Las sequías extremas que recientemente han provocado apagones en Colombia, Ecuador y El Salvador han dejado al descubierto la vulnerabilidad de una región altamente dependiente de la hidroelectricidad.
En este escenario de incertidumbre climática y ante la urgencia de alcanzar la descarbonización para 2050, el átomo ha dejado de ser un tabú para convertirse en una pieza estratégica. Tras décadas de estigmatización, el continente vive un «renacimiento nuclear», impulsado por la necesidad de fuentes de potencia firme que complementen a las renovables intermitentes.
- Actualmente, solo tres países en la región (Argentina, Brasil y México) operan centrales nucleares, aportando en conjunto apenas el 1,9% de la energía eléctrica regional. Sin embargo, el dinamismo actual es inédito. Desde la COP28 en Dubái, donde se acordó triplicar la capacidad nuclear global, el interés se ha disparado, sumando a países como Brasil y Chile en nuevas alianzas internacionales.
“América Latina no puede seguir al margen de soluciones como la energía nuclear”. Rafael Grossi, director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), subrayó recientemente el papel estratégico de la energía nuclear para diversificar las matrices energéticas y destacó el interés de países como Colombia. Para Grossi, en un contexto de restricciones fiscales y crisis de seguridad energética, esta forma de energía reaparece en la agenda latinoamericana como una fuente limpia y estable indispensable para la transición.
“La región es líder en materia de energías limpias y la nuclear contribuye en esa perspectiva”, afirma Andrés Rebolledo, secretario ejecutivo de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE).
Argentina abrió la primera central hace más de medio siglo
Argentina es, indiscutiblemente, el líder tecnológico de la región. Fue el pionero al encender la mítica Atucha I hace 51 años, y hoy mantiene ese estatus con una potencia instalada total de 1,75 GW (1.755 MW) a través de sus tres centrales: Atucha I, Atucha II y Embalse. Aunque su participación en el mix nacional (aprox. 8%) es destacable para la región, aún representa una fracción comparada con países como España, donde el aporte nuclear es cuatro veces superior.
No obstante, 2025 ha sido un año de hitos para la industria argentina. El país alcanzó un récord histórico de generación de 10.760.572 MWh, superando los valores de 2024 gracias al rendimiento óptimo de sus plantas operativas. Este dinamismo se sostiene en dos proyectos clave: la extensión de vida de Atucha I y el proyecto CAREM.
Tras finalizar su primer ciclo operativo en octubre de 2024, la central entra en un proceso de renovación técnica que asegurará su funcionamiento por 30 años más. Es un caso de éxito en gestión de activos que marca el ritmo para otros países que buscan extender la vida de sus plantas.
- Argentina se sitúa en la vanguardia global con el diseño propio de este Reactor Modular Pequeño (SMR), en el marco del denominado proyecto CAREM. Al ser uno de los pocos desarrollos de este tipo en el mundo con alto grado de avance, posiciona al país como un exportador potencial de tecnología.
- Según fuentes oficiales, este primer prototipo de diseño íntegramente argentino, basado en seguridad pasiva y arquitectura modular integrada, ha sido concebido como un producto tecnológico con propiedad intelectual y proyección a múltiples aplicaciones energéticas.
A pesar de estas fortalezas, el sector enfrenta una tensión de fondo. El gobierno ha autorizado la privatización parcial (hasta el 49%) de Nucleoeléctrica Argentina (NASA) para atraer inversión privada y reducir la carga fiscal. No obstante, especialistas advierten sobre la necesidad de una política de Estado que garantice el financiamiento a largo plazo y evite la parálisis por ciclos políticos.
Brasil: Soberanía técnica y el desafío de Angra 3
En Brasil, la energía nuclear es vista como una garantía de estabilidad. Con las centrales Angra 1 y 2 aportando el 2,5% de la electricidad nacional, el país utiliza esta fuente como «carga base» indispensable durante las crisis hídricas. El gran objetivo del gigante sudamericano es finalizar Angra 3, un proyecto que elevaría su capacidad nuclear a 3,4 GW.
- Brasil destaca además por su soberanía tecnológica. Es uno de los pocos países que domina todo el ciclo del combustible, desde la extracción de uranio hasta el enriquecimiento en la planta de Resende. Recientemente, el país reafirmó su compromiso internacional al sumarse a la declaración para triplicar la potencia nuclear global para 2050.
Perú en la nueva frontera de los SMR
Uno de los movimientos más sorpresivos y dinámicos ha ocurrido en Perú. El Congreso peruano aprobó recientemente una ley que permite incorporar los SMR como fuente de generación eléctrica. Esta decisión busca diversificar una matriz energética que, aunque cuenta con el reactor de investigación RP-10 para fines médicos desde hace 40 años, nunca había contemplado la energía atómica para uso comercial.
Los SMR son la «promesa tecnológica» para países como Perú o El Salvador. Al ser modulares, más económicos y requerir menor infraestructura de red, permiten una adopción más flexible que las grandes centrales tradicionales.
“La ley permitirá fortalecer y diversificar nuestra matriz energética nacional y consolidar la seguridad y estabilidad del sistema eléctrico interconectado”, indicó Rolando Páucar, presidente del IPEN. Destacó, además, que la energía nuclear se caracteriza por ser una fuente estable, limpia y de bajas emisiones de carbono, lo que la convierte en una alternativa considerada en varias estrategias de transición energética.
El camino hacia la integración y los desafíos estructurales
A pesar del entusiasmo, el resurgir nuclear enfrenta barreras críticas. El financiamiento es el principal obstáculo: los proyectos nucleares son intensivos en capital y requieren décadas para amortizarse.
- En Argentina, la falta de consenso entre la Nación y las provincias sobre la ubicación de nuevas plantas genera incertidumbre jurídica. En Brasil, la coordinación administrativa entre la nueva Autoridad Nacional de Seguridad Nuclear (ANSN) y los organismos ambientales sigue siendo un cuello de botella.
Sin embargo, las señales de dinamismo son claras. Instituciones como el BID y la OIEA han firmado acuerdos para fortalecer marcos regulatorios y capacidades técnicas en la región. La percepción pública también está cambiando: de ser vista como una tecnología peligrosa, la nuclear empieza a percibirse como el socio necesario de la eólica y la solar para garantizar un suministro limpio y constante.
Latinoamérica no solo está desempolvando sus planes nucleares; los está modernizando. Desde diversas realidades nacionales, la región busca en el átomo una respuesta a la crisis climática, desde la innovación y la seguridad. El reto será transformar este dinamismo legal y técnico en proyectos concretos que iluminen el futuro de un continente que ya no puede depender únicamente de que llueva.
Rusia espera sellar nuevos proyectos de energía nuclear en América Latina
Rusia está expandiendo su influencia en América Latina a través de su agencia atómica, Rosatom, quien informó este miércoles de que espera acordar próximamente nuevos proyectos nucleares en la región.
«A día de hoy estamos llevando a cabo la construcción de un centro de tecnología nuclear en Bolivia y se debate otra serie de proyectos energéticos que se esperan en el futuro», declaró la representante de Rosatom Vera Upírova durante una rueda de prensa en Moscú.
- La portavoz explicó que actualmente el consorcio realiza una serie de proyectos con los países latinoamericanos «en relación con envíos de isótopos y combustible nuclear».
La rueda de prensa se centró en informar sobre los acuerdos educativos entre Rusia y algunos países latinoamericanos en relación con la industria atómica y, específicamente, su aplicación en medicina.
Rosatom reunió en el evento a algunos estudiantes de países como Perú y Colombia que cursan estudios de medicina en Moscú y San Petersburgo.
- Representantes de la empresa también subrayaron la expansión de la lengua rusa gracias a sus acuerdos energéticos, ya que para la instrucción de operadores de las instalaciones rusas los trabajadores locales se ven obligados a aprender dicha lengua eslava.
- La energía atómica se ha convertido en una nueva herramienta de poder blando del Kremlin para estrechar lazos con países como Irán, Vietnam, Egipto, Kazajistán, Uzbekistán y China, donde se han instalado y gestionado centrales atómicas con el sello de Rosatom.
No es solo negocio, también es dependencia a través de la gestión de dichas centrales, que se convierten en una fuente de energía clave a nivel nacional.
Rosatom también está ganando influencia a nivel nacional, con la cesión de empresas de importante envergadura como FESCO, empresa de logística confiscada por las autoridades rusas en 2023 y que ahora se encarga de abastecer al país evadiendo sanciones internacionales impuestas a raíz del inicio de la guerra de Ucrania en 2022.
México, entre la urgencia energética y la apuesta nuclear
Para 2030, los centros de datos de todo el mundo consumirán casi tanta electricidad como la que consumió India en 2023, según el Fondo Monetario Internacional y es por ello que la infraestructura de Inteligencia Artificial está en busca de generar energía limpia para continuar con el crecimiento industrial y los microrreactores nucleares surgen como una posibilidad.
- Los microrreactores nucleares son una versión muy pequeña y portátil de los reactores nucleares de fisión. De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA, por sus siglas en inglés), estos son “reactores nucleares diseñados para generar electricidad a potencias típicamente de menos de 10 MW eléctricos” y forman parte de una categoría aún menor dentro de los reactores modulares pequeños (SMRs).
En términos de escala, los “microrreactores generan menos de 10 MW(e) y tienen huellas físicas mucho menores que los reactores nucleares convencionales”, lo que los hace potencialmente aptos para comunidades remotas, bases militares o aplicaciones industriales aisladas.
Su funcionamiento se basa en los mismos principios básicos de un reactor de fisión, es decir, “utilizan el calor de una reacción nuclear para hervir agua, creando vapor que luego impulsa una turbina para generar electricidad”, según explica la IAEA.
Aunque su tamaño es mucho menor, siguen incorporando elementos típicos como combustible nuclear, moderadores y sistemas de enfriamiento, y en muchos diseños las características físicas y de seguridad están simplificadas para permitir operación autónoma, con largos periodos entre recargas de combustible y menores requerimientos de infraestructura.
- Eso sí, su menor capacidad permite su implementación en entornos donde las plantas grandes pueden no ser prácticas, como comunidades remotas, conglomerados industriales o regiones con pequeñas redes eléctricas, además de que pueden operar continuamente 24/7, lo que los convierte en una opción a considerar para alimentar centros de datos enfocados en IA.
- Hace un par de semanas, la empresa mexicana Bleeding Edge Technologies firmó un acuerdo con la estadounidense Hadron Energy para trazar una ruta de evaluación técnica y regulatoria con el fin de desplegar microrreactores nucleares modulares de 10 megawatts en México, América Latina, Norteamérica y Europa.
Esta alianza busca explorar cómo estos dispositivos pueden alimentar las llamadas «AI Factories», que son ecosistemas diseñados específicamente para el procesamiento masivo de datos que requieren un suministro eléctrico ininterrumpido, algo relevante para Natan Rosengaus, director general de Bleeding Edge, pues mientras la industria de la IA avanza a nivel global, también necesita hallar mejores formas de construir sistemas energéticos alrededor de esta infraestructura.
«La energía nuclear, que es la energía más limpia que existe, es una excelente opción, en especial pensando en el crecimiento y en el futuro de la industria», comenta en entrevista con Expansión. El objetivo de la empresa, entonces, es reservar capacidad para que cuando haya autorización gubernamental se adquieran los microrreactores de Hadron y se implementen en los más de 30 centros que tiene en el país.
- Según la explicación de Rosengaus, los microrreactores se pueden instalar a un costado de los Centros de Datos y transportarse en tractocamiones por su tamaño. Con ellos, se abre la posibilidad de suministrar energía hasta por varios años de forma continua.
El modelo propuesto por Hadron Energy ofrece una potencia de 10 MW, capacidad que puede sostener operaciones críticas de infraestructura por periodos de entre 10 y 15 años. Sin embargo, para poner en perspectiva esta potencia, Rosengaus detalla que el entrenamiento del primer modelo de GPT, hace un par de años, requirió aproximadamente esa misma cantidad de energía.
- Actualmente, el mercado necesita de mayor infraestructura energética, pues la industria de la IA se divide ahora en dos grandes vertientes. Por un lado, el entrenamiento de modelos, que ya demanda más de 100 MW, y la inferencia, que es el uso cotidiano de la IA por parte de empresas y usuarios.
- Para Rosengaus, la meta es lograr una infraestructura distribuida para garantizar un acceso eficiente y rápido a la tecnología, pero respecto a la implementación en México, el lugar exacto para estos microrreactores aún no se define, comenta, pues depende totalmente de la evolución de las leyes locales.
“El despliegue efectivo de esta tecnología estará estrictamente sujeto a la obtención de las licencias y autorizaciones regulatorias correspondientes, tanto por parte de las autoridades de Estados Unidos —país de origen de la tecnología— como de los organismos competentes en cada jurisdicción nacional donde se proyecte su operación”, asegura la compañía.
Rosengaus agrega que el principal obstáculo no es solo técnico, sino social, pues existe una necesidad imperante de transformar la percepción pública sobre lo que significa la energía nuclear hoy en día.
«Hace falta mucho un poco culturalmente este cambio en la percepción de la energía nuclear, que realmente es una energía muy noble”, apunta en referencia al rechazo de la sociedad por accidentes que marcaron la historia de la humanidad, como Chernóbil o Fukushima.
La regulación de la energía nuclear en México está en manos del gobierno
Además del cambio cultural, la industria requiere marcos regulatorios muy claros que definan todos los permisos, puntualiza Rosengaus, que van desde el manejo de la materia prima energética y el tratamiento de residuos después de su uso.
- Actualmente, de acuerdo con Bloomberg, el uso de la energía nuclear en México es exclusivo del gobierno federal a través de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en la Central Nucleoeléctrica de Laguna Verde, en Veracruz. Además, la presidenta Claudia Sheinbaum se ha mostrado en contra de esta energía, porque, pese a sus ventajas, también presenta riesgos para la sociedad.
A pesar de estos retos, Rosengaus considera que México cuenta con una ventaja competitiva en su regulación actual y esa es el esquema de autoabasto, que permite a las industrias construir sus fuentes de energía para consumo propio. “Es un aspecto positivo que tenemos en sentido de poder construir cada vez más infraestructura de Inteligencia Artificial».
Además, para el ejecutivo, el norte de México se perfila como la zona con mayor potencial para este despliegue de microrreactores nucleares, debido a su sólida base manufacturera y la creciente necesidad de sistemas robóticos sofisticados. Estos robots industriales, concluye, requieren una alta capacidad de cómputo cercana, lo que generará una demanda “sin precedentes” de AI Factories en la región fronteriza del país./Agencias-PUNTOporPUNTO






















