Donald TRUMP iniciará el proceso para NO EXTENDER el TMEC

El gobierno del presidente estadounidense Donald Trump anunciaría en las próximas horas que no prorrogará el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), una decisión que marcaría el inicio de una cuenta regresiva de una década para la posible disolución del acuerdo comercial que ha regido la zona de libre comercio de América del Norte durante los últimos 32 años, como sucesor del antiguo TLCAN.

  • Esta declaración activaría formalmente el mecanismo de revisión y caducidad que fue negociado durante la primera administración de Trump, abriendo un período de incertidumbre y negociaciones intensas entre los tres países mientras se discuten cambios profundos al pacto vigente desde 2020.

De acuerdo con la cláusula de extinción incluida en el tratado, si no se acuerda una prórroga por otros 16 años, comenzaría un proceso de revisión de seis años con revisiones anuales durante los próximos diez años, al cabo de los cuales el T-MEC podría expirar definitivamente el 1 de julio de 2036. Aunque esta medida no implica una terminación inmediata del acuerdo, sí genera un plazo concreto que presiona a las partes para llegar a consensos, evitando que el pacto quede en un limbo indefinido con revisiones periódicas que podrían complicar la inversión y el comercio en la región.

  • Las negociaciones actuales ya reflejan las exigencias fuertes de Estados Unidos, que incluyen aumentar significativamente el contenido regional y específicamente estadounidense en la producción automotriz norteamericana. Además, se discuten medidas de protección comercial para impedir que productos chinos se beneficien indirectamente del T-MEC a través de mecanismos de transbordo, junto con la posibilidad de mantener o aplicar aranceles a vehículos ensamblados en México y Canadá.
  • Trump, quien en su momento promovió el T-MEC como el acuerdo comercial más justo y equilibrado que Estados Unidos había firmado, ha endurecido su postura ante el déficit comercial con México, impulsado en parte por el relocalización de cadenas de suministro que antes estaban en China. En lugar de renovar el tratado, el mandatario ha mostrado preferencia por el uso de aranceles elevados sobre automóviles, acero y aluminio provenientes de México y Canadá.

Esta situación representa un momento complejo para la economía mexicana, que ha dependido fuertemente del T-MEC para atraer inversiones en sectores como el automotriz, manufacturas y exportaciones. Mientras los equipos negociadores buscan acuerdos que protejan los intereses de cada país, el inicio formal de la cuenta regresiva añade un elemento de urgencia y volatilidad que podría afectar la confianza de los inversionistas y la planeación a mediano y largo plazo en la región.

En resumen, la decisión esperada de Trump no solo inicia un conteo regresivo formal, sino que redefine el marco en el que México, Estados Unidos y Canadá deberán renegociar las reglas del juego comercial que han moldeado la integración económica de América del Norte durante más de tres décadas. El desenlace dependerá de la capacidad de las partes para encontrar puntos de equilibrio en medio de posturas que, por ahora, muestran más diferencias que convergencias.

Incertidumbre en industrias de EU

La negativa de la administración Trump a comprometerse con la renovación del acuerdo por otros 16 años ha generado un clima de incertidumbre que afecta directamente a fabricantes de automóviles y productores de lácteos, advirtió Politico.

Estas industrias, explicó, dependen de cadenas de suministro multimillonarias y de mercados de exportación que se han consolidado a lo largo de tres décadas.

Anne McKinney, vicepresidenta de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, enfatizó a Politico que la «certeza y estabilidad» son los mayores beneficios del TMEC, y que sin ellos, a las empresas les resulta extremadamente difícil planificar sus inversiones.

La Federación Estadounidense de Oficinas Agrícolas advirtió que someter el comercio a revisiones anuales —en lugar de una prórroga sólida— creará una preocupación constante para los agricultores y ganaderos que ya enfrentan condiciones económicas difíciles.

Expertos y representantes del sector privado consultados por Politico coinciden en que una ruptura del acuerdo o una situación de «limbo» comercial tendría efectos inmediatos:

  • Riesgo comercial: Se pondrían en riesgo más de 1.8 billones de dólares en comercio anual.
  • Inflación: Se prevé un aumento vertiginoso en los precios de productos cotidianos, desde piezas de automóviles hasta aguacates, en un contexto donde la inflación ya es una preocupación central para los ciudadanos.
  • Desarticulación productiva: Las cadenas de suministro actuales están tan integradas que muchos productos cruzan las fronteras del continente varias veces antes de ser finalizados.

A pesar de la retórica hostil del presidente, quien ha declarado que preferiría que el pacto se diera «por terminado», el acuerdo sigue contando con un amplio apoyo bipartidista en el Capitolio.

Analistas y diplomáticos señalaron al Político que Trump enfrentaría una «fuerte oposición en el Congreso» si intentara una retirada unilateral, dado que el TMEC es ley vigente en los Estados Unidos./Agencias-PUNTOporPUNTO

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