GLACIARES del MUNDO en RIESGO por el CALENTAMIENTO GLOBAL; crece el riesgo de ESCASEZ de AGUA POTABLE

El cambio climático no sólo ha llevado al derretimiento de los polos, donde incluso han llegado a reproducirse plantas autóctotonas a un ritmo acelerado para la región, pues sus efectos han perjudicado a los glaciares mexicanos, de los cuales ya sólo quedan cinco, repartidos en el Iztaccíhuatl y el Pico de Orizaba.

Los glaciares del mundo se derritieron a una velocidad vertiginosa el año pasado, un fenómeno que parece imposible de detener, alertó este viernes la ONU.

  • Los últimos ocho años han sido los más calurosos jamás registrados, mientras que las concentraciones de gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono alcanzaron nuevos récords, recordó la Organización Meteorológica Mundial.

«El hielo marino del Antártico cayó a su nivel más bajo y el derretimiento de algunos glaciares europeos literalmente superó los récords», alertó la OMM, un organismo especializado de Naciones Unidas, en su informe anual sobre el clima.

El nivel del mar también alcanzó máximos, con un aumento medio de 4.62 milímetros al año entre 2013 y 2022, el doble que entre 1993 y 2002.

  • Asimismo se registraron temperaturas récord en los océanos, donde va a parar alrededor del 90% del calor atrapado en la Tierra por los gases de efecto invernadero.
  • En el Acuerdo de París de 2015 los países acordaron limitar el calentamiento global a «muy por debajo» de los 2 ºC, preferiblemente a 1.5 ºC, en comparación con los niveles de 1850-1900.

Según el informe de la OMM, la temperatura media mundial en 2022 se situó 1.15 ºC por encima de la media de 1850-1900.

Asimismo, en los últimos ocho años las temperaturas medias mundiales alcanzaron récords, a pesar de enfriamiento causado por el fenómeno meteorológico de La Niña tres años seguidos.

Las concentraciones de gases de efecto invernadero alcanzaron nuevos máximos mundiales en 2021 y siguieron aumentando en 2022.

  • «Partida perdida» para los glaciares: Los glaciares que los investigadores tienen como referencia perdieron en promedio más de 1.3 metros de espesor entre octubre de 2021 y octubre de 2022, una pérdida mucho mayor que la media de los últimos diez años.

Desde 1970 los glaciares han perdido cerca de 30 metros de espesor.

En Europa, los Alpes batieron récords de derretimiento de los glaciares debido a una combinación de poca nieve invernal, una intrusión de polvo sahariano en marzo de 2022 y olas de calor entre mayo y principios de septiembre.

«Para los glaciares, la partida ya está perdida», dijo a la AFP Petteri Taalas, secretario general de la OMM.

La concentración de C02 ya es muy alta y es probable que el aumento del nivel del mar continúe durante miles de años», explicó.

  • En los Alpes suizos, «el verano pasado perdimos el 6.2% de la masa glaciar, la cantidad más alta desde que hay registros».

«Esto es grave», dijo, y explicó que la desaparición de los glaciares limitaría el suministro de agua dulce para los seres humanos y para la agricultura, y también perjudicaría las conexiones de transporte si los ríos se vuelven menos navegables.

Esto va a suponer «un gran riesgo para el futuro», afirmó Taalas.

No se puede detener el derretimiento «a menos que creemos una manera de eliminar el C02 de la atmósfera», agregó.

  • Destellos de esperanza: A pesar de las malas noticias, Taalas afirmó que hay motivos de optimismo.

Afirmó que los medios para luchar contra el cambio climático son cada vez más asequibles, ya que la energía verde es más barata que los combustibles fósiles, y que el mundo está desarrollando mejores métodos de mitigación.

El planeta ya no se encamina hacia un calentamiento de entre 3 y 5 ºC, como se pronosticó en 2014, sino hacia un calentamiento de entre 2.5 y 3 ºC, afirmó.

«En el mejor de los casos, aún podríamos alcanzar un calentamiento de 1.5 ºC, que sería lo mejor para el bienestar de la humanidad, la biosfera y la economía mundial», dijo el secretario general de la OMM.

  • Taalas afirmó que 32 países han reducido sus emisiones y sus economías siguen creciendo. «Ya no existe un vínculo automático entre el crecimiento económico y el aumento de las emisiones», afirmó.

En contraste con los líderes mundiales de hace 10 años, ahora «prácticamente todos hablan del cambio climático como un problema grave y los países han empezado a actuar», añadió.

Glaciares de América Latina, en agonía

Al glaciar Charquini, en Bolivia, y a unos 89 kilómetros al norte de La Paz, se le añadió una especie de apellido como lamento popular: “moribundo”, porque se derrite… sin remedio. Un drama similar sufre una parte del resto de glaciares en el trópico de América del Sur.

“Los glaciares de los Andes tropicales han perdido, al menos, un 30% de su superficie desde la década de 1980, con una tendencia de balance de masa negativa de -0.97 (…) equivalente en agua al año durante el periodo de monitoreo de 1990-2020”.

Así lo advirtió El estado del clima en América Latina y el Caribe 2021, un informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que pertenece al sistema de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

“El retroceso de los glaciares y la correspondiente pérdida de masa de hielo han aumentado el riesgo de escasez de agua para la población y los ecosistemas andinos”, precisó el reporte, del que EL UNIVERSAL tiene copia.

El fenómeno, que en Sudamérica golpea fundamentalmente a Bolivia, Perú y Ecuador con secuelas en Chile y Argentina, es uno de los múltiples saldos del cambio climático, provocado por la intensificación del efecto invernadero ante las emisiones industriales por la quema de combustibles fósiles, entre otros factores.

Entre otras alertas, la OMM planteó sobre la situación sudamericana de los glaciares: —Las reducciones de la superficie en los trópicos han fluctuado entre 25% y 50% desde la década de 1950 y se ha producido una importante pérdida de masa de hielo desde finales de la década de 1970.

—Más al sur, en los Andes de Chile y Argentina, los glaciares también han retrocedido durante décadas, con una tasa diferencial de alrededor de -0.72 (…) de equivalente en agua al año para el periodo 2004-2021 en los Andes secos, y de -0.56 de equivalente en agua de 1976 a 2021 en los Andes meridionales. Estas tasas observadas de pérdida de masa de los glaciares figuran entre las tasas de pérdida de masa regionales más altas a nivel mundial.

—Los glaciares de los Andes tropicales (Bolivia, Perú y Ecuador) han perdido, como mínimo, 30 % de su superficie desde la década de 1980.

—La superficie actual de los glaciares se ha reducido rápidamente desde la década de 1970 en Perú (pérdidas de 54%, 56% y 64% para las cordilleras peruanas de Vilcanota, Vilcabamba y Urubamba, respectivamente), siendo los glaciares de baja altitud los que más han retrocedido en todas las regiones.

—La correspondiente pérdida de masa de hielo ha aumentado el riesgo de escasez de agua para la población y los ecosistemas andinos.

—El retroceso de los glaciares, el aumento de la temperatura y la variabilidad de las precipitaciones, junto con los cambios en el uso de la tierra, afectaron a los ecosistemas, los recursos hídricos y los medios de subsistencia en América Latina y el Caribe.

“Impacto gravísimo”

“El impacto es gravísimo”, afirmó la boliviana Cecilia Requena, ecologista y senadora por Comunidad Ciudadana, el principal partido opositor de Bolivia, tras recordar que los glaciares más “frágiles” son los que se ubican más cerca de la línea o la latitud del ecuador, que divide al planeta en los hemisferios norte y sur, y a la misma distancia de los polos norte y sur.

“Las cordilleras tropicales y sus glaciares están entre las zonas más sensibles y frágiles al cambio climático. La recarga de estos glaciares ocurre en verano, que es cuando hace más calor y llueve. En invierno, de octubre a marzo, están más secos. En el caso de La Paz, el abastecimiento del agua de los glaciares cuando no llueve es menor a 30%”, explicó Requena a EL UNIVERSAL.

“El agua que discurre gracias a los glaciares para el consumo humano, la agricultura y los ecosistemas se vuelve significativa cuando la demanda de agua no hace más que crecer. Por eso, hay estrés hídrico: la oferta de agua va disminuyendo sistemática y constantemente. Hay una afectación generalizada para la biodiversidad”, subrayó.

“Desaparece la concentración de agua de los bofedales”, sectores de altura en praderas con permanente humedad en las mesetas andinas, recalcó.

“Los pronósticos sobre los glaciares de los Andes tropicales son los peores”, advirtió, por su parte, el ecuatoriano Marcos Villacís, ambientalista, ingeniero civil, hidrólogo y profesor de Hidrología en la (estatal) Escuela Politécnica Nacional, de Ecuador.

“Los glaciares a mayor altitud están siendo sometidos a un cambio de temperatura más grande. A futuro, las condiciones ambientales que permiten la existencia de los glaciares van a cambiar. A futuro, estos reservorios de agua se van a volver más pequeños y habrá menos disponibilidad de agua de origen glaciar en la época seca”, describió Villacís a este periódico.

“Al subir las temperaturas, los glaciares no pueden acumular más masa, por lo que se les condena a que no pueden existir. Van a perder masa al subir las temperaturas. Los glaciares de menor altitud se van a perder más rápido y son un reservorio de agua cuando no llueve: son un complemento para el suministro de agua en época seca, que es cuando hay menos agua”, relató.

“Las comunidades cercanas a los glaciares dependen de la disponibilidad de agua de origen glaciar para el consumo humano, el riego, la agricultura, la generación de energía eléctrica y los ecosistemas”, destacó. El deshielo irremediable del glaciar boliviano Charquini en un planeta cada vez más caliente derivó en el surgimiento de la laguna Esmeralda, centro de
atracción turística. Pero el fenómeno en el Charquini tiene apellido: el glaciar moribundo.

Glaciares mexicanos al borde de la desaparición

El cambio climático no sólo ha llevado al derretimiento de los polos, donde incluso han llegado a reproducirse plantas autóctotonas a un ritmo acelerado para la región, pues sus efectos han perjudicado a los glaciares mexicanos, de los cuales ya sólo quedan cinco, repartidos en el Iztaccíhuatl y el Pico de Orizaba.

“En las próximas décadas, los glaciares en México desaparecerán irremediablemente como síntoma del deshielo y del calentamiento global”, detalló Hugo Delgado, del Instituto de Geofísica de la UNAM.

  • De acuerdo con el especialista, esta no sólo es una muestra de lo rápido que avanza el calentamiento global, que de 2011 a 2021 trajo la década más calurosa que se haya registrado, sino que el derretimiento de los glaciares puede provocar un cambio en la temperatura de las zonas aledañas a donde se ubicaba, lo que representa más calor para la población.
  • El propio estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) detalla que en 1958 había al menos 11 en el territorio y en 2018 se detectó la desaparición más actual de uno de los glaciares del país, el Ayoloco, ubicado en la cumbre del volcán Iztaccíhuatl, cuya ausencia impacta en la disponibilidad de agua y regulación del clima de la zona, algo que puede pasar en los otros puntos.

“Si desaparecen los glaciares en su totalidad se terminará el aporte de agua en estos sistemas en épocas de sequías. Además, podrían darse una serie de cambios de carácter climático en las cimas de las montañas”, señaló el experto de la UNAM.

Para las otras masas de hielo en el territorio nacional el panorama no es muy alentador pues se estima que en los próximos cinco años los tres del Iztaccíhuatl habrán desaparecido y se prevé un margen de dos décadas para los del Pico de Orizaba; sin embargo, el especialista asegura que para 2050 no habrá glaciares en México.

Estas formas de hielo se han convertido en uno de los sensores más evidentes del cambio climático, no sólo en el país, sino en todo el mundo, pues cuanto más aumenta la temperatura en el planeta, más rápido se extinguen. “Su continua desaparición es un espejo del mundo al que nos dirigimos. Más caliente, más seco, más agotado”, reveló.

  • Además del calentamiento global, los glaciares mexicanos han sobrevivido rodeados de las zonas industriales del Valle de México y de Puebla, donde no sólo las temperaturas aumentan, sino que la contingencia y contaminantes también fomentan el deshielo.

“Nuestros hielos son heroicos, están resistiendo todo lo que pueden, pero con las condiciones actuales no hay forma en la que puedan sobrevivir por más tiempo”, indicó Hugo Delgado.

La única forma de que se regeneren los glaciares es que existan las condiciones necesarias para ello.

  • UNAM declara extinto el Glaciar de Ayoloco del Iztaccíhuatl: Desde tiempos inmemoriales, la Ciudad de México ha estado coronada por volcanes. El Popocatépetl y el Iztaccíhuatl son emblemas capitalinos: forman parte de la línea del horizonte de la capital mexicana, cuando el smog y el viento así lo permiten, con su silueta reconocible en la frontera entre el Estado de México y Puebla.

Después de milenios, la actividad humana generó que el glaciar más importante de uno de ellos desapareciera para siempre.

Iztaccíhuatl: la mujer dormida se quedó sin su vestido blanco

Tanto el Popocatépetl como el Iztaccíhuatl tienen una presencia cultural milenaria en la cosmogonía de los pueblos originarios mexicanos. En el caso del segundo volcán, cuenta la leyenda que un guerrero tlaxcalteca se enamoró de una joven gobernante de un pueblo aledaño.

  • Al mismo tiempo, una guerra sanguinaria entre los aztecas y los tlaxcaltecas se desató. Antes de que el soldado partiera a librar una batalla contra el enemigo, pidió la mano de la joven a quien le había jurado amor incondicional. Su padre, un cacique poderoso, le concedió su bendición, siempre y cuando volviera sano y salvo del frente de batalla.
  • A la espera, la novia se vistió de blanco. Sin embargo, alguno de los enemigos de su prometido le informó que había perdido la vida. Ella se enfermó de tristeza, y falleció poco tiempo después sin saber que la noticia era falsa. Cuando el guerrero volvió victorioso de la guerra, se enfrentó con la noticia de que su amada había muerto.

A manera de rendirle homenaje, ella subió a un monte con una antorcha incandescente, donde la vela hasta la fecha. Con el tiempo, se convirtieron en volcanes. Hoy, milenios después de que la leyenda se fincó en la tierra, el Iztaccíhuatl perdió su vestido blanco a causa del calentamiento global.

Una consecuencia de la actividad industrial desmedida

Una investigación reciente de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) declaró al Ayoloco, el glaciar más grande que recubría al Iztaccíhuatl durante todo el año, extinto. Su fin se debió a la actividad industrial desmedida y al aumento en las temperaturas a nivel global. Una de las masas de hielo más emblemáticas de México desapareció.

  • A manera de homenaje, los investigadores Hugo Delgado Granados y Anel Pérez Martínez, en conjunto con los vulcanólogos y montañistas de la institución, colocaron una placa conmemorativa que lleva inscrita la siguiente leyenda:

«A las generaciones futuras: aquí existió el glaciar Ayoloco y retrocedió hasta desaparecer en 2018. En las próximas décadas, los glaciares mexicanos desaparecerán irremediablemente. Esta placa es para dejar constancia de que sabíamos lo que estaba sucediendo y lo que era necesario hacer. Solo ustedes sabrán si lo hicimos».

  • Delgado aseguró que uno de los efectos inmediatos de esta desaparición es el acceso al agua dulce con el que contaba la Ciudad de México. Sin la presencia de los casquetes de hielo, la temperatura en la zona también incrementará, y los ciclos de la lluvia se verán gravemente condicionados.

Con respecto a la placa, instalada a 4 mil metros de altura en el Iztaccíhuatl, Anel Pérez Martínez enfatizó que “ésta no es una placa de honor, es una placa del deshonre, de la vergüenza que nos da, no el cambio climático, sino la emergencia climática”./Agencias-PUNTOporPUNTO

Recibe nuestro boletín informativo, suscríbete usando el formulario