Sinfónica Juvenil de Yucatán da el último adiós a su director

AGENCIAS

Entre ecos de clarinetes, tubas, timbales y trompetas, así como aplausos y gratitudes, decenas de jóvenes músicos y creadores dieron el último adiós al director de orquesta, Luis Fernando Luna Guarneros, quien fue asesinado.

El vestíbulo del teatro “José Peón Contreras”, con sus emblemáticas escaleras y pisos de mármol, sirvió de capilla ardiente para homenajear al músico formado en Europa y Asia, quien a su vez inspiró a innumerables ejecutantes locales.

Una fotografía suya de riguroso smoking y con una sonrisa conocida dentro y fuera de los escenarios -hasta el último día de su vida como director de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Yucatán (OSJY)-, sirvió para enfatizar el legado musical del mexiquense, a quienes la mayor parte de los presentes en su adiós, acompañaron de blanco.

Un féretro blanco con herrajes en oro llegó poco después del mediodía al recinto, en su interior el músico, quien de inmediato fue recibido por su madre, Rosa María Guarneros, con un beso sobre el metal y un largo abrazo que secundaron sus hermanos Víctor, Dinora, Claudia, Alejandro y Karina.

La batuta de Irwing Guzmán Dzul acompañó la escena, primero con las notas propias de “El arca de Noé”, de Bert Appermont, y luego con “La marcha Radetzky”, de Johann Strauss, algunas de las melodías que eran esenciales en la presentación de la OSJY.

Fue entonces cuando las primeras lágrimas de los jóvenes músicos empezaron a brotar, pero el también músico Víctor Luna Guarneros, con una voz limpia, tranquila y afable pidió el pésame para la familia, “un pésame sonriente”.

Tomó la palabra e hizo hincapié en el legado de su hermano, quien renunciara a trabajar en Viena, Austria, para venir a Yucatán, primero como director de la Orquesta Sinfónica de Yucatán y luego, como director de la OSJY que representó un reto y un triunfo sobre las decisiones burocráticas.

Con palabras paternales, recordó la tenacidad de Luis Fernando estudiando música con los japoneses, luego con los coreanos y más adelante en Europa; en el primero de los casos con una disciplina “enfermiza” para competir con los japoneses, “unos terribles cerebros musicales”.

Víctor Luna Guarneros pidió a los jóvenes de la OSJY no quedarse con las enseñanzas de su maestro, y replicarlas, en vez de “chillar, llenarse de odio o rencor”» contra quienes asesinaron a Luis Fernando.

“Luis deja un gran legado y es una oportunidad para que el pueblo alce la cara, se cultive en la música y haga cosas bonitas. La solución no es que hagas cosas que destruyan, sino que estudies, que sigan con este movimiento musical.

“Los criminales nos han robado a grandes personalidades, pero llegó la hora a que, a través de la música, de hacer cosas buenas”, dijo.

Un largo aplauso y una porra prosiguió a su discurso, mientras que la directora de la Escuela Superior de Artes de Yucatán (ESAY) y amiga personal del fallecido músico, Beatriz Rodriguez Guillermo, recordó su último encuentro a fines de octubre, precisamente durante una de las presentaciones de la OSJY.

El sentir de los jóvenes músicos, al natural y sin discursos hechos, se escuchó por boca de Alejandro Chi González, quien recordó que en la semanas recientes, su mentor les insistió en la necesidad de “hacer una sociedad distinta, desde donde están, desde su silla, con sus instrumentos, con lo que saben hacer”.

“»Mientras la música suene, seguirá vivo, con nosotros, todos nosotros”, y tras esta frase un largo redoble de tambores y de nuevo un largo aplauso que provocó la incomodidad de numerosos funcionarios y ex funcionarios.

Con los ojos llorosos y un discurso breve, el secretario de la Cultura y las Artes de Yucatán, Roger Metri Duarte, anunció que desde hoy la Orquesta Sinfónica Juvenil de Yucatán llevará el nombre de su creador, “Luis Fernando Luna Guarneros”.

Tras el homenaje, los dolientes salieron a la calle, primero los jóvenes músicos quienes afinaban sus instrumentos, como lo hacían antes de casa presentación, principalmente en iglesias y recintos populares del estado, luego Luis Luna Guarneros, seguido por sus familiares que se turnaban a ratos para cargar la fotografía de “el maestro”.

La “Marcha de Zacatecas» y “El gato montés” acompañaron el cortejo fúnebre hasta la iglesia de Las Monjas, donde ya era esperado frente el altar, donde una monumental imagen de un Cristo pintado al estilo renacentista lo esperaba, al igual que voces corales que entonaban el Ave María.

Una imagen de la Virgen de la Dolorosa parece mirar el féretro, mientras que con serenidad prodigiosa la madre del maestro Luna también hace lo propio en medio del llamado del sacerdote a creer que un ángel ha retornado al cielo y quien ahora dirigirá los coros juveniles la santa de los músicos, Santa Cecilia, a la que hoy se festeja.

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