Las señales que llegan desde Washington no son de rechazo frontal, pero sí de cautela. La llamada Reforma Electoral, conocida como “Plan B”, ha comenzado a levantar cuestionamientos entre actores políticos y empresariales en Estados Unidos, particularmente por sus posibles implicaciones en la certeza jurídica y el entorno democrático en México.
El planteamiento central de esta reforma incluye cambios relevantes, como permitir que la consulta de revocación de mandato pueda realizarse tanto en el tercer como en el cuarto año de gobierno del titular del Ejecutivo federal. A esto se suma la propuesta de limitar recursos al Instituto Nacional Electoral (INE) y a los organismos públicos electorales locales, lo que ha encendido alertas sobre la capacidad operativa de estas instituciones.
¿Qué preocupa a EU del “Plan B” electoral en México?
Desde la visión de representantes del sector privado estadounidense, el tema no pasa desapercibido. Larry Rubin, presidente de la Junta Directiva de American Society, reconoció que en Washington existe un interés constante por entender a fondo los alcances de esta reforma.
- El señalamiento es claro: más que una postura definitiva, lo que predomina es la incertidumbre. Rubin subrayó que todo cambio estructural genera dudas, pero en este caso —dijo— aún hay muchas preguntas sin respuesta sobre cómo operarán las nuevas disposiciones y cuál será su impacto real en el sistema democrático mexicano.
Este clima de dudas no es menor. De acuerdo con el propio Rubin, la certeza jurídica es un elemento clave para la relación bilateral, especialmente en un contexto donde México y Estados Unidos mantienen una intensa integración económica. Por ello, cualquier modificación institucional que pueda incidir en la estabilidad política es seguida con atención desde el extranjero.
Reforma electoral y T-MEC: dos temas que se cruzan
En paralelo, otro asunto estratégico comienza a tomar forma: la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). A tan solo días del inicio de las primeras conversaciones técnicas rumbo a su renegociación, el escenario no está del todo definido.
- Rubin planteó que existe una probabilidad del 40% de que el acuerdo comercial evolucione hacia un esquema bilateral entre México y Estados Unidos, en lugar de mantenerse como un tratado trilateral. No obstante, matizó que el camino más probable sigue siendo la continuidad del modelo actual.
- El factor político jugará un papel determinante. Según lo expuesto, el rumbo del T-MEC dependerá en gran medida de las negociaciones entre los líderes de América del Norte, particularmente de los acuerdos que puedan alcanzarse entre el primer ministro de Canadá y el presidente estadounidense, Donald Trump.
Así, mientras la reforma electoral mexicana genera interrogantes en el ámbito político, su posible impacto también se proyecta en el terreno económico. La combinación de ambos factores coloca a México bajo la lupa internacional en un momento clave para su relación con sus principales socios comerciales./CONGRESO-PUNTOporPUNTO





















