El desarrollo de proyectos de facturación hidráulica o fracking en México para obtener petróleo y gas requiere una inversión cercana a los 360 mil millones de dólares, un monto que supera con creces el presupuesto anual de Petróleos Mexicanos (Pemex), de acuerdo con expertos.
A días de que se presente un estudio por parte de especialistas para que el gobierno federal decida si optar por la exploración de pozos no convencionales para obtener recursos energéticos, Manuel Llano Vázquez Prada, director de CartoCrítica, señaló que un estudio realizado por esta organización muestra que para recuperar apenas el 10 por ciento de los recursos prospectivos de hidrocarburos no convencionales, sería necesario perforar y fracturar más de 25 mil nuevos pozos, además de utilizar alrededor de 2 mil millones de metros cúbicos de agua dulce.
“Todo esto es un sinsentido, un esfuerzo material enorme en número de pozos, de agua, casi 360 mil millones de dólares requeridos de inversión, a cambio de un alivio energético de unos pocos años”, señaló.
- José Rafael Flores Hernández, investigador de CartoCrítica, recordó que el fracking, o fracturamiento hidráulico, es una técnica intensiva que consiste en perforar pozos horizontales e inyectar agua a alta presión mezclada con químicos para romper formaciones rocosas de baja permeabilidad, liberando el petróleo o gas atrapado.
“No es cualquier técnica de explotación, no es el petróleo y gas que se ha explotado desde siempre, que ya tiene sus impactos, sino que es algo mucho más intensivo, mucho más agresivo”, dijo.
La metodología del estudio se basó en información de Pemex, la Secretaría de Energía (Sener) y la extinta Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), así como en análisis de experiencias internacionales.
Respecto a la dimensión de la infraestructura requerida, el estudio estima que para alcanzar los objetivos planteados se necesitarían perforar 25 mil pozos distribuidos en tres grandes provincias petroleras: Sabinas-Burro Picachos, Burgos y Tampico-Misantla.
Apuntaron que cada pozo consumiría en promedio 75 mil metros cúbicos de agua, implicando además la movilización de millones de toneladas de materiales, camiones y tuberías. En Tampico-Misantla, por ejemplo, se proyecta la mayor intervención, con más de 21 mil pozos, afectando un extenso mosaico agrario e indígena.
- Subrayaron que las implicaciones ambientales y sociales son significativas, pues el fracking demandaría grandes volúmenes de agua en regiones que ya presentan estrés hídrico, donde ocho de cada diez litros requeridos provendrían de cuencas en riesgo. “Las comunidades están frente a una amenaza sin coordenadas”, advirtió Llano Vázquez Prada, señalando que más de seis millones de personas habitan en las zonas de impacto, incluyendo 600 mil niñas y niños menores de cinco años y 1.5 millones de mujeres en edad reproductiva.
Además, los impactos documentados internacionalmente incluyen contaminación de agua y suelos, emisiones de metano, sismicidad inducida y riesgos para la salud. En regiones con alta dispersión rural, propiedad social y población indígena, el proyecto podría vulnerar derechos a la autonomía y la libre determinación de los pueblos.
El estudio resalta que la magnitud de la inversión y los riesgos permanentes para el territorio contrastan con el beneficio energético efímero, pues apenas significan 5.9 años de consumo de petróleo y 3.7 años de gas natural.
Subrayaron que la falta de transparencia sobre las ubicaciones exactas, sumada a los posibles conflictos sociales y ambientales, plantea serias dudas sobre la viabilidad del fracking en México./Agencias-PUNTOporPUNTO























