La degradación de la calificación soberana de México ya comenzó a extender sus efectos sobre las principales empresas estatales. Moody’s Ratings rebajó la nota crediticia de CFE, en un movimiento que refleja la estrecha dependencia financiera y operativa entre la empresa eléctrica y el gobierno federal, al tiempo que vuelve a poner bajo la lupa los riesgos asociados al ambicioso plan de inversión de la compañía.
- La agencia redujo la calificación de la deuda senior no garantizada en moneda extranjera de la CFE a Baa3 desde Baa2, mientras que la perspectiva cambió de negativa a estable. La decisión ocurrió apenas después de que Moody’s también recortara la nota soberana de México al mismo nivel.
“La acción de calificación sigue la reciente baja de la calificación del Gobierno de México”, explicó la firma en su reporte. Moody’s señaló que la CFE mantiene un fuerte respaldo implícito del gobierno federal y una “muy alta” dependencia crediticia respecto al Estado mexicano.
La agencia añadió que la nota incorpora una dependencia de incumplimiento “muy alta” entre la CFE y el gobierno mexicano.
Un plan de inversión bajo presión
El ajuste ocurre en un momento clave para la empresa dirigida por Emilia Esther Calleja Alor, que impulsa uno de los programas de expansión más ambiciosos de su historia reciente. Moody’s estimó que la compañía contempla inversiones cercanas a 30,000 millones de dólares hacia 2030, un plan que incluye riesgos de ejecución y que requerirá diversas fuentes de financiamiento.
Aunque la calificadora reconoció mejoras en algunos indicadores financieros y una posición dominante dentro del mercado eléctrico mexicano, también advirtió que la empresa sigue expuesta a factores de volatilidad relevantes.
“La evaluación está actualmente limitada por la alta exposición de la compañía a la volatilidad de los precios del gas natural y al riesgo cambiario”, indicó Moody’s. La agencia añadió que, pese a que la CFE mantiene coberturas para parte de sus compras de combustible, sus flujos de efectivo “no están completamente aislados” frente a periodos prolongados de volatilidad energética o interrupciones en el suministro global.
- La eléctrica estatal enfrenta desde hace años una elevada dependencia del gas natural para la generación eléctrica, particularmente del combustible importado desde Estados Unidos. Esa exposición ha cobrado mayor relevancia en un contexto de tensiones geopolíticas y fluctuaciones en los mercados internacionales de energía.
Moody’s agregó que el programa de inversión de alrededor de 30,000 millones de dólares hacia 2030 podría implicar riesgos de ejecución y endeudamiento adicional, aunque espera que el desempeño financiero de la empresa se mantenga acorde con su nivel de calificación durante los próximos 12 a 18 meses.
La presión sobre las empresas estatales
Moody’s reconoció que la empresa conserva fortalezas estructurales importantes. Destacó su posición dominante en el mercado eléctrico mexicano, su liquidez adecuada y una base diversificada de financiamiento.
La firma recordó además que la CFE mantiene el derecho exclusivo de transmisión y distribución eléctrica en México, lo que refuerza su relevancia estratégica para el país.
La compañía opera activos de generación, transmisión y distribución en todo el territorio nacional. Al cierre de marzo de 2026, la empresa contaba con una capacidad instalada de generación de 70.863 gigawatts, incluyendo productores independientes y subastas de largo plazo.
- Además, administraba 111,254 kilómetros de líneas de transmisión y subtransmisión de media y alta tensión, así como una red de distribución de 914,796 kilómetros.
- Moody’s también destacó que la empresa ha buscado ampliar sus fuentes de ingresos en años recientes mediante nuevas líneas de negocio, como la comercialización de combustibles a terceros y servicios de internet.
La perspectiva estable asignada a la CFE refleja, según la calificadora, la expectativa de que el gobierno mantendrá apoyo oportuno en caso necesario y que la empresa conservará un desempeño financiero compatible con su nivel de calificación durante los próximos 12 a 18 meses.
Sin embargo, la agencia dejó claro que cualquier deterioro adicional en la nota soberana de México podría traducirse nuevamente en una baja para la empresa eléctrica. También advirtió que una percepción de menor apoyo gubernamental podría derivar en nuevas presiones sobre la calificación de la CFE.
- La presión sobre las empresas estatales mexicanas también comenzó a reflejarse en otras agencias. La semana pasada, S&P Global Ratings cambió la perspectiva de la deuda soberana de México de estable a negativa y ratificó la nota en BBB.
- La calificadora argumentó que el lento crecimiento económico del país, las restricciones presupuestarias y la materialización de pasivos contingentes podrían derivar en una consolidación fiscal más lenta y en un aumento moderado de la deuda pública.
S&P también modificó de estable a negativa la perspectiva de las calificaciones de la CFE y de Pemex, debido a su dependencia financiera respecto al gobierno federal y los apoyos que reciben del Estado mexicano./Agencias-PUNTOporPUNTO























