consumo interno o denotan nerviosismo ante el temor a que Washington esté buscando un pretexto para atacarles. El presidente estadounidense, Donald Trump, ya reconoció haber dado la orden de hacerlo (y haberla retirado en el último momento) el pasado junio después de que la Guardia Revolucionaria echara abajo un dron estadounidense. Las tensiones que se han ido acumulando desde que EE UU abandonó el acuerdo nuclear el año pasado parecieron remitir en las semanas posteriores, pero Washington ha seguido incrementando sus sanciones y Teherán desafiando esa presión con una progresiva retirada de sus compromisos bajo aquel pacto.
  • Es incierto el efecto que los ataques a las instalaciones petroleras saudies van a tener en la política estadounidense hacia Irán. Tan solo tres días antes, el miércoles, Trump dejó abierta la puerta a una suavización de las sanciones económicas que ha impuesto a ese país para obligarle a renegociar un acuerdo nuclear que sustituya al de 2015. “Creo que les gustaría llegar a un acuerdo”, dijo el mandatario a la prensa, recordando que Irán “atraviesa dificultades financieras tremendas y las sanciones son cada vez más duras”. Cuando le preguntaron directamente por la posibilidad de rebajarlas, respondió: “Veremos qué pasa”, muy a su estilo.

A raíz de la mediación francesa durante el último G7, a finales de agosto, Trump expresó su disposición a reunirse con el presidente iraní, Hasan Rohani, durante la Asamblea General de las Naciones Unidas que se inicia el próximo martes. Sin embargo, Rohani ha descartado cualquier cita mientras no se levanten las sanciones. Además, no está claro que cuente para ello con el respaldo del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, que tiene la última palabra en todos los asuntos de seguridad nacional y política exterior.

  • Algunos analistas estadounidenses han especulado con que los ataques buscaran cerrar cualquier posibilidad al respecto. “No ayuda”, respondió ayer Kellyanne Conway, asesora de la Casa Blanca, a la cadena Fox. Pero Conway no dio por muerta la eventualidad de una cumbre.
  • Estados Unidos y Arabia Saudí ya acusaron a Irán de estar detrás de los sabotajes contra buques cisterna en el estrecho de Ormuz e infraestructuras petroleras saudíes de los meses pasados, algo que Teherán negó. También responsabilizan a la República islámica de armar a los rebeldes yemeníes (lo que rechazan ambos). Pompeo ha ido esta vez más lejos al decir que el bombardeo de Abqgaig y Khurais no se había originado en Yemen sino en Irán.
  • Tanto Abqaiq y Khurai, los objetivos alcanzados por los rebeldes yemeníes, están mucho más allá de los 150 kilómetros de alcance de los drones en poder de los Huthi, los llamados Qatef-1. Sin embargo, investigadores de la ONU han revelado que los rebeldes cuentan con un nuevo modelo, los UAV-X, que pueden llegar hasta 1.500 kilómetros.

Según el diario económico The Wall Street Journal, los expertos están investigando si los ataques se originaron en el norte, bien por parte de Irán o de milicias chiíes aliadas en Irak, utilizando misiles de crucero en lugar de drones (aunque en ese caso sorprende que no fueran detectados). El primer ministro iraquí, Adel AbdulMahdi, ha negado que su territorio haya sido utilizado para atacar Arabia Saudí./EL PAÍS-PUNTOporPUNTO

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