TEXTO ÍNTEGRO: EMPRESAS cárnicas y lácteas del MUNDO son responsables de emitir más METANO

Las actividades de ganadería intensiva requieren de mayor regulación de las autoridades, ya que pertenece a las industrias que más contaminan al medio ambiente a nivel global, al generar 16.5 por ciento de los gases de efecto invernadero

Las mayores empresas cárnicas y lácteas del mundo son responsables de emitir más metano —un gas de efecto invernadero que contribuye al calentamiento global— que todos los países de la Unión Europea y el Reino Unido combinados, según una nueva evaluación publicada.

El ganado, principalmente el vacuno de carne y de leche, representa aproximadamente un tercio de las emisiones globales de metano, un gas de efecto invernadero de corta vida pero especialmente potente. Sin embargo, a diferencia de las compañías energéticas, las empresas cárnicas y lácteas no están obligadas a informar sus emisiones de gases de efecto invernadero.

  • Por ello, con el fin de comprender los impactos climáticos de estas empresas ganaderas, la firma de investigación sin fines de lucro Profundo y cuatro grupos ambientalistas calcularon las emisiones reuniendo datos disponibles sobre producción y sacrificio, e introdujeron esas cifras en un modelo actualizado utilizado por las Naciones Unidas.
  • Analizaron 45 grandes empresas ganaderas y lácteas, descubriendo que generaron alrededor de 1,000 millones de toneladas de gases de efecto invernadero en 2023, aproximadamente la misma cantidad reportada por Arabia Saudita, el segundo mayor productor de petróleo del mundo.

“Estas emisiones son enormes y en este momento no se mencionan ni se enfrentan realmente en las políticas gubernamentales”, dijo Ben Lilliston, director de estrategias rurales y cambio climático en el Institute for Agriculture and Trade Policy, uno de los grupos que publicó el informe.

Los otros grupos son Friends of the Earth U.S., Foodrise y Greenpeace Nordic.

Los cinco mayores emisores de gases de efecto invernadero fueron las empresas cárnicas brasileñas JBS, Marfrig y Minerva, y las estadounidenses Tyson y Cargill. Juntas, estas cinco representaron casi la mitad de las emisiones de las 45 compañías analizadas en el informe. JBS, la mayor empresa cárnica del mundo, fue responsable de casi una cuarta parte, más que las emisiones de metano combinadas de los gigantes de combustibles fósiles ExxonMobil y Shell, según el grupo de defensa.

  • El informe llega tres semanas antes de la cumbre climática anual de las Naciones Unidas, o Conferencia de las Partes (COP), que este año se celebrará en Belém, Brasil, la primera vez que la conferencia se realiza en la región amazónica.
  • La industria de la carne vacuna de Brasil ha sido durante mucho tiempo culpada por la destrucción de la selva tropical más grande del mundo, ya que los ganaderos talan y queman vastas extensiones de árboles para crear pastizales. La ganadería es el principal motor de la deforestación en la región, responsable de casi el 80 por ciento, y pese a los compromisos públicos de dejar de comprar ganado proveniente de tierras deforestadas ilegalmente, la práctica continúa.

Mientras tanto, solo un puñado de los países firmantes del Acuerdo de París sobre el clima ha establecido objetivos para reducir las emisiones del ganado.

“Esperamos que con este informe se aporte otro conjunto de datos que demuestre que, a menos que el sector de la carne y los lácteos reduzca significativamente sus emisiones —y eso significa una reducción general en el número de animales—, no estaremos ni cerca de cumplir los objetivos climáticos”, señaló Kari Hamerschlag, subdirectora de alimentos y agricultura en Friends of the Earth. “Esperamos que esto sirva como un aporte importante a la conversación sobre la necesidad de implementar reducciones obligatorias de emisiones, particularmente en torno al metano”.

  • Inside Climate News contactó a las cinco principales empresas emisoras que aparecen nombradas en el análisis para preguntar si notaban alguna inexactitud o representación errónea en el informe. No respondieron.
  • Incluso si el mundo dejara de quemar combustibles fósiles —la mayor fuente de gases de efecto invernadero con diferencia—, las emisiones del sistema alimentario actual superarían los objetivos climáticos, según muestran las investigaciones.

Y pese a algunas promesas voluntarias de reducir emisiones, la mayoría de las empresas ganaderas y lácteas han establecido ambiciosos objetivos de crecimiento. JBS ha dicho que planea aumentar su producción para igualar un incremento estimado del 70 por ciento en el consumo mundial de carne para 2050, incluso mientras promete reducir sus emisiones.

“No planean detenerse”, dijo Hamerschlag.

  • En febrero de 2024, la fiscal general de Nueva York, Letitia James, presentó una demanda contra JBS USA, acusándola de engañar al público sobre su plan para alcanzar emisiones netas cero para 2040, a pesar de sus estrategias para aumentar la producción.
  • A principios de este año, el Tribunal Supremo del Estado de Nueva York concedió la moción de JBS para desestimar el caso, aceptando la impugnación de la empresa sobre Nueva York como jurisdicción adecuada.

Las emisiones climáticas y los impactos ambientales del sector agrícola —ya de por sí poco regulados en Estados Unidos— están siendo objeto de aún menos supervisión bajo la administración del presidente Donald Trump.

Al menos tres de las principales empresas incluidas en el informe han reducido discretamente algunos de sus objetivos voluntarios de emisiones y declaraciones relacionadas con el clima en los últimos meses, en medio del retroceso regulatorio generalizado.

Nestlé abandonó un pacto de la industria láctea en el que las empresas acordaban informar y reducir sus emisiones de metano. JBS ha afirmado que sus metas de cero emisiones netas eran solo aspiracionales, no compromisos reales. Tyson eliminó su etiqueta de carne “climáticamente inteligente”, que ya no aparece en su sitio web.

“Parece que están retrocediendo incluso en algunos de los compromisos débiles que hicieron”, aseguró Lilliston. “Es desalentador”.

En un comunicado enviado por correo electrónico, Nestlé dijo que redujo sus emisiones de metano en un 21 por ciento entre 2018 y 2024. “Nestlé revisa regularmente su pertenencia a organizaciones externas. Como parte de este proceso, hemos decidido poner fin a nuestra membresía en la Dairy Methane Action Alliance”, dijo un portavoz de la empresa.

“Sin embargo, Nestlé sigue firmemente comprometida con los objetivos de nuestro Dairy Climate Plan y nuestra Net Zero Roadmap. Estas estrategias continúan guiando nuestros esfuerzos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, incluido el metano, en toda nuestra cadena de suministro”.

  • Lilliston señaló que California y la Unión Europea comenzarán a exigir que las grandes empresas, incluidas las de alimentos y agricultura, informen sobre las emisiones vinculadas a sus cadenas de suministro en los próximos dos años.

“Lo que esperamos es que podamos empezar a tener más transparencia en los informes de las empresas y ser capaces de compararlas a lo largo del tiempo, usando una metodología acordada”, señaló. “Ahí es donde necesitamos llegar, al menos como punto de partida”.

La ganadería causa estragos fatales en el medio ambiente

Las actividades de ganadería intensiva requieren de mayor regulación de las autoridades, ya que pertenece a las industrias que más contaminan al medio ambiente a nivel global, al generar 16.5 por ciento de los gases de efecto invernadero y 50 por ciento de las emisiones antropogénicas de amoniaco en el aire, indicó Nancy Harlet Esquivel Marín, del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Durante el Cuarto Seminario de Criminología Verde en México, la especialista explicó que las emisiones de material particulado en la atmósfera provienen de diversas fuentes, como el estiércol, gases, la alimentación, la cama, así como de plumas, piel y pelo de los animales. Por día, tan sólo una vaca puede generar entre 250 o 500 litros de metano y 200 millones de aves son sacrificadas en el mundo, resaltó.

Además de ser una de las industrias que más gastan agua, la producción ganadera es una fuente importante de contaminantes, sobre todo microbiológicos, químicos y con exceso de nutrientes, en los grandes cuerpos hídricos superficiales y las aguas subterráneas del mundo. Aseguró que esta industria excreta miles de toneladas de efluentes, el estiércol y la orina de distintas especies, las cuales superan a las emitidas por el humano.

  • Tan sólo en 2010, resaltó, en China se expulsaron 3 mil 100 millones de toneladas de desechos fecales de vacas y aves, lo que superó las 2 mil 400 millones de residuos sólidos industriales.
  • Sustentó que la actividad ganadera, junto con el sector agrícola, genera una presión considerable sobre los recursos hídricos porque se destina para la alimentación animal y más de 90 por ciento de las extracciones de agua se atribuyen a la producción de piensos.
  • Señaló que la actividad ganadera también degrada, contamina y deteriora el suelo a través de las prácticas del sobrepastoreo, la deforestación asociada a la expansión ganadera, el manejo inadecuado de efluentes, el uso excesivo de productos veterinarios y la aplicación de agroquímicos.

La contaminación y degradación del suelo por la ganadería juegan un papel crucial por su interconexión con el agua, el aire y la biodiversidad, generando riesgos ambientales significativos, finalizó.

Las sorprendentes maneras para reducir los gases contaminantes que producen las vacas

Las vacas que pastan pacíficamente en las cercanías del instituto de investigación de ciencias agrícolas de Nueva Zelanda -AgResearch- se parecen a cualquier otra: caminan lentamente por los pastizales, con las cabezas inclinadas mientras muerden la hierba y dejan escapar suaves mugidos.

Pero algunos de estos animales no son como el ganado que puedes encontrar en otras granjas. Escondido, dentro de los estómagos de estas vacas, se está llevando a cabo un experimento que podría cambiar el planeta.

Se les ha dado una vacuna contra ciertos microbios intestinales que son responsables de producir metano mientras los animales digieren sus alimentos. El metano es uno de los peores gases de efecto invernadero, aproximadamente 25 veces más potente para atrapar el calor que el dióxido de carbono.

El objetivo de AgResearch es desarrollar esta vacuna, junto con otros métodos antimetano, para permitirnos seguir comiendo carne y productos lácteos mientras se reduce el impacto que la industria ganadera tiene en el medio ambiente. Lo que se podría definir como carne sin culpa y queso con la conciencia tranquila.

  • Emisiones de metano: Las estimaciones varían, pero se calcula que el ganado es responsable de hasta el 14% de todas las emisiones de efecto invernadero derivadas de la actividad humana.

Junto con el dióxido de carbono, la agricultura genera otros dos gases en grandes cantidades: óxido nitroso de agregar fertilizantes y desechos al suelo, y metano.

Este último es expulsado en gran parte por los rumiantes, principalmente ovejas y ganado vacuno, y representa más de un tercio de las emisiones totales de la agricultura.

El rumiante promedio produce entre 250-500 litros de metano por día. A nivel mundial, el ganado es responsable de emitir el metano equivalente a 3,1 gigatoneladas de dióxido de carbono a la atmósfera anualmente.

Pero los científicos de AgResearch esperan que sea posible reducir la contribución que la ganadería está haciendo al calentamiento global.

Su enfoque se basa en el trabajo de Sinead Leahy, un microbiólogo de AgResearch adscrito al Centro de Investigación de Gases de Efecto Invernadero Agrícola de Nueva Zelanda.

  • El origen: microbios: El metano producido por los rumiantes proviene de alrededor del 3% de la gran cantidad de microbios que viven en el rumen, la primera sección del intestino.

Los organismos culpables pertenecen a un grupo llamado arqueas, y son capaces de vivir en entornos donde no hay oxígeno.

A través de un proceso conocido como fermentación entérica, estos microbios descomponen y fermentan los materiales vegetales que comen los animales, produciendo metano. Para liberar la presión que puede acumularse por la producción de este gas, los animales lo eructan.

Para eliminar las bacterias responsables, Leahy y sus colegas tuvieron que encontrar una manera de reproducir las condiciones libres de oxígeno del rumen en su laboratorio.

Usando la tecnología de ADN, pudieron secuenciar los genomas de algunas de las especies clave.

«Es esencial comprender qué hace que estos microbios sean diferentes de otros tipos que también son importantes para la digestión de los rumiantes», dice Leahy.

Este trabajo permitió al equipo de AgResearch diseñar sistemáticamente vacunas dirigidas a varias especies de microbios al mismo tiempo.

«Hay alrededor de 12 o 15 especies en el subconjunto de arqueas que hemos tratado de atacar», explica Peter Janssen, investigador principal del programa de mitigación de metano en AgResearch, quien ha identificado varios microbios productores de metano en el rumen de ovejas y vacas.

  • Las pruebas: Administrada mediante una inyección, la vacuna está diseñada para estimular la producción de anticuerpos antiarqueas en la saliva de los animales, que luego llega al rumen a medida que estos tragan.

Hasta ahora, solo un pequeño número de vacas y ovejas ha recibido la vacuna en los ensayos realizados por el equipo de AgResearch. Pero el equipo ha recogido un buen nivel de anticuerpos en la saliva y también en el rumen y las heces, según el Consorcio de Investigación de Gases de Efecto Pastoral, el principal financiador de la investigación desde 2006.

Habiendo demostrado que los animales vacunados producen el anticuerpo, ahora están tratando de demostrar que esto realmente suprime la formación de metano.

Para probarlo, los animales deben permanecer en una cámara respiratoria, una gran caja transparente y prácticamente sellada, excepto por un flujo de aire fresco. Después se muestrea el contenido de metano en el aire que sale de la caja.

Los investigadores también están realizando mediciones fuera del laboratorio para replicar mejor lo que sucede en el campo. Una de las formas es mediante un comedero modificado en el que el animal pone su cabeza para comer.

«Mientras sus narices están en el comedero, un dispositivo dentro de este puede muestrear su aliento», dice Janssen.

Aún más ingenioso es un dispositivo que se puede atar a la espalda de la vaca. «Tiene un pequeño tubo de plástico que termina justo por encima de la nariz del animal. Cuando el animal exhala, el dispositivo absorbe una muestra de su aliento».

Ninguna de las técnicas se compara con la precisión de la cámara de respiración, pero ambas sirven para dar una idea de lo que sucede en un gran número de animales. Pero aún faltan pruebas definitivas de que la vacunación efectivamente reduce la cantidad de metano que expulsan las vacas.

  • La alimentación: Janssen y Leahy no son los primeros en intentar fabricar una vacuna contra los metanógenos, el término acuñado para cualquier microbio que produce metano.

Algunos científicos australianos lo intentaron en la década de los 90, pero no tuvieron éxito. El equipo de AgResearch confía en que su enfoque genético dará mejores resultados.

Pero la vacunación no es la única idea para «limpiar» el aliento de las vacas. Los animales no producen la misma cantidad de metano, y al menos parte de esta variación es atribuible a diferencias genéticas.

Eileen Wall, jefa de investigación en la Universidad Rural de Escocia, explica que esto ofrece posibilidades para la cría selectiva de animales que producen menos metano.

  • Wall ve esto no como algo que se debe hacer de forma aislada, sino como parte de un programa de cría más amplio para desarrollar ovejas y vacas más saludables y más eficientes. Ambos atributos también reducen los gases de efecto invernadero generados por unidad de carne y leche.

«En los últimos 20 años, ya hemos reducido la huella ambiental de la producción de leche y carne en el Reino Unido en un 20%», señala la investigadora. Pero no todos tienen tanta confianza.

  • Criar animales de esta manera podría llevar mucho tiempo y ser costoso, advierte Liam Sinclair, quien estudia el metabolismo del rumen en la Universidad Harper Adams en Shropshire, Reino Unido.
  • Otra alternativa es alimentar a los animales con una dieta menos del agrado de las arqueas. Esto puede ser parcialmente efectivo, dice Phil Garnsworthy, quien se especializa en nutrición de vacas lecheras en la Universidad de Nottingham, siempre y cuando continúe permitiendo que los animales sigan produciendo leche y carne.

«Probablemente se puede reducir el metano en aproximadamente un 20-25% al ​​alterar la dieta», explica.

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de California, en Estados Unidos, estimó que se podrían reducir las emisiones globales de metano de las vacas en un 15% cambiando su dieta.

Pero Garnsworthy cree que la cifra puede ser más alta. En Reino Unido, dice, los agricultores usan principalmente ensilado de hierba.

«Solo con cambiar a ensilado de maíz, se podría ver una caída en la producción de metano del 10%».

Cuanta más fibra come una vaca, más metano produce, pero agregar legumbres y diversos aceites como linaza y soja a su dieta puede ser útil, agrega Sinclair.

«Una alimentación de mejor calidad hace que los animales sean más productivos, y los animales más productivos producen menos metano», dice.

También se ha demostrado que agregar algas marinas a la dieta de una vaca reduce los microbios productores de metano./Agencias-PUNTOporPUNTO

Documento íntegro a continuación:

https://foodrise.org.uk/wp-content/uploads/2025/10/Roasting-The-Planet-Report-FINAL-16_10_25.pdf

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