Con un mercado poco explotado y una población en auge, África ofrece grandes oportunidades para empresas con planes expansionistas, incluyendo aquellas dedicadas a negocios ilícitos.
- Los cárteles mexicanos son conscientes de ello, de ahí que su huella, principalmente del Cártel de Sinaloa y del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), sea cada vez más profunda y notoria en países caracterizados por tener una ubicación estratégica en el circuito delictivo, como es el caso de Sudáfrica y Nigeria.
El modelo de trabajo es muy semejante al presenciado en Europa a partir de finales de la década pasada; una especie de franquicia que implica asistencia técnica y colaboración con redes locales que se encargan de la infraestructura, las materias primas, la logística y los sobornos.
El producto ilícito en “oferta” es el mismo con el que se afianzaron en suelo europeo, la metanfetamina de cristal. Jason Eligh, experto sobre los mercados de drogas de la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional (GI-TOC), dice que la presencia de narcos mexicanos se ha identificado recientemente en Kenia y Sudáfrica, y previamente en Nigeria y Mozambique. Están metidos en el negocio de los laboratorios clandestinos para la síntesis de metanfetamina, en un modelo de colaboración que consiste en el intercambio de conocimientos sobre procesos para fabricar metanfetamina de forma más eficiente y con mayor rendimiento.
“¿Qué motiva al narco mexicano? La proximidad de los puntos de producción reduce los riesgos de detección y represión por parte de las fuerzas del orden en las cadenas de suministro hacia los mercados de destino en África y, más allá, hacia Australia y Nueva Zelanda”, explica.
“Mientras, los grupos locales ganan con adquirir conocimientos sobre técnicas más eficientes de producción de drogas sintéticas, posible acceso a nuevas cadenas de tráfico y distribución, y la fuerza que se percibe al asociarse”, agrega.
- Por el momento, asegura que no hay prueba de colaboración entre los narcos mexicanos y los grupos terroristas islámicos como Jama’at Nusrat al-Islam wal Muslimeen (JNIM), Estado Islámico en el Gran Sáhara (ISGS) y Al-Qaeda en África Oriental, caracterizadas por recurrir a diversas actividades ilícitas para financiar sus operaciones. En el caso de Sudáfrica, los laboratorios de metanfetamina son un fenómeno relativamente nuevo, dice a este medio el investigador Julian Rademeyer, director para África Oriental y Meridional de la GI-TOC.
Los primeros rastros podrían remontarse cinco años atrás, pero fue a partir de 2024 cuando las autoridades sudafricanas comenzaron a desmantelar múltiples laboratorios de metanfetamina a escala industrial en propiedades rurales y ubicadas en la periferia urbana. Afirma que por lo menos en tres casos ha habido mexicanos detenidos. “Las autoridades han indicado públicamente que están investigando los vínculos con los cárteles mexicanos”, expone.
Detalla que los sitios muestran patrones recurrentes: usan como camuflaje actividades supuestamente agrícolas, construcciones prefabricadas, presencia de fuertes olores químicos, empaquetado in situ para el consumidor y almacenamiento del producto terminado en refrigerados. Uno de los laboratorios con huella mexicana operaba en el norte de Groblersdal, localidad ubicada a poco más de dos horas de Johannesburgo.
Fue desmantelado en un operativo realizado el 23 de julio de 2024 y fueron detenidas cinco personas: el dueño de la granja y tres mexicanos, Gonzáles Jorge, Gutiérrez López y Rubén Vidal Rodríguez. Durante el asalto, la policía encontró metanfetamina cristalina por valor de 2 mil millones de rands (108 millones de dólares). El caso quedó registrado como el décimo laboratorio descubierto en siete meses, con un total de 34 personas detenidas.
“El hecho de que se haya detenido a mexicanos indica que se trata de una organización transnacional”, dijo Gareth Newham, director de Justicia y Prevención de la Violencia del Instituto de Estudios de Seguridad, organización con sede en Sudáfrica, al hablar en su momento sobre el caso.
- El 27 de noviembre otro laboratorio con presencia mexicana fue descubierto en una granja ubicada en Rietfontein, en el norte de Johannesburgo. En la operación fue arrestado un mexicano de 39 años, fue incautado equipo industrial y de comunicación cifrada, dinero en efectivo y drogas, todo por un valor aproximado de 100 millones de rands.
- El mayor golpe a la producción local de drogas en Sudáfrica en 2025 involucró a mexicanos. La noche del 19 de septiembre seis individuos —cinco mexicanos— fueron detenidos después de que la policía irrumpiera en un laboratorio clandestino situado en la localidad de Volksrust. Otros dos sospechosos, presuntamente nigerianos, lograron huir. El valor de la droga se estimó en 25 millones de dólares.
Los sospechosos presentados ante la Corte de Magistrados de Volksrust fueron identificados como Isabel Antonio Quintero Corrales, Héctor Manuel Valenzuela Ontiveros, Luis Alberto Osorio Vizcarra, José Omar Molina Jiménez y Nicanor Molina Jiménez, de entre 36 y 48 años.
Además de la metanfetamina, el narco podría estar interesado en suministrar cocaína. Saldanha Bay, ciudad portuaria situada a 105 kilómetros al noroeste de Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, es un centro secundario para el tráfico de cocaína.
“Según entrevistas realizadas sobre el terreno a altos mandos y miembros de bandas de la provincia del Cabo Occidental, dos ciudadanos británicos implicados en una empresa de contenedores hacen grandes negocios con cárteles mexicanos, colombianos y brasileños. Vuelven a embalar contenedores internacionales en contenedores locales con números de serie actualizados para ocultar su origen, luego lo envían a Australia”, indica un informe de la GI-TOC sobre economías ilícitas en África Oriental divulgado el año pasado.
Huella en expansión
Trabajos de la organización con sede en Ginebra, Suiza, sostienen que los origenes de la presencia del narco mexicano en suelo africano podrían remontarse a 2016, cuando cuatro mexicanos fueron arrestados durante desmantelamiento de un “superlaboratorio” en Nigeria. Los mexicanos supuestamente enseñaban a nigerianos a cocinar variedad mexicana.
A partir de entonces, los cárteles de la metanfetamina habrían comenzado a mover sus tentáculos para acortar sus cadenas de suministro y expandir su alcance en los mercados. Al parecer, Nigeria habría sido elegida como un punto de apoyo en África Occidental para suministrar los mercados de Asia Oriental y Australia. Otra nación con huella mexicana es Mozambique.
En 2020, en el distrito de Namaacha fueron detenidos operando un laboratorio ilícito cinco mexicanos y dos mozambiqueños de entre 23 y 50 años, y en junio de 2023, la Policía Nacional de ese país detuvo a personas que estaban construyendo laboratorio de producción de drogas, entre ellas dos mexicanos reclutados por el Cártel de Sinaloa para ese fin.
- En enero de 2026, la Extension II Magistrate Court in Gaborone, Botsuana, inició el proceso de extradición de los mexicanos Gumecindo Enrique, José Peña, Francisco Alejandro, José Corrales, Carlos Aguilar y David Terán, de entre 32 y 61 años, reclamados en Mozambique por supuestamente formar parte de un importante clan que suministra drogas a varios países.
- En Malaui, en el aeropuerto internacional de Kamuzu, fueron detenidos en mayo seis mexicanos supuestamente ligados a cártel. La prensa local dijo: “Probablemente es la punta del iceberg sobre cómo el país se ha convertido en refugio o lugar de tránsito preferido para las organizaciones criminales internacionales”.
“Las operaciones en Sudáfrica y Mozambique son sintomáticas de la expansión de cárteles latinoamericanos en África y la cooperación con grupos criminales locales, así como con otros colaboradores extranjeros en producción y tráfico”, indica el documento de GI-TOC. “La aplicación de la ley en Nigeria es inadecuada. Por lo tanto, es poco probable que a corto plazo se interrumpa la presencia en evolución en la producción de metanfetamina en Nigeria y los países de África Occidental”.
Así expanden sus operaciones en Angola y Namibia, según el Pentágono
Los cárteles mexicanos, reconocidos por su capacidad para cruzar fronteras y reinventar sus rutas, han llegado ahora al continente africano. Esta expansión marca una nueva etapa en su evolución, utilizando estratégicos puntos costeros y corredores comerciales para fortalecer su presencia en una región que hasta hace poco parecía ajena a sus operaciones.
- Esa amenaza ya ha sido identificada por autoridades estadounidenses. En una conferencia reciente, altos mandos del Comando África de Estados Unidos (AFRICOM) advirtieron que los cárteles mexicanos están ampliando su influencia en África austral y occidental.
- El teniente general John W. Brennan, subcomandante de AFRICOM, afirmó que los cárteles mexicanos han comenzado a consolidar conexiones que impactan en la seguridad específicamente de Angola y Namibia.
Brennan advirtió que el problema del narcotráfico proveniente de estas organizaciones, aunque no especificó si el Cártel de Sinaloa, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) u otras, “está empeorando con el tiempo”.
Esta expansión de los cárteles tiene efectos en el dominio marítimo, el tráfico de estupefacientes y la posible transferencia de tácticas delictivas avanzadas, complicando los esfuerzos de control y seguridad en una región que ya enfrenta desafíos como la pesca ilegal y la inseguridad alimentaria.
Nueva dinámica criminal en rutas comerciales y marítimas
El interés de los cárteles mexicanos en África se conecta con el uso estratégico de rutas marítimas y corredores comerciales para el tráfico de drogas hacia Europa, América del Norte y Asia, además de utilizar el continente como plataforma regional de distribución. Las cadenas logísticas africanas, con controles aduaneros y de vigilancia limitados, resultan especialmente atractivas para organizaciones criminales con experiencia global.
- La expansión de los cárteles mexicanos en África no se limita al narcotráfico. Desde el Pentágono advierten que estas organizaciones refuerzan redes de trata de personas, tráfico ilegal de migrantes, saqueo de recursos naturales y pesca ilegal.
- La reciente entrega de botes de interdicción marítima a Mozambique, país que decomisó ocho millones de dólares en cocaína, es para el Pentágono un ejemplo de los resultados de la cooperación en seguridad y de la importancia de actuar antes de que estructuras criminales consoliden rutas estratégicas en la región.
Según los mandos de AFRICOM, la presencia de los cárteles mexicanos exige fortalecer las alertas tempranas y la prevención. La meta es evitar que nuevas redes del crimen organizado logren consolidarse en la región, como ocurrió en otras partes del mundo.
Las autoridades del Pentágono subrayaron que Angola, Namibia y otros países, aunque actualmente no enfrentan la amenaza directa de grupos terroristas como ISIS, ahora deben priorizar el combate contra el crimen transnacional en su agenda de seguridad.
DEA habló de su presencia en África hace un par de años
En el 2024, el informe nacional de amenazas sobre drogas publicado por la DEA identificó con claridad la expansión de los cárteles mexicanos al continente africano. En ese año, la agencia estadounidense señaló que tanto el Cártel de Sinaloa como el CJNG no solo utilizaban países africanos como puntos de transbordo para el tráfico de cocaína con destino a Europa, sino que también trasladaron a África conocimiento técnico y capacidad operativa para instalar laboratorios de producción.
Un ejemplo destacado contenido en el reporte describe la intervención de las autoridades de Mozambique, en junio de 2023, donde fuerzas policiales desmantelaron la construcción de un laboratorio clandestino de drogas.
- En esa operación fueron detenidos al menos dos ciudadanos mexicanos, quienes, según la DEA, habrían sido enviados por el Cártel de Sinaloa para exportar su modelo de producción a África. El documento señala que este no es un hecho aislado, sino parte de un patrón detectado en la relación de los cárteles mexicanos con algunos países africanos.
El mismo informe resalta que estos grupos criminales han identificado como puntos clave para sus operaciones a regiones costeras estratégicas, desde donde la droga puede ser almacenada temporalmente y, posteriormente, enviada hacia puertos de Europa occidental aprovechando los bajos controles y la extensa red de rutas marítimas. África occidental y Mozambique aparecen en los reportes como áreas especialmente vulnerables a estas prácticas.
Sin embargo, el informe de la DEA correspondiente a 2025 no profundiza en detalles sobre la presencia de los cárteles mexicanos en África ni menciona acciones recientes en el continente. La edición más actualizada reitera la expansión global de estas organizaciones y enumera su influencia en más de 40 países fuera de México y Estados Unidos, con un mayor énfasis en los mercados de Europa, Asia y Oceanía, pero deja sin referencias precisas las actividades actuales en territorio africano.
La alianza del Cártel de Sinaloa con el Estado Islámico
Una extraña noticia criminal apareció el 19 de enero en los diarios más importantes de Botsuana, un país en el sur de África, relativamente pequeño y que no tiene salida al mar: seis mexicanos se presentaron ante una corte federal para declararse culpables del delito de entrar sin documentos a aquel país, de apenas 2.5 millones de habitantes.
Los detalles convertían a la historia en una rareza mediática: la magistrada Kamogelo Mmesi sentenció a los mexicanos a 12 meses en prisión y ordenó que, al finalizar su condena, fueran trasladados hasta la nación vecina de Mozambique. La razón: cada integrante del sexteto enfrentará hasta tres cargos relacionados con el tráfico de drogas en aquel país, ubicado hacia la costa este africana.
“Consta en el expediente que [los mexicanos] podrían formar parte de un cártel de drogas en Mozambique, y tienen órdenes de arresto emitidas en ese país. Esta información está en poder del oficial investigador y de Interpol, y ha sido comprobada”, aseguró la magistrada antes de estrellar el mallete contra la mesa.
La noticia, recuperada por MILENIO para esta investigación, conmocionó a Botsuana, un país que tiene el 70 por ciento de su superficie cubierta por el desierto de Kalahari y que no suele tener como protagonistas de las noticias a extranjeros, menos mexicanos. Entre la Ciudad de México y la capital Gaborone hay más de 14 mil kilómetros de distancia. No hay vuelos directos; la ruta aérea más corta requiere de tres escalas y hasta 50 horas de espera.
Gumecindo Enrique de 61 años; José Peña, 48; José Corrales, 39; Francisco Alejandro, 33; Carlos Aguilar, 32; y David Terán, 26, tienen un año, a partir de ahora, para preparar su testimonio y responder a la pregunta más apremiante: ¿qué hacen unos narcotraficantes mexicanos en Mozambique y por qué habían entrado subrepticiamente a Botsuana?
¿Para quién trabajan los seis sinaloenses?
MILENIO consultó con fuentes de la Interpol a qué grupo criminal pertenecen esos seis mexicanos que hoy duermen en una prisión en Gaborone. La línea de investigación más sólida es que tienen nexos con el Cártel de Sinaloa, respondió el agente consultado, debido a que dos de ellos poseen un acta de nacimiento expedida en aquel estado.
Sin embargo, los agentes de la Interpol aún no logran precisar si trabajan para la facción de Los Chapitos o La Mayiza, los grupos que en el verano de 2024 fracturaron al cártel fundado por El Chapo Guzmán e Ismael El Mayo Zambada.
Lo que sí sabe la Interpol es que operaban, al menos, dos narcolaboratorios en Mozambique dedicados a la producción de drogas sintéticas: se trataban de instalaciones escondidas en la capital del país, Maputo, donde los mexicanos elaboraban metanfetaminas y opioides, que tienen una alta demanda en África.
“Estamos viendo un fenómeno muy interesante. El Cártel de Sinaloa se retiró del negocio de enviar fentanilo a Estados Unidos por la persecución que emprendió el presidente Donald Trump, pero eso no significa que hayan dejado de producir opioides. Simplemente están modificando su receta para llevar su producción a países alejados y pobres, que tienen un consumo creciente, altos niveles de adicción, pero que no importan a la Casa Blanca”, aseguró la fuente consultada.
Mozambique, clave en el narcotráfico de África
Entre esos países no vigilados por Estados Unidos está Mozambique, el cual la mayoría de los mexicanos no podría ubicar en un mapa del mundo: limita al norte con Tanzania, al sur con Sudáfrica, al oeste con Zimbabue y el este, cruzando el mar, con Madagascar.
- Su cantante más famoso, Stewart Sukuma, es un desconocido en el continente americano. Y su selección nacional de futbol jamás ha clasificado a una Copa del Mundo. Su vida cotidiana es tan familiar en México como la de Suazilandia.
- Pese a ello, Mozambique es clave en el tráfico de drogas hacia África, el tercer continente más extenso en el planeta, detrás de Asia y América, y próximamente el de mayor consumo de drogas en el mundo, si se cumple la proyección de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre un aumento en 40 por ciento de los usuarios de narcóticos para 2030.
Su maldición está en sus más de 2 mil 500 kilómetros de costa en el Océano Índico, que están justo frente a las rutas marítimas que salen de Afganistán —donde se encuentran los mayores cultivos de amapola del mundo— hacia África y Europa. Sus puertos, como Maputo y Nampula, funcionan como puntos de carga, descarga y distribución de drogas en un litoral extenso y difícil de vigilar.
En un mundo actual, donde el 70 por ciento de las drogas se mueven por mar, Mozambique tiene una ubicación privilegiada: puede recibir heroína desde el sur de Asia, transportar cocaína usando el eje Brasil-Guinea-Bisáu y distribuir precursores químicos por el centro u occidente de África.
Es la puerta trasera perfecta con controles portuarios irregulares y una extendida contracultura del soborno. Los narcos mexicanos se sienten ahí como en casa.
Vínculos con el Estado islámico
Los cargos por narcotráfico contra mexicanos no son nuevos en Mozambique. En septiembre de 2020, cinco connacionales fueron detenidos por elaborar narcóticos ilegales en el distrito Namaacha en la capital Maputo. Un año antes, otros tres mexicanos que se hacían pasar por pescadores fueron detenidos en la provincia Inhambane acusados de usar unas chozas a la orilla de la playa como laboratorios de drogas.
“El tráfico de drogas sintéticas es una preocupación en aumento, y Mozambique funciona como un punto clave de tránsito para la metanfetamina y la anfetamina (…) El país es principalmente un centro de tránsito, aunque también existe consumo local. Informes sugieren la existencia de laboratorios clandestinos que producen metanfetamina, metcatinona y MDMA, las cuales se distribuyen localmente y en mercados regionales”.
- “Redes criminales con vínculos transnacionales desempeñan un papel significativo en la facilitación de este comercio, aprovechando controles regulatorios débiles y la corrupción”, explica el más reciente Índice Global de Crimen Organizado sobre Mozambique, país que obtuvo el lugar 27 de 193, entre los países con mayor delincuencia en el mundo. México se colocó en tercer escaño internacional, solo superado por Myanmar y Colombia.
El mismo informe establece que el grupo criminal más poderoso en aquel país africano es el terrorista Estado Islámico, que tiene entre sus principales actividades en el sur de África el reclutamiento de niños soldados, lo que ha provocado el desplazamiento forzado de más de un millón de personas.
Para lograr un enrolamiento masivo, los terroristas compran opioides a los cárteles, especialmente fentanilo o tramadol, conocido en África como “la pastilla del diablo” o “la droga de los terroristas”, pues si es usado en dosis bajas, relaja y adormece como la morfina, pero en dosis altas, produce picos de energía como la heroína.
Su fórmula convierte rápidamente a un usuario nuevo en un adicto que hará todo lo necesario para seguir consumiendo, incluyendo unirse a las milicias yihadistas.
“Los terroristas africanos dependen de que haya cárteles mexicanos, colombianos o pandillas brasileñas que surtan drogas altamente adictivas para sus fines de reclutamiento. Así que, los primeros crean las condiciones necesarias para que los segundos lleguen y trabajen en el país. Es una relación ganar-ganar en la que pierden los países y las instituciones de seguridad”, asegura la fuente de Interpol consultada para este reportaje.
- Sus palabras coinciden con el resto de la noticia dada a conocer por el periódico botsuano Mmegi: los seis mexicanos, que deberán responder en un año por sus crímenes en Mozambique, llegaron a Botsuana gracias a un traficante de personas de origen nigeriano, Uchema Njoku, de 53 años, quien está siendo investigado por sus presuntos nexos con grupos terroristas. La liga entre terroristas islámicos y narcoterroristas mexicanos está bajo la mira de la Interpol.
“Los cárteles están haciendo un movimiento que el mundo debería vigilar. Estados Unidos quiere copiar el modelo punitivo de consumo de drogas de China y Rusia para evitar otra generación perdida en los opioides, como el fentanilo. Eso obliga a los narcotraficantes a mover las drogas a nuevos mercados: África tiene más de mil 400 millones de habitantes y la mayoría tiene un perfil que, lamentablemente, buscan los criminales: pobres y vulnerables. Es lógico que vayan hacia allá”, concluye el agente.
La presencia de narcos mexicanos en Mozambique, de pronto, ya no suena tan descabellada. Es un país ideal para un cártel mexicano que busca colocar los productos que ya no puede vender en Estados Unidos./Agencias-PUNTOporPUNTO























