TEHERÁN advierte que atacará instalaciones esenciales en toda la región si EU daña sus CENTRALES ELÉCTRICAS

La guerra en Oriente Medio entró en su cuarta semana con un nuevo punto de inflexión: la amenaza directa de Irán de atacar la infraestructura energética regional si el mandatario estadounidense, Donald Trump, cumple su ultimátum de 48 horas para reabrir el estrecho de Ormuz, plazo que vence este lunes. La advertencia eleva el riesgo de una escalada que podría impactar no sólo en el terreno militar, sino en el equilibrio energético global.

  • El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, dejó clara la postura de Teherán al advertir que cualquier ataque contra instalaciones eléctricas del país tendrá consecuencias irreversibles en toda la región. “La infraestructura vital, así como la infraestructura energética y petrolera de toda la región, se considerarán objetivos legítimos y serán destruidas irreversiblemente”, afirmó en un mensaje difundido en redes sociales.

La declaración se produjo horas después de que el magnate advirtiera que Estados Unidos “arrasará” las centrales eléctricas iraníes si no se garantiza la libre navegación en Ormuz. El estrecho, por donde circula cerca del 20 por ciento del petróleo mundial, se ha convertido en el epicentro de la crisis tras el bloqueo de facto impuesto por Irán desde el inicio de las hostilidades el 28 de febrero.

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica advirtió que cerrará completamente el estrecho si se concretan ataques contra su infraestructura energética, además de ampliar su ofensiva hacia instalaciones vinculadas a Estados Unidos en la región.

El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, reforzó el mensaje al rechazar las amenazas externas y defender la soberanía de su país. “Las amenazas y el terror sólo fortalecen nuestra unidad”, afirmó, al tiempo que sostuvo que la vía marítima permanece abierta, excepto para quienes considera enemigos de Irán.

  • A su vez, el portavoz militar Ebrahim Zolfagari dijo que una ofensiva estadounidense desencadenaría una respuesta inmediata que incluiría el cierre total de Ormuz, ataques contra infraestructuras en Israel y acciones contra intereses energéticos en países del Golfo que alberguen bases militares estadounidenses.
  • El conflicto ha evolucionado rápidamente en las últimas semanas. Irán ha intensificado el uso de drones y misiles contra objetivos en Israel, así como contra instalaciones militares en la región. Las sirenas antiaéreas han sonado de forma constante en ciudades israelíes, reflejo de una dinámica de confrontación que no muestra señales de contención.
  • El efecto más inmediato de esta escalada se ha reflejado en los mercados internacionales. El precio del petróleo ha registrado un alza sostenida, con el crudo Brent superando los 110 dólares por barril y el West Texas Intermediate por encima de los 100 dólares, niveles no vistos en varios años.

El cierre parcial del estrecho de Ormuz ha generado la peor crisis petrolera desde la década de 1970. La interrupción del tránsito marítimo ha afectado directamente el suministro de crudo y gas natural licuado, elevando los costos energéticos y alimentando temores de inflación global.

El Dato: EL DEPARTAMENTO de Estado de EU aconsejó a sus ciudadanos en el extranjero, especialmente en el Medio Oriente, a “extremar las precauciones”.
Analistas advierten que el escenario podría deteriorarse aún más si se concretan ataques a infraestructura energética. La posibilidad de que refinerías, plantas eléctricas o instalaciones de desalinización sean alcanzadas incrementa el riesgo de una crisis humanitaria en países del Golfo, altamente dependientes de estos sistemas para su funcionamiento cotidiano.

  • PRESIÓN POLÍTICA. En este contexto, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, defendió la capacidad de su país para sostener el conflicto y reforzó el mensaje de firmeza de la administración. “Tenemos dinero de sobra para financiar esta guerra”, afirmó en una entrevista, al tiempo que descartó la necesidad de aumentar impuestos para cubrir los costos.
  • Bessent también subrayó que la estrategia estadounidense incluye el uso de herramientas económicas para debilitar a Irán. “Estamos utilizando su propio petróleo en su contra”, explicó, al referirse a las medidas que buscan limitar los ingresos energéticos de Teherán.

El funcionario sostuvo que todas las opciones permanecen abiertas, incluida una escalada militar si no se cumplen las condiciones planteadas por Washington. “A veces hay que escalar para luego desescalar”, señaló, en una declaración que refleja la lógica de presión que guía la política estadounidense en este conflicto.

Mientras tanto, en el Congreso estadounidense persisten las tensiones sobre la financiación adicional solicitada para la guerra, en un contexto de creciente debate político interno sobre el costo y la duración de la intervención./Agencias-PUNTOporPUNTO

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