
La desaparición forzada sucede cuando una persona es retenida en la calle o en su casa y los agentes causantes se niegan a reconocer su paradero. Este fenómeno ha estado presente en diferentes países y momentos históricos. La dictadura militar en Argentina, de 1976 a 1983, desapareció aproximadamente 30 mil personas; mientras que la más reciente guerra civil en Siria ha dejado aproximadamente a 82 mil personas desaparecidas desde el 2011. La magnitud y persistencia de este fenómeno, considerado como una violación grave de los derechos humanos, llevó a la asamblea general de las Naciones Unidas a establecer el 30 de agosto como el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas.
- Desde el inicio de la llamada guerra contra las drogas, México ha visto un incremento en el número de personas víctimas de desapariciones forzadas. En lo que va del siglo, más de 100 mil personas han sido víctimas de este flagelo. Un estudio reciente de la Universidad Iberoamericana, titulado “Rethinking the Mexican Conflict with a Gender Perspective”, sugiere que parte de este incremento está asociado a la llegada de grupos del crimen organizado.
Parte de estos hallazgos fueron presentados en una columna anterior de este diario, publicada en conmemoración del 8 de marzo (la puede consultar en web). En esta ocasión, el objetivo de la presente columna es presentar una descripción de la evolución reciente de las desapariciones en México, y plantear una estimación de lo que podría ocurrir en 2026.
- En México, la información sobre desapariciones es recabada por la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas y están recopiladas en el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO). La figura 1 presenta la información consultada a principios del mes de agosto de 2026, donde se muestran el número total de personas desaparecidas y no localizadas por año desde 2015 hasta junio de 2026. A principios de este periodo, la cifra era algo superior a 4 mil personas, mientras que para el año 2025, los datos sugieren casi 12 mil casos de personas desaparecidas y no localizadas. Es decir que, en apenas una década, el número de casos prácticamente se triplicó.
En 2026, el número de personas desaparecidas registradas de enero a junio fue de 5,340. El último año que registró cifras similares para junio fue el 2023. Suponiendo que los casos siguieran la misma tendencia que en años anteriores, podríamos proyectar que el presente año cerrará con algo más de 9 mil casos de personas desaparecidas y no localizadas. De acercarse la cifra oficial a esta proyección, habría que aplaudir la disminución en desapariciones con respecto a 2025, aunque el número de casos seguiría siendo preocupantemente alto: sería la cuarta cifra más elevada en los últimos 11 años.
Al analizar estas cifras por sexo, se observa que, del total de personas desaparecidas, aproximadamente un quinto del total de las víctimas son mujeres. Es decir, una de cada 5 personas desaparecidas y no localizadas es mujer. Este patrón no resulta inesperado en el contexto de la guerra contra el crimen organizado, que ha afectado de manera desproporcionada a los hombres. Por ejemplo, de acuerdo con el estudio publicado por la Universidad Iberoamericana, el 90 por ciento de las víctimas de homicidio son hombres.
- La proporción de mujeres desaparecidas ha fluctuado alrededor del 20 por ciento en los últimos años, alcanzando máximos de 23 por ciento en 2016 y 2023, y un mínimo de 16 por ciento en 2019, como se observa en la figura 2. Para junio de 2026, los datos del RNPDNO sugieren que el 24.7 por ciento de las personas desaparecidas y no localizadas son mujeres. De continuar esta tendencia, la proyección para el cierre de 2026 sugeriría que este año tendría la mayor proporción de mujeres víctimas de desapariciones forzadas con respecto a los hombres.
- Finalmente, el estudio de la Universidad Iberoamericana sugiere que la mayoría de las mujeres víctimas de desapariciones forzadas son mujeres jóvenes y adolescentes. Según los datos, las mujeres adolescentes (entre 12 y 18 años) desaparecidas y no localizadas representan entre el 20 y el 30 por ciento del total de mujeres desaparecidas, mientras que los hombres adolescentes representan en promedio el 10 por ciento del total de hombres desaparecidos. Por ejemplo, en el 2025 hubo 2,543 mujeres desaparecidas, de las cuales 812 fueron adolescentes; mientras tanto, en el mismo año hubo 9,221 hombres desaparecidos, de los cuales 914 fueron adolescentes.
La figura 3 presenta el número total de adolescentes, entre 12 y 18 años, desaparecidos y no localizados. La evolución es similar a la observada para el total de la población, con una tendencia estable hasta el 2022, año a partir del cual el número de víctimas adolescentes aumentó tanto para hombres como para mujeres. De 2015 a 2022, el número de adolescentes desaparecidos rondó las 300 personas, mientras que en 2024 y 2025, el número estuvo más cerca de las 800 personas.
Es especialmente preocupante que la proyección para el cierre de 2026, suponiendo un comportamiento similar al de años anteriores, no muestre una disminución en el número total de adolescentes desaparecidos y no localizados. Aún más preocupante es la proyección para las mujeres adolescentes, las cuales superarían, por primera vez en diez años, el número de hombres adolescentes víctimas de este crimen.
Adicionalmente, al analizar el porcentaje de desapariciones por sexo y grupo de edad, se observa que las mujeres entre los 12 y 14 años representan más de la mitad de las personas desaparecidas en este rango. Esta concentración contrasta con lo observado en edades posteriores: entre las personas de 19 a 24 años, alrededor de una quinta parte de las víctimas son mujeres, proporción que disminuye aún más entre los 25 y 30 años.
¿Qué podemos hacer con esta información?
La información presentada anteriormente está agregada a nivel federal, mostrando el total de casos de desapariciones en México de forma descriptiva. Por ende, no refleja la variación regional en los casos de desapariciones, que puede estar relacionada con el tamaño de la entidad federativa, como se puede observar en la información disponible del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO). Tampoco considera las causas de este flagelo, como la presencia del crimen organizado en las diferentes jurisdicciones del país.
- La tendencia creciente en el número de personas desaparecidas y no localizadas está explicada, en parte, por la misma tendencia en el número de adolescentes desaparecidos y no localizados, tanto para hombres como para mujeres. Es importante anotar que nuestro análisis y los datos no permiten identificar las razones o motivos detrás de las desapariciones. Sin embargo, las causas más reconocidas han sido la presencia del crimen organizado, particularmente en el caso de los hombres adolescentes, y la trata de personas y explotación sexual, especialmente entre las mujeres jóvenes adolescentes.
Una caída en el número de casos de desapariciones forzadas debería formar parte de los objetivos de la política de seguridad del gobierno. Así como se ha destacado la disminución en el número de víctimas de homicidio doloso durante los últimos meses, como lo ha reportado el actual gobierno, también deberían focalizarse esfuerzos en reducir el número de adolescentes víctimas de desapariciones, al igual que en el número de víctimas de otros tipos de violencia.
México cuenta con una ventaja importante para enfrentar este problema: la disponibilidad de información sobre las personas desaparecidas. Otros casos históricos, como la dictadura militar de Argentina o la guerra civil en Siria, son ejemplos donde la identidad y el número de personas desaparecidas no había sido reconocida por el gobierno en turno. En México, la información disponible se presenta como una herramienta para el diseño de políticas públicas enfocadas tanto en la prevención como en la respuesta ante las desapariciones. El reto está en utilizar la información./Agencias-PUNTOporPUNTO






















