TEXTO ÍNTEGRO: La AMAZONÍA podría COLAPSAR a mitad de siglo ante el CAMBIO CLIMÁTICO

El estudio señala que en 2020 la deforestación provocada por el hombre (principalmente la tala vinculada a cambios en el uso del suelo y a la expansión de las infraestructuras) había arrasado unos 0,55 millones de kilómetros cuadrados, es decir, un 15 % del bioma de la Amazonía.

Photo by Pablo COZZAGLIO / AFP

Un estudio internacional advierte que dos tercios del Amazonas podrían degradarse de forma irreversible por el cambio climático, antes de que la temperatura global suba 2 °C. Según un informe publicado en Nature, si la deforestación alcanza entre el 22% y el 28% de la selva, ese colapso podría ocurrir con solo 1,5 o 1,9 °C de calentamiento.

Estas conclusiones desafían las estimaciones previas, que consideraban que el ecosistema amazónico soportaría incrementos más elevados antes de entrar en un proceso de degradación masiva.

  • La investigación revela que el equilibrio ecológico del Amazonas depende del reciclaje de humedad que generan los propios árboles. Una alteración persistente de ese ciclo, causada por la tala y el desmonte, compromete la estabilidad no solo de la selva, sino también de extensas áreas agrícolas y rurales de Sudamérica, con consecuencias potencialmente irreversibles para la biodiversidad y la economía regional.
  • Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), “la deforestación conlleva un peligro más que suele pasar desapercibido: exacerba el cambio climático. La tala de árboles en tan solo las zonas tropicales libera más de 5.600 millones de toneladas de gases de efecto invernadero que calientan aún más el planeta cada año. Estas emisiones contaminantes superan en más de 4 veces las emisiones de las industrias mundiales de transporte aéreo y marítimo».

Los científicos advierten que la deforestación acelera la pérdida de capacidad del bosque para captar y devolver humedad al ambiente, debilitando el ciclo de lluvias y reduciendo la resiliencia del ecosistema. Este proceso puede adelantar el riesgo de degradación, poniendo en peligro grandes extensiones de bosque y tierras productivas incluso antes de alcanzar los 2 °C de calentamiento global.

Por qué la deforestación reduce la resiliencia amazónica

Según el Instituto de Investigación sobre el Impacto del Clima de Potsdam (PIK), aproximadamente el 50% de las precipitaciones sobre el Amazonas proviene del vapor de agua liberado por los árboles mediante la transpiración. Cuando grandes superficies son taladas, el mecanismo que permite que el agua regrese a la vegetación se interrumpe, lo que intensifica los periodos secos y retrasa la llegada de las lluvias.

  • Arie Staal, investigador y coautor del estudio, explicó que la deforestación en un área puede desencadenar sequías y pérdida de resiliencia en regiones alejadas, incluso a miles de kilómetros. Este fenómeno se debe a la perturbación del reciclaje de humedad, un proceso clave para mantener la estabilidad local y regional. La investigación advierte que el desbalance puede provocar crisis ecológicas en cascada, con impactos de gran alcance.

El análisis indica que ya se ha perdido entre un 17% y un 18% del área original del bosque. Esta cifra sitúa al sistema amazónico peligrosamente cerca del rango crítico identificado por los científicos. Bajo estas condiciones, incluso incrementos moderados en la temperatura pueden desencadenar cambios abruptos hacia la degradación del ecosistema.

Simulaciones climáticas y escenarios futuros

El equipo científico utilizó modelos climáticos avanzados para proyectar diferentes escenarios de futuro para la Amazonía. Según los resultados publicados en Nature, si la deforestación se mantiene por debajo del 18%, el umbral para una degradación generalizada se situaría entre 3,7 y 4,0 °C de calentamiento global.

  • Sin embargo, si el porcentaje de superficie deforestada supera el 22%, alrededor del 77% de la selva podría entrar en transición degradativa con solo 1,5 a 1,9 °C de aumento de temperatura.

Las regiones más vulnerables se localizan en el oeste y suroeste del bioma, donde la dependencia del reciclaje de humedad es máxima. Estas zonas están particularmente expuestas a alteraciones en el ciclo hidrológico, lo que puede desencadenar efectos en cadena que debilitan áreas distantes al reducir el aporte de vapor de agua a la atmósfera.

Además, los científicos identifican que la degradación no sería homogénea: las áreas con mayor presión humana, como aquellas próximas a fronteras agrícolas o en expansión urbana, enfrentan riesgos significativamente mayores de perder su capacidad de recuperación frente a eventos extremos.

Consecuencias para la región y el planeta

El impacto de cruzar el umbral crítico amazónico se extiende más allá del continente sudamericano. Johan Rockström, director del Instituto de Potsdam y coautor del artículo, destaca que el Amazonas ha sido históricamente un sumidero de carbono, regulando el clima global y preservando una de las mayores reservas de biodiversidad terrestre.

La degradación masiva de la selva podría alterar los patrones de lluvia en toda la región y poner en peligro la provisión de agua para la agricultura en países como Brasil, Bolivia, Paraguay y Argentina.

El estudio advierte sobre el riesgo de perder especies endémicas y funciones ecológicas esenciales, lo que tendría consecuencias irreversibles para la adaptación de comunidades humanas y sistemas productivos. Además, la pérdida de grandes extensiones de bosque limitaría la capacidad del planeta para absorber emisiones de dióxido de carbono, acelerando aún más el cambio climático.

  • El informe enfatiza que el futuro del Amazonas depende de decisiones inmediatas para frenar la deforestación, restaurar áreas degradadas y limitar el aumento de temperatura global. Los autores subrayan que la resiliencia climática del bosque puede recuperarse parcialmente a través de la restauración ecológica, pero advierten que algunos daños serían irreversibles si los umbrales críticos se superan.

Las recomendaciones incluyen el fortalecimiento de políticas de conservación, la vigilancia activa de las áreas en riesgo y la implementación de incentivos para la recuperación de la cobertura forestal.

Asimismo, se destaca la importancia de la cooperación internacional, dado el efecto global de la degradación amazónica en el clima, la biodiversidad y la seguridad alimentaria.

Las proyecciones científicas muestran que evitar daños irreversibles exige impedir nuevas expansiones de la deforestación y promover la restauración activa del bosque. La conservación de la capacidad del ecosistema amazónico para mantenerse resiliente es fundamental para frenar la crisis climática y proteger los recursos naturales que sostienen a millones de personas en la región.

La deforestación amenaza el equilibrio del bosque

El estudio señala que en 2020 la deforestación provocada por el hombre (principalmente la tala vinculada a cambios en el uso del suelo y a la expansión de las infraestructuras) había arrasado unos 0,55 millones de kilómetros cuadrados, es decir, un 15 % del bioma de la Amazonía.

El problema es que esta pérdida de masa forestal, unida al calentamiento global, interrumpe el reciclaje de la lluvia, desestabiliza la humedad de la zona y provoca un peligroso efecto en cadena con consecuencias para todo el ecosistema y para el resto del planeta.

«La deforestación hace que la Amazonía sea mucho menos resiliente de lo que habíamos previsto anteriormente. Reseca la atmósfera y debilita la propia generación de precipitaciones del bosque», denuncia Nico Wunderling, científico del PIK y autor principal del estudio.

«Incluso un calentamiento adicional moderado podría entonces desencadenar efectos en cadena en grandes partes del bosque, advierte.

El estudio es claro: frenar la deforestación y restaurar la cubierta forestal es esencial para reforzar la resiliencia de la selva amazónica frente a la amenaza del calentamiento global.

El ciclo del agua: cómo la Amazonía genera su propia lluvia

A partir de distintos escenarios, el trabajo cuantifica cómo el calentamiento y la deforestación pueden afectar a la estabilidad de todo el ecosistema, alterar los mecanismos de retroalimentación de las precipitaciones en el sistema amazónico y llevar al bosque a un punto de no retorno.

  • Una de las razones clave de la degradación forestal es que la Amazonía es capaz de generar parte de sus propias precipitaciones (hasta el 50 % de ellas provienen del agua reciclada por los propios árboles), detalla el estudio.
  • Los árboles liberan vapor de agua a la atmósfera que posteriormente vuelve a caer en forma de lluvia sobre la cuenca amazónica, pero cuando se pierde la selva tropical este reciclaje de humedad se debilita, crece la intensidad y la frecuencia de las sequías y los efectos se ven a larga distancia (otras regiones forestales se vuelven más vulnerables a la degradación).

«Cuando la deforestación interrumpe el transporte de humedad en una zona de la Amazonía, regiones enteras situadas a cientos o incluso a miles de kilómetros pierden resiliencia debido a los efectos en cadena de la sequía», comenta el investigador de la Universidad de Utrecht (Países Bajos) y coautor de la investigación, Arie Staal.

Los escenarios: hasta el 35 % de la cuenca en riesgo

El trabajo evalúa distintos escenarios, uno de ellos contempla un escenario de deforestación severa, con un ritmo medio de unos 18.000 kilómetros cuadrados deforestados al año entre 2020 y 2050, lo que equivaldría a eliminar cerca del 35% de la cuenca amazónica (unos 0,9 millones de km2).

Este ritmo de deforestación –advierte el estudio– sería peligroso y si alcanza al 22-28 % de la Amazonía con un calentamiento global de apenas 1,5 a 1,9 ºC, provocaría que alrededor de dos tercios de la selva amazónica se transformasen en un ecosistema similar a la sabana.

Pero hay un umbral esperanzador: con escenarios de emisiones más optimistas y una deforestación acotada estrictamente a los niveles actuales (15 %) se podría evitar el colapso del sistema.

Frenar la tala y restaurar el bosque, la única salida

Los científicos subrayan que detener la deforestación y restaurar la cubierta forestal reforzaría sustancialmente la resiliencia de la Amazonía ante el calentamiento, lo que ayudaría a todo el planeta.

  • «La selva amazónica ha desempeñado un papel fundamental en la estabilización del sistema terrestre como sumidero de carbono, regulador del ciclo del agua y hogar de la biodiversidad terrestre más rica del planeta, pero la deforestación continuada está socavando esta estabilidad, lo que acerca al bosque a un punto de inflexión», comenta Johan Rockström, director del PIK y coautor del estudio.

Pero esto «no solo sería devastador para la región, sino que podría tener consecuencias de gran alcance para todo el planeta», advierte.

Sin embargo, nada de esto es inevitable: «Detener la deforestación, junto con la restauración ecológica de los bosques degradados y una rápida reducción de las emisiones, aún puede reducir los riesgos», insiste Rockström./Agencias-PUNTOporPUNTO

Documento íntegro a continuación:

https://www.nature.com/articles/s41586-026-10456-0.pdf

Recibe nuestro boletín informativo, suscríbete usando el formulario