Crónica. ABEL SÁNCHEZ
CIUDAD DE MÉXICO
*¡Y si sí!*
La Selección Nacional de Fútbol continúa con su racha invicta en la 23ª edición de la Copa del Mundo de la FIFA 2026, organizada en toda Norteamérica, al conseguir su primer triunfo en encuentro de eliminación directa en 40 años y el número 69 de toda su historia, tras dejar fuera en dieciseisavos de final a un aguerrido Ecuador por marcador de 2-0, en un repleto estadio Ciudad de México, pasado por agua, debido a la lluvia, pero con un público fiel en las gradas.
Las anotaciones fueron realizadas por dos nuevos atacantes récord: Julián Quiñones y Raúl Jiménez, que llegaron a tres y dos anotaciones en mundiales, respectivamente, con lo que se aumentó la paternidad contra el cuadro sudamericano, a quien han vencido en dos ocasiones: Corea-Japón 2002 y anoche.
Por fin, una escuadra azteca alcanzó el deseado quinto partido, ese con el que se soñó desde Estados Unidos 1994 y se esfumó en penales ante Bulgaria; el de 2002, tirado por la borda frente al equipo de las barras y las estrellas, en un encuentro infame; las dolorosas caídas contra Argentina en Alemania 2006 y Sudáfrica 2010 o el más cercano en Rusia 2018, donde Brasil los bailó al ritmo de 2-0.
Pero en esta ocasión fue distinto, ya le tocaba al equipo de todos, tras 17 participaciones en el torneo reír, gozar, bailar y soñar, porque los de Javier Aguirre tiene todo en casa, en cierta parte a modo y no se puede desaprovechar la ventaja y, afortunadamente, no se ha requerido “ayuda” como la brindada a Corea hace 24 años, ya que los chicos de esta generación saben jugar y gustar para seguir adelante.
“El Vasco” Aguirre regresó al cuadro titular que le dio resultados anteriormente, salvo la continuidad de Jorge Sánchez, Luis Romo y Gilberto Mora, que han tenido destacada actuación.
Por su parte, el técnico de la tricolor, el argentino Sebastián Beccacece planteó una estrategia conservadora y confió en la adaptación a la altitud de su escuadra, ya que están acostumbrados a jugar en una situación similar a la de la capital de la República Mexicana, 2 mil 240 metros sobre el nivel del mar, factor que no era de preocupar.
Pero, la afición puso el color con los oles y la presión abucheando desde el inicio y hasta el final. 83 mil 264 gargantas alentando y empujando son un factor desequilibrante para los rivales.
Con la vibra del jugador número 12, su mejor arma, México presionó al arranque asfixiando y encerrando a su oponente en el terreno, generando tres jugadas de peligro en dos minutos, entre el 5’ y 7’.
Primero, Gilberto Mora recibió un trazo de Jorge Sánchez, pero su disparó se fue por arriba del travesaño defendido por Hernán Galíndez; después, Luis Romo tomó el balón fuera del área grande y sacó un riflazo desviado, cuando Raúl Jiménez estaba en mejor posición; la tercera, Romo clavó un centro pasado a segundo poste, para que el delantero del Wolverhampton se lanzara de palomita, con mal tino, pues su cabezazo salió a un costado del poste izquierdo. Se estaba cerca de abrir el marcador.
Otra más sucedió al cuarto del partido, Mora, el futbolista más desequilibrante y joven del Tri, recogió un esférico tras un rebote defensivo de un centro, en el lado izquierdo, se perfiló hacia adentro para colgar el balón en el ángulo contrario de la portería, pero su genialidad zumbó cerca.
La tricolor ecuatoriana buscó descontar con el extremo, John Yeboah, quien entró por fuerza al área azteca, se quitó a César Montes y estrelló la pelota en el poste derecho de la meta de Raúl Rangel. Un Susto.
Pero tanta insistencia verde surtió efecto al 22’, cuando Julián Quiñones robó la pelota en medio campo, cedió para Romo, quien entregó a Roberto Alvarado, que envió un pelotazo al frente confiando en la velocidad de Quiñones, el atacante mexicano quebró la cintura del defensa Willian Pacho y colgó el tiro al primer poste, 1-0.
Tras irse a la pausa de hidratación, Sánchez comenzó un contraataque desde tres cuartas partes de campo, Jiménez bajó el globito y encaró rumbo al arco de Galíndez, entregó a Quiñones en los linderos del área y él le devolvió para un derechazo de Raúl que se incrustó en el ángulo, 2-0, al 31’. Se dominaba y se era mejor.
El árbitro esloveno, Slavko Vinčić, fue atinado y cercano en sus decisiones. Cuando necesitó demostrar su autoridad lo hizo, como en la falta de Pacho contra Raúl, que lo arrojó sobre una cámara de transmisión, al mostrar la tarjeta amarilla a Alán Franco, antes de irse al descanso o cuando expulsó al defensa Piero Hincapié por insultos a Santiago Giménez, al 90+5’.
El “Tala” Rangel se volvió a vestir de ídolo al 39’, cuando Yeboah encaró desde la izquierda y se quitó a Jesús Gallardo con un enganche hacia adentro, para un zapatazo rechazado por el guardavallas.
En la segunda parte, se sentía más cerca el tercero que el descuento y al 67’, en tiro de esquina Montes ganó un cabezazo a bocajarro, que Hernán Galíndez echó por encima del travesaño con las uñas.
Al 74´, Kevin Rodríguez superó a la zaga local y de milagro no cayó el de la honra, ya que Rangel achicó el ángulo de tiro. El resto del cotejo, con los cambios, se cerró con ataques sin sustento y manejo de partido mexicano, algo de lo se adoleció en ocasiones anteriores.
Tras el silbatazo final, el balance de cuatro juegos es satisfactorio: se mantiene invicto en diez juegos mundialistas en el país, presume un aparato sólido con apenas 2 dianas en contra en 13 juegos disputados en todo el año; con su paso por el torneo, se ostenta el noveno puesto en la clasificación de la FIFA; le ganó a una escuadra que lo duplica en valor de plantel (420 mdd por 218 mdd); acumuló 389 minutos con la portería imbatida y su presencia desata alegría, esperanza e ilusión a un país necesitado de una válvula de escape antes de estallar en su realidad. El Ángel de la Independencia ya es una sucursal del manicomio cada que se gana y si prosiguen avanzando los fans lo van a tirar.
La suerte está a su favor. Frente a los ecuatorianos se llegó a seis triunfos, un empate y una derrota en enfrentamientos oficiales, incluidas Copas del Mundo y Copa América. Mientras, Aguirre sigue incrementando su legado como director técnico. Su balance es de siete triunfos, dos empates y tres derrotas, en 12 juegos en tres torneos distintos. Confirmándose como el encargado de las riendas de un combinado nacional con más juegos mundialistas de la era actual, por encima de leyendas del calibre del español Antonio López Herranz (12) e Ignacio Trelles (6).
El siguiente paso es trascendental, ya que de ganar el próximo domingo quedaría a tiro de piedra de la gloria por una semifinal, el rival saldrá de la llave entre Inglaterra y República del Congo, que se verán las caras este miércoles.
Veremos si estos nuevos niños héroes siguen haciendo soñar a todo un pueblo, ahora sí cabe esa acepción tan trillada en la política actual, que está ansioso de festejar y festejar. Hoy lo consiguieron, pese a que se inició una hora más tarde por tormenta eléctrica, alrededor del inmueble de Santa Úrsula, Coapa.
¡Sonrían, ahora sí ganaron!

























