La COPA del MUNDO 2026 podría generar MILLONES de TONELADAS de CO2 y RESIDUOS en MÉXICO

Los eventos masivos no tienen por qué ser sinónimo de impacto negativo para el planeta, desde hace algunos años, algunos proyectos han propuesto cambiar esta tendencia, por ejemplo, durante las Olimpiadas de París 2024 se desplegaron diversas estrategias para reducir la huella de carbono.

La Copa del Mundo 2026 será la más contaminante de la historia, debido a que durante toda la justa se podrían generar más de 9 millones de toneladas de CO2 equivalente (unidad estándar que mide el impacto climático de distintos gases de efecto invernadero), por la enorme cantidad de viajes realizados entre turistas, selecciones y delegaciones conformadas por la FIFA y jefes de Estado que estarán presentes.

  • Perla Xóchitl Sotelo, profesora investigadora del Departamento de Energía de la UAM Azcapotzalco, por lo menos en el caso de los juegos que se celebrarán en México. De acuerdo con la catedrática metropolitana, en un principio estos estragos al medio ambiente no se verán reflejados inmediatamente los días de juego, sin embargo, las consecuencias serán visibles a largo plazo.

«Los potenciales eventos que nosotros conocemos como huellas de carbono o huellas ambientales no se ven de manera inmediata. De hecho, si usamos la metodología para determinar estos potenciales impactos, lo podemos observar a 10, 20, 25 años. No es que inmediatamente vamos a ver un aumento drástico en la contaminación a corto plazo», mencionó la investigadora del Departamento de Energía.

Por otro lado, la profesora de UAM también refirió que las condiciones de la CDMX podrían traer importantes riesgos a la salud tanto de los deportistas como de los visitantes a la capital.

Selecciones deben realizar una buena preparación

Respecto a este tema, Carlos Becerril Ramírez, catedrático de la Escuela Superior de Educación Física, explicó que los jugadores de selecciones como Sudáfrica o Corea del Sur deben hacer una buena preparación y un correcto proceso de adaptación para no ver mermado su rendimiento físico.

«Al momento en que los jugadores no respiran de manera normal, el cuerpo no recibe el oxígeno suficiente para poderlo transformar en trifosfato de adenosina, el ATP que nos da la energía. Si yo no tengo una cantidad suficiente de eritrocitos, no voy a poder captar mucho oxígeno y no voy a poder formar ATP, eso me va a producir mucho cansancio», explicó el profesor de la Escuela Superior de Educación Física.

  • Finalmente, a pesar de la fiebre mundialista, el fenómeno del calentamiento global podría pasar factura en los próximos años a causa de los grandes traslados generados durante esta Copa del Mundo.
  • El aumento de emisiones de CO2 no solo aumentará por la cantidad de vuelos, sino también por el incremento en la movilidad de las ciudades mundialistas los días de partido.

El constante cambio en las condiciones del clima en la ciudad pronostica desde fuertes olas de calor con altos niveles de radiación hasta lluvias torrenciales con posibilidades de tormenta eléctrica.

Mundial 2026 generará 34,000 toneladas de residuos en México

Este mundial abre una gran interrogante ambiental: ¿qué pasará con las miles de toneladas de residuos que dejarán los millones de asistentes? Con cerca de dos millones de visitantes esperados en las sedes mundialistas, se estima que el torneo genere alrededor de 34,000 toneladas adicionales de desechos en el país, principalmente plásticos de un solo uso, envases de alimentos y basura producida en espacios públicos.

  • El desafío llega en un contexto en el que la gestión de residuos ya es uno de los principales retos urbanos de la capital. De acuerdo con la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema), La Ciudad de México genera alrededor de 12,000 toneladas diarias de residuos sólidos urbanos, una de las cifras más altas del país. Del total, cerca del 60% corresponde a materiales orgánicos, mientras que el 40% restante se compone de residuos reciclables y no reciclables.

En la Ciudad de México, la gestión de esos residuos forma parte de la estrategia denominada ‘Mundial Verde’, presentada por el gobierno capitalino como uno de los ejes ambientales del evento. El programa contempla acciones para fortalecer la economía circular, promover la separación de residuos y aumentar el aprovechamiento de materiales reciclables y orgánicos.

Estrategia de gestión

La Sedema prevé instalar infraestructura para la separación de residuos en zonas de alta afluencia, además de campañas de educación ambiental dirigidas a visitantes y habitantes. El objetivo es reducir la cantidad de materiales que llegan a disposición final y canalizar aquellos con potencial de aprovechamiento hacia procesos de reciclaje o compostaje.

  • La AMBío instaló islas de reciclaje en el Fan Fest del Zócalo y en los 18 festivales futboleros que se realizarán en distintas alcaldías. Estos espacios contarán con contenedores diferenciados para residuos orgánicos, inorgánicos reciclables e inorgánicos no reciclables, así como personal capacitado para orientar a los asistentes.

“Cuando nosotros ponemos a nuestro agente separador en sitio, logramos un gran aprovechamiento de este tipo de residuos y que se convierten ahora sí que en materias primas”, afirmó Gisela Galicia, presidenta de la AMBío .

La estrategia busca que los residuos orgánicos y los plásticos compostables tengan una ruta específica de aprovechamiento. Una vez recolectados, serán enviados a la planta de compostaje de Bordo Poniente, una de las más grandes de América Latina, donde son transformados en composta utilizada para la recuperación de suelos de conservación de la capital.

  • Los materiales reciclables seguirán una ruta distinta. El PET será enviado a empresas especializadas para su reciclaje y reincorporación a nuevos envases o productos, mientras que las latas de aluminio serán canalizadas a cadenas de recuperación de metales. Otros plásticos podrán transformarse en láminas, mobiliario urbano o productos de larga vida útil.
  • Además, AMBío prevé dar seguimiento a la trazabilidad de los materiales recuperados para conocer su destino final. La organización también contempla proyectos de valorización para algunos residuos, como la transformación de tapas plásticas en macetas que posteriormente podrían utilizarse en espacios públicos de la ciudad.

“Lo que vamos a estar comunicando cada semana son los residuos que se están capturando y dónde se están viendo. Para que sepan la trazabilidad de cada uno de ellos”, explicó Galicia.

Los residuos que no puedan reciclarse también tendrán un destino específico. De acuerdo con la asociación, estos materiales serán enviados a procesos de valorización energética para reducir la cantidad que llega a disposición final y recuperar parte de su contenido energético.

Visibilizar la problemática

Montserrat Ramírez, directora de operaciones de ECOCE , señala que la oportunidad más importante no está únicamente en la gestión de los residuos generados durante el torneo, sino en aprovechar la visibilidad del evento para fortalecer hábitos de separación entre la población y consolidar una cultura de economía circular.

  • Ramírez recalca que muchos de los residuos inorgánicos se pueden reciclar, los orgánicos se pueden compostar y los no reciclables pueden tener una valorización, ya que lo importante es que cada categoría tenga una correcta gestión para que se pueda aprovechar y minimizar los impactos.

“Cuando un envase se deposita correctamente en los sistemas de recuperación, no termina como desecho, ya que puede reincorporarse a procesos productivos para convertirse nuevamente en materia prima y dar origen a nuevos productos. En el caso del PET, por ejemplo, existen capacidades instaladas en México que permiten transformarlo en nuevas botellas o en otros artículos de valor agregado, evitando que estos materiales lleguen a rellenos sanitarios o permanezcan en el ambiente”, agrega Ramírez.

  • ECOCE considera que la infraestructura existente en las tres sedes mundialistas (México, Estados Unidos y Canadá) es suficiente para absorber el incremento de residuos previsto. Debido a que el aumento representará menos de 4% respecto a la generación habitual de estas ciudades, no se espera una presión extraordinaria sobre los sistemas de recolección y transferencia.
  • Más allá de las cifras, el legado ambiental del Mundial dependerá de la participación de los asistentes. La correcta separación de residuos en estadios, Fan Fest y espacios públicos será determinante para que materiales reciclables y orgánicos mantengan su valor y puedan reincorporarse a nuevos ciclos productivos.

“Los grandes eventos representan una oportunidad para demostrar que la gestión de residuos puede ir más allá de la recolección. Si existe infraestructura adecuada, participación ciudadana y mercados para los materiales recuperados, los residuos pueden convertirse en recursos que regresen a la economía, reduzcan la extracción de materias primas y fortalezcan la cultura del reciclaje”, destaca la directora de Operaciones de ECOCE.

Para organizaciones, autoridades y empresas involucradas, el éxito del torneo no solo se medirá en asistencia o derrama económica, sino también en la capacidad de demostrar que un evento de escala global puede convertirse en una plataforma para impulsar una gestión más eficiente de los residuos en la Ciudad de México.

La Copa Mundial han encendido las alarmas respecto al calentamiento global

Al fondo retumbaba el eco de más de 88 mil personas, el coro resonó en el pecho de los 22 jugadores que, desde la cancha, disputaban el título Mundial de fútbol. El mundo comenzaba a retomar su paso tras dos años de confinamiento por la pandemia y desde diferentes rincones, los ojos de millones seguían el balón para presenciar la que ya es considerada la mejor, pero también más contaminante, final de fútbol de la historia.

Podrían pasar muchos años antes de que se repita un partido de “ensueño” como el que protagonizaron Argentina y Francia durante el cierre del Mundial de Qatar en diciembre de 2022, lo que es seguro es que la Copa del Mundo superará con creces el récord de emisiones de gases de efecto invernadero este 2026. De hecho, según el informe FIFA´s Climate Blind Spot, “se perfila para ser uno de los eventos deportivos más contaminantes de la historia”.

“El principal factor tiene que ver con la movilidad. Este será el primer Mundial que se juegue en tres países distintos, lo que significa una enorme cantidad de vuelos internos, traslados entre sedes y desplazamientos de millones de aficionados. Eso, por sí solo, multiplica la huella de carbono del evento”, explicó Álvaro Zavala Avalos, director de alianzas de México por el Clima.

  • Una jugada dividida: por qué el Mundial 2026 tendrá un impacto negativo en el planeta
    Estados Unidos, México y Canadá: tres países unidos por el territorio, su historia y la cancha. La tríada que en más de una ocasión se ha enfrentado en estadios se aliará el próximo año para convertirse, por primera vez en la historia del Mundial, en una sede compartida.
  • Sin embargo, la medida impulsada por la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) no necesariamente obedece a la fraternidad futbolística. Desde hace décadas, el deporte se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos del mundo: solo en 2022, 1.42 billones de personas vieron la final y casi tres cuartas partes de la población mundial participó en el torneo, ya sea de forma digital o física.
  • La multitud de esfuerzos es equivalente a la huella que dejarán en el ambiente: vuelos, viajes en auto, la adecuación de infraestructura, uso de agua y, por su puesto, generación de residuos, se sumarán a una deuda ambiental que no ha podido ser saldada desde la Revolución Industrial.

Gracias a la decisión de expandir la Copa del Mundo —de 32 a 48 equipos— se celebrarán en total 104 partidos, mismos que serán distribuidos en 16 ciudades distintas (tres de ellas ubicadas en México: Guadalajara, Ciudad de México y Monterrey).

El resultado: al menos 9 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (CO2), según el informe preparado por Científicos por la Responsabilidad Global (SGR).

“Esos 9 millones de toneladas de CO₂ son equivalentes a lo que emite una ciudad mediana durante todo un año y se van a reflejar en varios frentes muy visibles. Primero, en el aumento de la contaminación urbana en las sedes: más vuelos, más tráfico, más consumo de energía y combustibles. Ciudades como Guadalajara o la Ciudad de México podrían ver picos importantes de mala calidad del aire durante los partidos y desplazamientos”.

  • Se estima que solo las emisiones del transporte aéreo aumentarán entre un 160 % y un 325 %, en comparación con los niveles promedio de las finales recientes, como indica el informe de New Weather Institute.

Los partidos también tendrán efectos indirectos pues el movimiento masivo de personas y mercancías demandan más servicios básicos.

“A eso hay que sumar el consumo energético en estadios, hospedajes y transporte local; el manejo de residuos particularmente plásticos de un solo uso y el consumo de agua, que en ciudades como Guadalajara o Monterrey puede poner presión sobre sistemas que hace poco vivieron crisis hídricas”, advierte Álvaro.

  • La justa futbolística comenzará el 11 de junio y terminará con fuegos artificiales y la coronación de los nuevos campeones del mundo el 19 de julio. Sin embargo, aún después de que los goleadores mundiales reciban la Copa y los aficionados hayan regresado a sus hogares, las emisiones seguirán atrapando el calor en la atmósfera durante décadas.

“En resumen, el Mundial se convertirá en una especie de termómetro ambiental: si no se aplican medidas serias de mitigación, como las que hemos promovido desde México por el Clima, veremos cómo un evento deportivo puede amplificar el calentamiento global en lugar de ayudar a frenarlo”, añade Zavala.

¿Hay manera de reducir el impacto que la Copa Mundial tendrá en calentamiento global?

Los eventos masivos no tienen por qué ser sinónimo de impacto negativo para el planeta, desde hace algunos años, algunos proyectos han propuesto cambiar esta tendencia, por ejemplo, durante las Olimpiadas de París 2024 se desplegaron diversas estrategias para reducir la huella de carbono.

Además, existen ejemplos de iniciativas ambientales en América Latina que pueden brindar una brújula para encaminar la jugada a una cancha más verde.

  • El Banco de Desarrollo de América Latina propuso la creación de una red verde regional para proteger y restaurar 14 ecosistemas estratégicos en América Latina y el Caribe, con miras a movilizar financiamiento sustentable hacia 2026.
  • Nación Verde dio a conocer el proyecto “Teporingo Forever Forest”, enfocado en la recuperación de cuencas hidrográficas en el “Gran Bosque de Agua” del Valle de México y en la generación de créditos de carbono certificados internacionalmente, mismos que funcionan como un mecanismo de compensación: las empresas que superan sus límites de emisiones pueden adquirirlos para apoyar proyectos sostenibles.

En el ámbito local, el gobierno de Quintana Roo presentó su estrategia integral contra el sargazo, que incluye un Centro de Monitoreo, tecnología especializada, barreras y embarcaciones, respaldada por una inversión anual de 250 millones de pesos. Finalmente, en la Ciudad de México se anunció la instalación de muros verdes en los andenes del Metro CDMX como parte de las acciones para mitigar el cambio climático urbano.

FIFA confirma venta de más de un millón de boletos para el Mundial 2026

“La sostenibilidad no falla por falta de ideas; falla por falta de voluntad y de mecanismos para medir lo que se promete”, dice Álvaro. Así, y desde la perspectiva de los analistas, en el caso de la Copa Mundial, hay tres rutas viables que podrían aplicarse.

La primera está enfocada en el diagnóstico de la huella de carbono que dejará el evento: vuelos, hospedajes, residuos, consumo de luz, agua, todo debe ir incluido ahí. Sin él, “cualquier acción posterior es solo simbólica”.

  • La segunda es la planeación sostenible, como transporte público eléctrico o compartido para los asistentes, estadios con sistemas de captación de agua pluvial y políticas de cero plásticos. Finalmente, es vital que la FIFA se comprometa a compensar las emisiones con proyectos verificables.

“Si un evento deportivo mueve millones de personas y de dólares, debería también mover millones de acciones climáticas. (..) Muchas veces la sostenibilidad se queda en el discurso”.

Más de un especialista coincide en que esta sería una oportunidad histórica para que el Mundial deje un legado ambiental y no una deuda ecológica. Especialmente considerando que en 2030 el mundial se llevará a cabo en tres continentes diferentes./Agencias-PUNTOporPUNTO

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