Petróleos Mexicanos (Pemex) recurre a la fractura hidráulica (fracking) para aprovechar yacimientos no convencionales de gas natural al menos desde hace 14 años, periodo en el que ha usado esa tecnología en 2 mil 164 ocasiones en mil 95 pozos, de acuerdo con datos obtenidos por El Universal vía Transparencia.
- La información muestra que Pemex y varias áreas operativas y regionales han usado el controversial método al menos desde 2012, e incluso a marzo de este año ya se aplicó la técnica en 12 ocasiones.
La información obtenida por esta casa editorial, con fecha del 8 de abril, se refiere al “número de pozos y ocasiones en las que se ha utilizado la técnica de estimulación apuntalada (fractura hidráulica convencional)”.
Ese reporte lo encabezó el Grupo Multidisciplinario de Administración de Yacimientos (GMAY) de Petróleos Mexicanos, refiriéndose a casos de fractura hidráulica en Puebla y Veracruz, aclarando que no son activos en los cuales se produzca crudo.
Asimismo, la empresa petrolera especificó que otras áreas aplican esta tecnología en el subsuelo de Tabasco y que en ningún caso se han reportado afectaciones al medio ambiente.
- La presidenta Claudia Sheinbaum y su gabinete de energía señalaron que se va a analizar con expertos cómo se realizará fracking no convencional en el país para aumentar la producción de gas natural, ante la alta dependencia a importaciones de ese energético desde Estados Unidos.
- Las cifras aportadas por el área de Transparencia de Pemex revelan que entre 2012 y 2015 hubo un auge en la utilización del fracking, pero luego bajó de forma importante a causa de las campañas proambientalistas, por decisiones políticas y financieras, pero nunca se redujo a cero.
- Luego, desde 2019, pese a que el gobierno anterior se mostró abiertamente en contra del fracking, esa tecnología siguió usándose. En sus reportes a las autoridades financieras de Estados Unidos, Pemex reconoce que sigue extrayendo hasta 15 mil barriles de crudo al día con este método.
Analistas destacan que este método perfeccionado ha permitido a Estados Unidos dejar de depender en gran medida de hidrocarburos de otros países. No obstante, se requiere de una alta especialización tecnológica, con la cual Pemex no cuenta, de forma que tendrá que trabajar con jugadores privados.
“El problema tiene que ver con la capacidad de rendición de cuentas en caso de incidentes. Hoy todavía no nos queda claro, por ejemplo, el derrame en el golfo [de México], qué lo ocasionó, quién es el responsable, cuál es el daño o a cuánto asciende la afectación ambiental y social. No sabemos qué pasa con el Tren Maya, no sabemos por qué el incendio en Dos Bocas, etcétera”, alertó Paul Sánchez, catedrático del Tec de Monterrey.
“Si hacemos fracking en cientos de pozos, vamos a tener riesgos, opacidad y no hay intención de rendir cuentas”.
Trabajo en marcha
Pemex ya ha incrementado la inversión en estos proyectos. Según cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), dadas a conocer en enero pasado por esta casa editorial, la petrolera ejercerá este año 66% más inversión que en 2025 para la extracción de hidrocarburos mediante la tecnología de fragmentación hidráulica.
Se trata del programa Aceite Terciario del Golfo, que recibirá 4 mil 16 millones de pesos, contra 2 mil 423 millones en 2025.
En sus reportes anuales, Pemex informó que este programa de inversión se llama Proyecto Aceite Terciario del Golfo (Proyecto ATG, antes Paleocanal de Chicontepec), y se ubica en la región norte del país, abarcando una superficie de 4 mil 243 kilómetros cuadrados, integrada por 29 campos, divididos en ocho sectores.
“La disminución en la producción de gas natural se debió principalmente a la disminución de la presión en ciertos yacimientos”, reconoció la petrolera a mediados de 2025.
- Un informe de la extinta Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), fechado en abril de 2010, reconocía que desde 1978 se sabe que la zona de Chicontepec representa un amplio recurso geológico continuo de hidrocarburos y constituye una de las mayores acumulaciones de América.
- Para Oscar Ocampo, coordinador de energía del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), el gobierno debe mostrar apertura al sector privado e ir más allá de las asignaciones mixtas.
“Ya hubo un anuncio. Es bueno quitarse telarañas ideológicas, pero no te cambia la realidad. Lo que sí requiere es inversión privada y extranjera”, mencionó.
“Ahora sí México tiene un camino cuesta arriba para atraer nuevos inversionistas. No digo que sea imposible, pero es más fácil para otros países atraer el recurso especializado. Finalmente, la reforma judicial te merma por falta de certidumbre, pero un renovado T-MEC (Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá) podría presionar para abrir más”, sentenció el especialista.
México del gas de Texas y Sheinbaum busca la «independencia» con el fracking
México enfrenta un problema energético desde hace varios años y las recientes tensiones petroleras en Medio Oriente, así como la agresiva política internacional de Donald Trump, está encendiendo alertas: depende mucho del gas de Estados Unidos.
- Al menos el 75% del consumo diario de ese combustible en México viene de su vecino del norte, en su mayoría del estado fronterizo de Texas. Y casi la mitad del gas importado lo utiliza para generar energía eléctrica.
- Si por alguna razón, política, económica o incluso natural (como ya ocurrió con una severa tormenta en 2021) hubiese un cierre a la válvula transfronteriza de este combustible, México estaría en una grave situación.
Qué hacer para evitar tal riesgo es la pregunta que ha abierto la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y que ha generado un debate entre políticos, analistas y científicos relacionados con el sector energético.
- La mandataria ha impulsado la idea de que el país explore una solución a la que se ha opuesto el movimiento de izquierda al que pertenece: la explotación del llamado gas no convencional a través del fracking, una técnica extractiva controversial por sus efectos nocivos al ambiente.
«Yo misma durante muchos años dije ‘el fracking no’. Pero cuando veo las nuevas tecnologías, la situación del país en términos de la dependencia, lo peor que podemos es solo decir ‘no’; en lugar de ‘vamos a averiguar si, en efecto, hay nuevas tecnologías, menores impactos ambientales'», dijo recientemente.
Su pronunciamiento se dio al presentar un panel de científicos y expertos que dictaminará si existe tecnología que haga del fracking una técnica menos nociva para el ambiente y las comunidades donde se realiza.
Mientras se da ese veredicto, Sheinbaum no ha dejado de expresar que la decisión conlleva no solo la soberanía energética del país, sino la propia «viabilidad y el desarrollo» del país y de las próximas generaciones de mexicanos.
El peso del gas importado
México en la actualidad requiere de unos 9.000 millones de pies cúbicos de gas natural al día, pero solo produce 2.300. Los 6.800 restantes (75%) los adquiere en el mercado de Estados Unidos, principalmente del estado de Texas (80%).
- Poco más de la mitad de ese gas natural (56%) se destina a la generación de energía eléctrica que requiere el país, mientras que el 19% lo utiliza la empresa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) para la extracción de combustibles. La industria (13%) y los hogares (11%) consumen el resto.
Los números reflejan la vulnerabilidad ante un evento adverso.
El país solo ha instalado almacenamiento de gas para resistir unos tres días, y las otras fuentes de energía no darían abasto para satisfacer la demanda de un país de 130 millones de habitantes.
En 2021, una severa tormenta invernal en Texas y el norte de México llevó al cierre de los gasoductos, lo que causó apagones en casi la mitad del territorio mexicano durante varios días.
«Al construir constantemente más centrales de ciclo combinado para producir electricidad, México se ha vuelto cada vez más dependiente del gas. El problema es que pasamos el pico de la producción nacional del gas en 2009. Entonces, cuando empieza el declive de la producción nacional, se dispara muchísimo la importación de gas», explica el geólogo Luca Ferrari, un investigador italiano del sector energético mundial en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
- El escenario «es dramático», continúa, pues si se elimina de la ecuación lo que Pemex usa para sus actividades petroleras, la dependencia del gas estadounidense para el consumo en el resto de los sectores del país es casi del 90%.
- Y un problema paralelo y no menos grave, advierte, es la caída constante en la producción de petróleo por la que México tiene que importar casi 50% de la gasolina y diésel que consume en la actualidad y que seguirá agudizándose en la próxima década ante el fin de la vida útil de los ricos pozos petroleros que tuvo el país en su apogeo.
«Estamos en esta situación del final de la era del petróleo», asegura. Y no solo en México, sino en muchas partes del mundo.
El dilema del fracking
La presidenta Sheinbaum presentó en su primer año de gobierno un plan energético por el que pretende elevar de 24% a 38% la generación eléctrica con energías renovables para el final de su gobierno (2030).
Pero incluso con eso y otras fuentes nacionales añadidas a la matriz energética, el crecimiento de la demanda no podría ser cubierto en el corto y mediano plazo.
«Si no hacemos nada, pues cada vez vamos a importar más. ¿Qué problema tiene importar el combustible? Vean ahora lo que sufrieron muchísimos países del mundo con lo que pasó en Irán», dijo Sheinbaum al referirse a la escalada mundial de precios de los energéticos producto de la guerra en Medio Oriente.
- Para Sheinbaum, que en su época académica fue una científica de investigaciones energéticas, una solución a mediano plazo es la explotación del gas no convencional que existe en el subsuelo de México a través de la fracturación hidráulica o fracking.
- Se trata de una técnica que permite extraer el llamado gas de esquisto, un tipo de hidrocarburo que se encuentra literalmente atrapado en capas de roca a gran profundidad. Luego de perforar hasta alcanzar la roca de esquisto, se inyectan a alta presión grandes cantidades de agua con aditivos químicos y arena para fracturar la roca y liberar el gas metano.
Cuando el gas comienza a fluir de regreso lo hace con parte del fluido inyectado a alta presión.
- El fracking se ha usado en el mundo desde mediados del siglo pasado y desde entonces la técnica fue criticada por el excesivo consumo de agua que requiere, la contaminación del líquido con químicos nocivos, las filtraciones a los mantos acuíferos subterráneos, la sismicidad que causa en el entorno y la afectación a comunidades cercanas, entro otros problemas.
La presidenta ha reconocido que tiene efectos, como «toda actividad humana», y no es la principal solución ni una opción definitiva para el problema. Pero desde que abrió el debate sobre su implementación, su discurso se ha inclinado a usar el fracking como una solución para la soberanía energética del país.
«Si yo tantos años me dediqué al cambio climático, no voy a decir que ‘el petróleo es la solución’. Pero necesitamos una parte, durante un buen rato, en lo que desarrollamos otras alternativas. Sí lo tenemos que seguir usando, en lo que seguimos disminuyendo el consumo de energía», dijo recientemente.
La clave del uso del fracking, considera, es emplear nuevas técnicas que no requieran de un uso masivo de agua, que no empleen químicos tan nocivos y que haya un consenso con comunidades de las zonas.
¿Es una solución?
México tiene varias cuencas en las que hay presencia de gas de esquisto que podrían ser explotadas, en especial la que está en el noreste del país (y que forma parte de la región geológica que explota Texas), y en algunos puntos cercanos al Golfo de México.
- Según el director de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, los «abundantes recursos de gas natural» del país que «no se han aprovechado» permitirían generar unos 8.000 millones de pies cúbicos para 2035, un volumen poco inferior al consumo actual, lo que daría cierta viabilidad a la autosuficiencia.
- Pemex ya ha realizado desde hace varios años decenas de perforaciones mediante fracking que el presidente Andrés Manuel López Obrador limitó al máximo al llegar al gobierno (2018-2024).
Aunque defiende las causas de su predecesor, Sheinbaum insiste en que su gobierno ha detectado «una innovación enorme en este tema que permite que ya no se usen químicos tan contaminantes, que se usen químicos biodegradables, y también el reciclamiento de agua».
«Entonces, eso nos hace ver que hay que voltear a ver nuevamente al gas no convencional con ojos de soberanía y con ojos de reducción al máximo de los impactos ambientales. No digo ‘cero impacto ambiental’, porque no hay ninguna actividad humana que sea de cero impacto ambiental, sino reducción y mitigación de los impactos ambientales».
Convocó a un equipo de investigadores de las principales instituciones académicas públicas para evaluar en dos meses si hay viabilidad a las posibles nuevas técnicas.
Ferrari, sin embargo, señala problemas clave con el uso del fracking masivo como pretendería hacerlo el gobierno de México.
Por una parte, el investigador asegura que no existe una industria desarrollada ni estudios consistentes que validen que hay una tecnología más «verde» en la actualidad en el uso del fracking.
«Yo me puse inmediatamente a buscar en la literatura científica, porque propaganda de pequeñas empresas que venden magia siempre hay. Pero artículos científicos hay unos pocos y son cosas bastante experimentales, probadas a escala piloto aquí y allá, que realmente no cambian mucho la cuestión del impacto ambiental», asegura.
«Sobre todo, no son el estándar de la industria. Porque son más caros y no hay ni siquiera una producción industrial de estos compuestos que llaman biodegradables. Son cosas muy de boutique, intentos que hace la industria para pintarse de verde, porque obviamente hay mucha oposición», añade.
Por otra parte, las investigaciones que ha elaborado Ferrari con un equipo de la UNAM han mostrado modelos que apuntan a que el fracking solo podría sostener la oferta de gas para el país unos pocos años. Y cada vez sería más complicado por el crecimiento de México y el tipo de desarrollo económico de industria de manufactura y turismo que tiene.
«Estados Unidos empezó en 2005 y ya ha llegado al máximo. Y si no perfora brutalmente va a caer igual en 10 años. Pero ellos tienen muchísimo más gas no convencional que México, que tiene probablemente un 10% o 15% de los recursos que tiene Estados Unidos. Entonces también para México sería mucho más corto el tema», explica.
- Desde su punto de vista, el gobierno mexicano está atravesando por fuertes presiones de EE.UU. para abrir su territorio al fracking y así poder vender el gas a mercados más atractivos que México en Europa y Asia.
«A Estados Unidos le conviene más mandarlo como gas licuado a Europa o Asia que exportarlo a México a un precio pactado relativamente bajo», considera Ferrari.
Pero, si no es el fracking, ¿qué se puede hacer? La respuesta no es sencilla. Y requiere de mucho más que buscar en el subsuelo.
México, al igual que otros países del mundo, se enfrentará a menos disponibilidad de hidrocarburos, una extracción cada vez más costosa y demandas de energía cada vez más grandes.
- Ferrari explica que hay varios modelos de desarrollo para las próximas décadas, pero apuesta por un ajuste de casi todos los aspectos de la vida humana para armonizar el consumo de energía.
«El tema aquí es muy incómodo, pero la conclusión científica, y hay muchos artículos de las mejores revistas que lo dicen, es que tenemos que crear con menos energía, o sea, tenemos que vivir con una cantidad inferior de energía y de materias primas, también por cuestiones ambientales», explica Ferrari.
¿Qué es esta práctica que implementará Pemex y que puede provocar sismos?
El fracking o fracturación hidráulica es una técnica utilizada para extraer gas de esquisto atrapado en rocas subterráneas mediante la inyección de agua a alta presión mezclada con químicos.
- Aunque ha sido promovida por sus beneficios energéticos, especialistas como Alejandro Bezanilla Morlot, de la UNAM, advierten que implica graves impactos ambientales, como la contaminación de aguas subterráneas, la liberación de metano, el cual es un potente gas de efecto invernadero, además de la inducción de sismos y un altísimo consumo de agua.
- El proceso requiere entre nueve y 29 millones de litros de agua por pozo y utiliza hasta 750 tipos de químicos, muchos de ellos potencialmente peligrosos.
Además, genera contaminación acústica y emisiones adicionales por el transporte de materiales y residuos.
También se han documentado casos de sismicidad inducida, como los temblores registrados en 2011 en estados de Estados Unidos como Ohio, Alabama y Montana.
A nivel global, las emisiones de metano han aumentado desde 2008, lo que ha incrementado la preocupación sobre el impacto del fracking.
Este método no solo libera metano directamente, sino que también provoca fugas durante la fracturación de la roca, contaminando el agua de forma irreversible.
A pesar de estos riesgos, en México ya existen al menos 924 pozos perforados con esta técnica, principalmente en estados del este del país.
¿Por qué el Gobierno usará el “fracking” y cómo mitigará el impacto ambiental?
De acuerdo a Pemex, México cuenta con un importante potencial gasífero: alrededor de 83 billones de pies cúbicos en yacimientos convencionales y 141 billones en no convencionales (es decir, que necesitan el fracking), lo que representa una gran oportunidad energética.
Actualmente, la producción de Pemex es de unos 2 mil 300 millones de pies cúbicos diarios, pero se proyecta elevarla a 4 mil 49 millones al final del sexenio, con incrementos tanto en campos convencionales como no convencionales.
A más largo plazo, en un horizonte de 10 años, la producción podría superar los 8 mil millones de pies cúbicos diarios, acercando al país a la autosuficiencia frente a un consumo cercano a los 9 mil millones.
Actualmente, México importa alrededor del 75 por ciento del gas natural que consume, principalmente desde Estados Unidos, donde el fracking es ampliamente utilizado.
- El desarrollo de estos recursos en territorio nacional plantea retos ambientales que, según el plan del Gobierno, se atenderían mediante tecnología avanzada y prácticas sustentables: uso de agua no apta para consumo humano, reciclaje de hasta el 80 por ciento del líquido, insumos biodegradables y operaciones concentradas con menor impacto en el suelo.
Además, se contempla infraestructura de alta seguridad, monitoreo continuo con sensores e inteligencia artificial, y perforaciones profundas que minimizan riesgos a los acuíferos.
Para reforzar estas medidas, asimismo, se integrará un comité de expertos que evaluará y emitirá recomendaciones sobre la explotación responsable del gas en México.
“Entonces, si vamos a hacer explotación de gas no convencional, tiene que ser de una manera sustentable, que los impactos ambientales se disminuyan al máximo”, señaló la presidenta Sheinbaum.
“Entonces, hemos estado investigando y resulta que hoy, ya, hay no esos químicos tan potentes que se usaban, sino sustancias que no tienen estos impactos ambientales, que muchas de ellas son orgánicas, que se usan otros tipos de arena y que hay reciclamiento de agua”./Agencias-PUNTOporPUNTO





















