La IA llegó a las AULAS y plantea desafíos inéditos como son la FORMACIÓN INTELECTUAL

El impacto de la inteligencia artificial (IA) en la enseñanza superior es evidente. En México, 77 por ciento de los alumnos y 78 por ciento de los docentes la usan para producir textos académicos

El avance de la inteligencia artificial en el ámbito educativo ha modificado profundamente los procesos de aprendizaje y la manera en que los estudiantes desarrollan sus habilidades cognitivas. Universidades como Oxford y Columbia han concretado acuerdos con empresas tecnológicas para incorporar herramientas como ChatGPT en sus programas, multiplicando tanto las oportunidades como los desafíos pedagógicos.

La utilización generalizada de sistemas de IA generativa muestra un giro radical en la relación de los estudiantes con la información y la elaboración de trabajos académicos.

Un informe citado por The Independent revela que el 88% de los alumnos consultados ha recurrido a inteligencia artificial para realizar tareas, en comparación con el año anterior. Este fenómeno ha creado una percepción de normalidad tecnológica, respaldada por la lógica de que si los pares lo emplean, su uso resulta legítimo para cualquiera.

Distintos estudios sugieren que una mayor asistencia tecnológica se asocia con menor activación de áreas cerebrales implicadas en el razonamiento y el desarrollo de ideas propias. Los estudiantes sometidos a la intervención de modelos de lenguaje generativo presentan mayores dificultades para citar o fundamentar sus escritos. Aun cuando los resultados son preliminares, indican la importancia de cuestionar el impacto de este tipo de soluciones en las capacidades esenciales para el aprendizaje autónomo.

  • La inquietud acerca de la relación entre tecnología, memoria y comprensión tiene antecedentes remotos. Sócrates ya advertía que la escritura podría debilitar la memoria, y en 2011 se identificó el denominado “efecto Google”: la facilidad de consultar la web reduce la tendencia a retener datos.
  • El acceso inmediato no garantiza comprensión ni pensamiento profundo; asuntos cada vez más relevantes ante la automatización de tareas intelectuales.

Interactuar con IA puede dar una falsa sensación de aumentar el dominio intelectual, cuando lo que disminuye es la exigencia cognitiva requerida. Esta ilusión, señalada por Aaron French y vinculada al efecto Dunning-Kruger, incrementa la confianza infundada y erosiona el sentido crítico.

Este efecto puede influir en la formación de competencias fundamentales para el análisis, la autocrítica y el perfeccionamiento continuos.

La diferencia entre usos complementarios y sustitutos de la IA dentro del aula no siempre resulta clara. Actividades consideradas menores —como la realización de esquemas o el desarrollo de ideas iniciales— cumplen una función imprescindible en la organización del pensamiento y en la adquisición de destrezas independientes.

La externalización sistemática de estos pasos a través de herramientas automatizadas puede restringir el potencial de aprendizaje.

  • Las instituciones educativas avanzan, en muchos casos, hacia la normalización de la IA en la vida universitaria. Ejemplo de ello es el reciente convenio entre Oxford y OpenAI, que proporciona una versión personalizada de ChatGPT a sus estudiantes.
  • Dicho uso está acompañado por directrices estrictas: los usuarios deben asumir la responsabilidad por los contenidos generados, identificar limitaciones —como posibles sesgos o errores— y garantizar la transparencia en cada etapa.

Por otra parte, el entusiasmo inicial por los dispositivos tecnológicos en las aulas estadounidenses pronto se vio confrontado por realidades problemáticas. De acuerdo con National Review y datos de Common Sense, el 97% de los alumnos revisa su teléfono en horario escolar; el 60% recibe más de 200 mensajes al día, frecuentemente durante las clases.

Este contexto de interrupciones constantes afecta la concentración, reduce el tiempo de lectura y coincide con un descenso prolongado en los resultados académicos. Las solicitudes de los directivos para limitar el uso de teléfonos crecen frente al aumento de la distracción y los comportamientos disruptivos.

La sobrestimación del potencial transformador de la tecnología, especialmente de los teléfonos y redes sociales, alimentó la esperanza de una educación más inclusiva y democrática.

Sin embargo, la experiencia señaló límites tangibles: menor foco, dificultades para gestionar el tiempo de pantalla y una relación más tensa entre padres, alumnos y profesores ante la integración de plataformas digitales como única vía para el cumplimiento escolar.

  • Algunos discursos proclamaron, incluso, el final de la necesidad de memorizar datos, sugerencia que no resistió la comparación con los desafíos de la vida real. En 2022, por ejemplo, el National Council of Teachers of English recomendó desplazar el foco de la lectura de libros y la redacción tradicional para enfatizar la producción y consumo de contenidos digitales. Esto implicó dejar a un lado prácticas formativas que resultan insustituibles en la formación de ciudadanos críticos y participativos.

Normalizar la IA en la escuela también repercute en la vida familiar, al reducir el margen que tienen los padres para decidir en qué medida los hijos trabajan con asistentes automáticos, y dificultar el discernimiento entre el uso estrictamente académico y el recreativo.

Será más difícil para los padres distinguir si una conversación con un asistente de IA corresponde a tareas escolares o responde a otros intereses.

La integración de la inteligencia artificial en la educación implica beneficios tangibles y también desafíos complejos. La tecnología puede acercar recursos y democratizar el acceso, siempre que no sustituya el desarrollo autónomo de habilidades como el análisis, la valoración crítica y la creatividad intelectual. Estos aspectos exigen atención y autolimitación, tanto a nivel institucional como personal.

La incorporación de IA en la escuela debe contemplar riesgos y ventajas reales, con juicio y con la claridad de que hay competencias —el pensamiento, el discernimiento, la construcción reflexiva del conocimiento— que ninguna herramienta digital puede reemplazar.

Hace falta mucho más que un entusiasmo superficial o deslumbramiento: el criterio y la sensatez continúan siendo insustituibles.

9 de cada 10 jóvenes universitarios en LATAM usan IA

En el último año, los estudiantes de educación superior en América Latina han adoptado la inteligencia artificial (IA) a un ritmo acelerado: 92 % utiliza al menos una herramienta de manera regular.

  • Así lo revela la Encuesta sobre la IA en la Educación Superior en América Latina 2026, realizada por el Digital Education Council (DEC), en colaboración con el Instituto para el Futuro de la Educación (IFE) del Grupo Educativo Tecnológico de Monterrey.

“La IA ya no es experimental en la educación superior: está transformando de manera fundamental la realidad cotidiana”, señala el estudio.

Ante este panorama, directivos del DEC destacan la necesidad de priorizar una gobernanza transparente y cerrar las brechas de confianza y habilidades mediante una formación práctica en el uso de estas tecnologías.

En la encuesta participaron 30 mil estudiantes de 29 instituciones de educación superior de América Latina, entre ellos alumnos del Tecnológico de Monterrey.

Adopción acelerada de IA en América Latina

El estudio indica que los estudiantes de América Latina utilizan herramientas de inteligencia artificial con mayor frecuencia que el promedio global.

Mientras que en el mundo el uso de IA entre estudiantes de educación superior fue de 86 %, en América Latina la cifra alcanza 92 %.

  • Estos datos contrastan con la percepción de que los países que lideran el desarrollo tecnológico, como Estados Unidos o China, son también los que registran mayores niveles de adopción de estas herramientas.
  • Entre los estudiantes universitarios y de posgrado, ChatGPT es la apliçación más utilizada para apoyar su aprendizaje. Le siguen Gemini y Meta AI.
  • En la lista también aparecen Microsoft Copilot, DeepSeek y Perplexity, así como otras aplicaciones de inteligencia artificial, entre ellas Cici AI, NotebookLM, Grok y Claude, aunque con menor presencia.
  • Héctor Ceballos, director del Living Lab & Data Hub del IFE, dijo que este informe es fundamental para comprender las expectativas y necesidades de docentes y estudiantes sobre el uso de la IA para la educación en América Latina.

«Sus hallazgos son relevantes, no solo para las instituciones de educación superior, sino también para los gobiernos y los tomadores de decisiones de la región.

«Confirma la creciente adopción de IA entre docentes y estudiantes, pero también revela una creciente brecha en la alfabetización en IA entre quienes adoptaron IA y quienes ni siquiera están interesados en aprender a usarla», dijo Ceballos a CONECTA.

Ceballos agregó que las perspectivas de docentes y estudiantes sobre el uso de IA, particularmente en áreas como la retroalimentación y la evaluación, ofrecen evidencia valiosa para informar la política educativa, las pautas institucionales y el desarrollo de nuevas tecnologías educativas.

«En última instancia, este informe apoyará a las instituciones en la priorización de acciones estratégicas para promover el uso responsable y eficaz de la IA en la educación».

La IA como apoyo en la enseñanza

La IA también se ha posicionado como una herramienta de apoyo para la docencia en educación superior, aunque muchos profesores aún mantienen cierta cautela respecto a su integración en el aula.

La encuesta revela que 78 % de los docentes utiliza IA en sus actividades de enseñanza, una cifra 18 puntos porcentuales mayor que el promedio global.

Esto indica que, al igual que ocurre con los estudiantes, la adopción de estas herramientas entre los profesores de América Latina es superior a la registrada entre sus pares en otras regiones.

La mayoría de los docentes afirma utilizar la IA principalmente para automatizar procesos relacionados con la preparación de clases, entre ellos:

  • Crear materiales de enseñanza
  • Producir contenido multimedia
  • Apoyar tareas administrativas
  • Impulsar la participación de los estudiantes en clase
  • Enseñar a los alumnos a utilizar herramientas de IA
  • Traducir contenidos a otros idiomas
  • Detectar posibles trampas o plagio en el aula

Docentes adoptan la IA con sus alumnos con precaución

Pese a los beneficios que reconocen en estas herramientas, ocho de cada diez docentes reportan un uso mínimo a moderado de la IA, lo que refleja un enfoque cauteloso hacia su integración en la enseñanza.

Entre las principales preocupaciones se encuentra el riesgo de que los estudiantes se vuelvan excesivamente dependientes de estas tecnologías, así como el sesgo y la precisión de la información generada por las aplicaciones.

Al igual que los estudiantes, los profesores también expresan inquietud por la capacidad de evaluar críticamente los resultados generados por la inteligencia artificial.

De hecho, esta se perfila como una de las principales preocupaciones del profesorado.

En una pregunta posterior sobre las habilidades que necesitará un educador en esta nueva era, los docentes identificaron facilitar el pensamiento crítico como la competencia más importante.

Por ello, el estudio subraya que la integración de la IA no se trata de automatizar la educación, sino de transformar la forma en que enseñamos y aprendemos.

Asimismo, destaca la necesidad de impulsar el rediseño de los métodos de evaluación para preservar la integridad académica y fomentar las habilidades de pensamiento crítico que demandará la fuerza laboral del futuro.

Preparar a estudiantes y docentes para la era de la IA

La inteligencia artificial irrumpió con fuerza en 2023 y, en apenas tres años, ha tenido un impacto significativo en múltiples industrias, así como en la economía y la educación.

  • La encuesta muestra que los estudiantes de educación superior que reportan un uso intensivo de aplicaciones de IA consideran que la preparación para el futuro requiere una formación institucional en estas herramientas.
  • Estos estudiantes también se sienten más preparados para desenvolverse en un entorno laboral donde la IA tiene un papel relevante y muestran mayor confianza frente al mercado laboral del futuro.
  • De forma similar, los profesores con mayor alfabetización en inteligencia artificial se muestran más abiertos a integrar estas herramientas en sus clases para preparar a los estudiantes para el trabajo del mañana.

Sin embargo, el estudio advierte que la comprensión del impacto de la IA es considerablemente menor entre los estudiantes con menor alfabetización digital, lo que evidencia una brecha importante en el conocimiento y uso responsable de estas tecnologías.

Es decir, tanto alumnos como profesores aún enfrentan el desafío de desarrollar una comprensión más profunda sobre el uso responsable de la inteligencia artificial, incluyendo sus implicaciones éticas, sus lineamientos de aplicación y su potencial como herramienta de aprendizaje en el aula.

  • La incorporación de la IA representa un cambio profundo para la educación superior en América Latina.
  • El reto ahora será aprovechar su potencial de manera responsable y estratégica para formar estudiantes éticos, críticos y preparados para un mundo crecientemente digital.
  • En este contexto, el director ejecutivo del IFE, Michael Fung, enfatizó que la adopción responsable de esta tecnología exige claridad y criterio.

“Conocer el alcance de la IA generativa, sus aplicaciones, limitaciones y riesgos éticos es una tarea impostergable. Solo a partir de un entendimiento claro será posible tomar decisiones informadas que nos permitan actuar responsablemente ante un entorno global cambiante”, afirmó.

Casi 80% usan IA en educación superior para textos académicos en México

El impacto de la inteligencia artificial (IA) en la enseñanza superior es evidente. En México, 77 por ciento de los alumnos y 78 por ciento de los docentes la usan para producir textos académicos, y al menos medio millón de estudiantes universitarios la emplea para apoyo emocional, asegura Carlos Moreno Arellano, director general de Educación Universitaria e Intercultural, de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

  • En entrevista, dijo que en diciembre pasado concluyó la aplicación de una encuesta sobre el uso de esta herramienta tecnológica entre la comunidad universitaria en el país, en la que participaron normales e instituciones públicas y privadas, así como instituciones interculturales, politécnicas y tecnológicas.

“Obtuvimos más de 1.5 millones de respuestas válidas de estudiantes y cerca de 170 mil de profesores, lo que representa 35 por ciento de los segundos, y 30 por ciento de los primeros. Sin temor a equivocarme, ésta es la muestra más grande del mundo sobre el uso de la IA generativa en la educación superior”, indicó.

Entre los primeros hallazgos preliminares se identificó que nueve de cada 10 estudiantes y maestros la ha aplicado en al menos una ocasión, por lo que “no hay una brecha de uso entre ambos sectores, lo que contradice muestras recabadas en otras regiones, como Europa o Estados Unidos, donde se estimaba que los jóvenes la empleaban más”.

  • Pese a esto, señaló, 71.3 por ciento de estudiantes y 71.8 de docentes señalan que no conocen ninguna normativa institucional de su universidad sobre el uso de la IA, es decir, hay una aplicación masiva, pero persiste una brecha en políticas institucionales.
  • Se suman, dijo, prácticas preocupantes, pues 10 por ciento de alumnos y 9 por ciento de profesores la emplean para apoyo emocional. De ellos, 50 por ciento consideraron que les ayudó mucho conversar con un algoritmo sobre sus problemas. “Es evidente que no podemos dejar la salud mental de nuestros jóvenes en manos de la IA”.

Moreno Arellano enfatizó que la docencia universitaria “no puede seguir como una práctica de mera transmisión de información, porque los estudiantes tienen muchas vías para obtener esos datos. Si tan sólo consideramos el aprendizaje digital, hay más mexicanos siguiendo cursos en la plataforma Coursera –más de 7.5 millones– que el total de la matrícula reportada para educación superior, 5.5 millones de estudiantes”.

Frente a los nuevos desafíos que impone la inteligencia artificial en este grado de instrucción, el funcionario llamó a “resignificar la universidad, a transformar su modelo pedagógico y curricular. Tenemos que ser autocríticos en las instituciones y cambiar el modelo tradicional de impartir una cátedra por una práctica docente que fomente el debate en clase, la generación de pensamiento complejo y de reflexión crítica”.

Mencionó que en el país 30 por ciento de quienes logran ingresar a una institución de enseñanza superior abandonan las aulas en el primer año, lo que es “una tragedia social, financiera, humana, y debemos hacernos cargo y asumir la responsabilidad como autoridades educativas y universidades de que muchos jóvenes se van porque simplemente no les gusta lo que ven. No les satisface el modelo curricular o no tienen flexibilidad suficiente”./Agencias-PUNTOporPUNTO

Recibe nuestro boletín informativo, suscríbete usando el formulario