BRUGADA, la nueva “Copperfield”; DESAPARECIDOS SE ESFUMAN en las Cifras no en los Hechos

Editorial PUNTOporPUNTO

La Ciudad de México atraviesa una crisis de desapariciones que el poder político insiste en maquillar. No es una exageración ni una narrativa opositora: es una realidad que se sostiene en datos, en testimonios y en la creciente indignación social.

La capital niega su propia crisis

Mientras el discurso oficial repite que “todo está bajo control”, las cifras cuentan otra historia: más de 2,200 desapariciones en 2025 y un incremento cercano al 27% en los primeros meses de 2026.

No es percepción. Es evidencia. La capital del país, gobernada por Morena, ha dejado de ser excepción para convertirse en un foco crítico de inseguridad.

Desaparecer a los desaparecidos

A nivel nacional, México rebasa las 130 mil personas desaparecidas. Sin embargo, desde el aparato institucional encabezado por Clara Brugada Molina, junto con Pablo Vázquez Camacho y Bertha María Alcalde Luján, se impulsa una “depuración” que reduce artificialmente el registro a poco más de 31 mil casos.

El mensaje es contundente y preocupante: importa más ajustar la estadística que enfrentar al crimen.

Esto no es un ajuste técnico. Es una decisión política que distorsiona la realidad, invisibiliza víctimas y alimenta la impunidad.

El colapso que ya es internacional

La alerta no proviene únicamente de colectivos o voces críticas. Amnistía Internacional ha respaldado el llamado del Comité contra las Desapariciones Forzadas de la ONU para declarar una emergencia nacional.

El diagnóstico es claro: impunidad estructural, crisis forense y un Estado rebasado.

En la capital, los hallazgos de restos humanos y las búsquedas encabezadas por familias refuerzan lo que el gobierno intenta negar: el sistema está bajo presión crítica.

Fiscalía bajo cuestionamiento

Bajo la conducción de Bertha María Alcalde Luján, la Fiscalía capitalina enfrenta señalamientos por opacidad e ineficacia.

Las críticas apuntan a prácticas como la construcción de narrativas convenientes, filtraciones que revictimizan y el uso de culpables sustitutos para cerrar casos mediáticamente incómodos.

El caso de Edith Guadalupe ilustra ese patrón: una investigación cuestionada, una narrativa oficial controvertida y una verdad aún pendiente.

Negación como estrategia de gobierno

La responsabilidad política recae en Clara Brugada Molina, cuya administración ha optado por minimizar el problema.

En lugar de asumir la magnitud de la crisis, la respuesta ha sido comunicación política, control de daños y manejo discursivo. El problema de fondo —la operación del crimen y la debilidad institucional— permanece sin resolver.

No hay diagnóstico integral ni estrategia consistente. Y eso se traduce en una política pública reactiva, fragmentada y poco eficaz.

Una ciudad sin verdad, solo mentiras

Cuando las autoridades alteran cifras y administran la información como propaganda, la consecuencia es una ruptura profunda con la ciudadanía.

La Ciudad de México enfrenta no sólo una crisis de desapariciones, sino una crisis de confianza.

Porque aquí no sólo desaparecen personas:

  • Desaparecen expedientes
  • Desaparecen responsabilidades
  • Desaparece la rendición de cuentas

Mentir, la máxima cuatroteísta

Cuando un Estado – Gobierno decide maquillar la tragedia en lugar de enfrentarla, deja de ser parte de la solución y se convierte en el problema.

La pregunta ya no es cuántos faltan. La verdadera interrogante es cuántos más pueden desaparecer —en cifras o en la realidad— antes de que esto reviente socialmente y la administración capitalina asuma plenamente su responsabilidad.

Los mexicanos ya no pedimos explicaciones, exigimos resultados. Y, sobre todo, verdad simple y llana… PARA QUE NOS ENGAÑAN, SI ESTAMOS ASÍ POR CULPA DEL INQUILINO DE LA CHINGADA Y SUS ESTUPIDOS SECUACES‼️

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