El futuro del Instituto Nacional Electoral (INE) vuelve a colocarse en el centro del debate público. A pocos meses de una nueva etapa en la integración de su Consejo General, la exconsejera Dania Ravel lanzó una advertencia clara: si las designaciones de consejeros se realizan sin consenso entre fuerzas políticas, como ocurrió en 2006, podría abrirse una crisis de legitimidad en las elecciones.
- La también consejera saliente señaló que los cambios recientes dentro del instituto han modificado su funcionamiento interno, debilitando uno de sus pilares: la toma de decisiones colegiada. Desde su perspectiva, esto no solo cambia la dinámica institucional, sino que también impacta la confianza ciudadana en el árbitro electoral.
¿Por qué se habla de una posible crisis democrática en el INE?
La alerta no es menor. Ravel recordó lo ocurrido durante las elecciones federales de 2006, cuando el entonces Congreso designó consejeros sin el respaldo de todos los partidos políticos. Ese proceso derivó en cuestionamientos sobre la legitimidad de los comicios y protestas en las calles.
El punto central, explicó, es la confianza en el árbitro electoral. Si la ciudadanía percibe que el instituto responde a una sola fuerza política o carece de equilibrio, la credibilidad del proceso electoral se debilita desde el inicio.
En sus palabras, el escenario puede escalar hasta un punto crítico:
“La legitimidad de las elecciones se puso en duda y salió la gente a las calles, porque no confiaban en el árbitro”.
¿Qué cambió en el INE en los últimos años?
De acuerdo con la exconsejera, el instituto ya no opera bajo la misma lógica que cuando ella llegó en 2017. El cambio más importante, afirma, está en la integración del Consejo General y en la forma en que se toman las decisiones.
Uno de los ajustes más relevantes fue la modificación a la ley que permite a la presidencia del INE concentrar la facultad de nombrar a titulares de áreas clave. Antes, estas decisiones se discutían y aprobaban de manera colectiva.
Para Ravel, este cambio rompe con la esencia del instituto:
- Reduce la participación del resto de consejeros
- Centraliza el poder en una sola figura
- Aumenta la responsabilidad individual sobre decisiones clave
Esto, advierte, puede afectar tanto el funcionamiento interno como la percepción pública del organismo.
¿Cómo impacta la falta de colegialidad en la legitimidad del INE?
El modelo original del INE —integrado por 11 consejeros— tiene un objetivo claro: garantizar decisiones equilibradas, debatidas y transparentes. La colegialidad permite que distintas visiones se confronten en sesiones públicas y se expliquen ante la ciudadanía.
Cuando este esquema se debilita, también lo hace la legitimidad del instituto. Ravel considera que la transparencia y el debate abierto son elementos que “blindan” al organismo frente a cuestionamientos externos.
Sin estos elementos, el riesgo es que las decisiones se perciban como unilaterales o poco justificadas.
¿Qué riesgos existen si el INE se inclina hacia una sola fuerza política?
El principal riesgo es la pérdida de confianza ciudadana. Si el árbitro electoral es visto como parcial, el proceso completo puede ser cuestionado, incluso antes de que se emitan los votos.
La experiencia de 2006 sigue siendo una referencia relevante en este debate. En ese entonces, la falta de consenso en la designación de consejeros derivó en protestas, conflictos políticos y una crisis de credibilidad que marcó al sistema electoral mexicano.
Ravel advierte que repetir ese escenario podría tener consecuencias similares:
- Elecciones cuestionadas
- Movilizaciones sociales
- Desgaste institucional
¿Qué faltó incluir en la reforma electoral?
La exconsejera también señaló que la reciente reforma electoral dejó fuera elementos importantes, especialmente en materia de derechos e inclusión.
Entre los puntos que, a su juicio, debieron incorporarse directamente en la Constitución están:
- La paridad de género en candidaturas
- La inclusión de grupos históricamente excluidos
Actualmente, estos criterios dependen del Consejo General del INE, lo que implica que pueden cambiar según su integración.
Además, planteó la necesidad de proteger a los consejeros para que no sean sancionados por el sentido de su voto, algo que considera clave para garantizar su independencia.
¿Qué retos enfrentó el INE recientemente?
Durante su gestión, Ravel identificó varios desafíos que pusieron a prueba al instituto. Uno de los más importantes fue la organización de elecciones en medio de la pandemia de COVID-19.
Esto implicó:
- Ajustar protocolos sanitarios en casillas
- Garantizar la participación ciudadana
- Incrementar gastos en insumos como gel antibacterial y cubrebocas
A pesar de las dificultades, el instituto logró llevar a cabo los procesos electorales, aunque bajo condiciones inéditas.
¿Qué debe saber la ciudadanía sobre este debate?
El punto clave es que la legitimidad electoral no depende solo de los resultados, sino del proceso completo, incluyendo quién organiza las elecciones y cómo se toman las decisiones dentro del instituto.
La advertencia de Ravel pone sobre la mesa un tema central: sin consenso, sin transparencia y sin independencia, la confianza en el sistema electoral puede debilitarse.
Y cuando eso ocurre, las consecuencias no se quedan en las instituciones, sino que impactan directamente en la estabilidad democrática del país./Agencias-PUNTOporPUNTO
























